El Ministerio de Defensa de Rusia ha informado que los ataques realizados contra el puerto marítimo de Odesa el 23 de julio tuvieron por objetivo blancos militares y, gracias a la precisión del golpe, solo estos fueron destruidos.

En particular, los misiles de crucero Kalibr destruyeron un buque militar de la Armada ucraniana que se encontraba en el dique de la planta de reparación naval. El segundo misil alcanzó un almacén de misiles antibuque Harpoon suministrados por EEUU. El ente castrense también destaca que las instalaciones para la reparación de buques militares quedaron neutralizadas.

Poco después de que se llevara a cabo el ataque, las autoridades ucranianas no tardaron en acusar a Rusia de haber destruido los almacenes de trigo y las instalaciones asociadas. Sin embargo, el mismo día emergieron videos de los testigos de los hechos que demostraban que dichas instalaciones se encuentran a un kilómetro del lugar de impacto y que era efectivamente una lancha de combate ucraniana la que estaba envuelta en llamas.

Por su parte, los representantes de organizaciones internacionales y los medios occidentales siguieron insistiendo en la versión de las autoridades ucranianas, que ha sido desbancada por las imágenes y por el hecho de que el propio puerto no ha sido dañado.