El candidato presidencial Federico Gutiérrez, en los últimos días ha recibido el apoyo de todos los partidos tradicionales de la derecha colombiana. Entre estos apoyos también se resaltan el de los clanes políticos tradicionales que están relacionados con el NARCOTRÁ FICO. Está señalado como el candidato presidencial relacionado a la Oficina de Envigado.

En Colombia, según la Fundación PARES, existen 54 clanes políticos en diversas regiones del país, de estos 45 apoyan a Gutiérrez de los cuales 22 están relacionados con el paramilitarismo y/o el narcotráfico.

Entre los primeros apoyos de Gutiérrez se encuentra gran parte del partido del Centro Democrático al que pertenece Paola Holguín, hija de Frank Holguín investigado por sus estrechos nexos con el narcotraficante Pablo Escobar. Holguín pertenece al Clan de los Paolos que tiene influencia mayoritariamente en Antioquia, integrado también por Juan Espinal y Simón Molina.

Otro clan antioqueño que apoya a Gutiérrez es el de los Suárez Mira, integrado por Óscar Suárez Mira condenado por recibir dinero de paramilitares para financiar sus dos campañas políticas al Congreso de la República, Olga y César quien fue destituido y detenido por falsificar sus diplomas de bachiller y universitario.

En la costa caribe, en donde se encuentra concentrada gran parte de los clanes políticos del país, existen 11 clanes que han expresado abiertamente su respaldo al candidato Gutiérrez y este los ha aceptado a pesar de su cuestionable trayectoria.

Entre estos se encuentra el Clan Cotes, quienes además de sus nexos con el paramilitarismo y narcotráfico, ya que aparecen mencionados en el computador del exjefe paramilitar Rodrigo Tovar, alias ‘Jorge 40’ como presuntos autores de una extorsión por un contrato de la Alcaldía de Zúñiga, así como en las declaraciones de Edgar Ochoa, alias ‘Morrocoyo’ del Bloque Resistencia Tayrona de las autodefensas.

Además, este clan tiene investigaciones 52 delitos entre los que se incluyen  concierto para delinquir, compra de votos, Apología del Genocidio, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, irregularidad en la contratación, amenazas, cohecho, daño en Bien Ajeno, falso testimonio, concusión, calumnia, injuria, daño en los recursos naturales, fraude a resolución judicial, entre otros.

La cabeza más visible de este clan es Luis Miguel Cotes, quien es muy cercano a Alex Char y a Gutiérrez, ya que se les ha visto compartiendo en diversas ocasiones en Barranquilla.

Otro Clan de la Costa, que respalda la candidatura de Federico Gutiérrez son los Gnecco quienes trabajaron “hombro a hombro” con el narcotraficante “el Ñeñe Hernández” en la primera y la segunda vuelta presidencial del 2018, haciéndole campaña al presidente Iván Duque.

Entre el prontuario de este clan se encuentra: inhabilidad por 5 años para ejercer cargos públicos por 32 contratos suscritos irregularmente, enriquecimiento injustificado a favor del contratista de Lucas Gnecco, condena por compra de votos, celebración indebida de contratos, prevaricato por acción, contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación a favor de terceros, entre otros.

Los otros clanes de la costa caribe que apoyan a Gutiérrez son el Clan Díaz Granados, el clan Blel, el clan García Pineda Barguil, el clan García Zuccardi, el clan Musismo, el clan Yahir acosta, el clan Aston Fortich, el clan de Juan Francisco “Kiko” Gómez y el clan Montes Curi.

Otro clan que apoya a Gutiérrez es el clan Merheg, oriundos del departamento de Risaralda y señalados de tener nexos con paramilitares. Además, están siendo investigados por posible adjudicación irregular de tierras baldías en Vichada. La cabeza visible de este clan es Juan Samy Mergeh, presuntamente vinculado al escándalo de corrupción en Dosquebradas por la recolección de basuras en ese municipio. Mergeh es senador por el partido Conservador el cual, unánimemente decidieron apoyar la campaña presidencial de Federico Gutiérrez. 

 La clase política tradicional y el uribismo -que están en la mala, a juzgar por los resultados de las legislativas- se acomodan sin problema en el barco de Federico Gutiérrez y se convierten, así, en la punta de lanza de un candidato presidencial que no cuenta con estructuras ni maquinaria organizada en las regiones.

A diferencia de Iván Duque hace cuatro años, que recibió a las maquinarias por la puerta de atrás, “Fico” abre las puertas a esos grupos políticos de frente, incluyendo varias fuerzas cuestionadas o lideradas por condenados por parapolítica.

Oficialmente, se unen todos alrededor de acuerdos programáticos, pero, diez políticos nos dijeron sin aceptar ser mencionados con nombre propio, que muchos tienen la expectativa de que los votos que logren poner ahora se conviertan luego en burocracia.

La estrategia es mezclar empresarios con políticos de todos los colores y sabores. Incluso los cuestionados. En Barranquilla estuvo el diputado Freddy Pulgar, hermano del corrupto exsenador Eduardo Pulgar, y en Cartagena la representante electa Juliana Aray (hija adoptiva del parapolítico Vicente Blel, que lidera ese grupo) y la representante saliente Karen Cure, heredera del grupo político de la criminal “La Gata” Enilce López.

Aunque no asistió a ninguno de los dos eventos, el clan Montes, dirigido por el exsenador condenado por parapolítica William Montes, también respaldan a “Fico”. Su sobrino, el representante electo Andrés Montes, hizo una pegatón a favor del candidato acompañado de los congresistas de la cuestionada casa Blel.

Con políticos y empresarios de lleno en la campaña, Barranquilla se empieza a empapelar de “Fico”. Transeúntes en el Malecón del Río, limpiadores de vidrios en los semáforos y empleados de empresas como Postobón se empiezan a vestir con camisas y gorras del candidato.

La campaña del empresariado en La Arenosa está representada por una asociación de empresarios (llamada Asociación de Empresarios Unidos por Colombia, que según ellos representa 500 empresas), que se mueven con varios vasos comunicantes con el poder charista.

En la cafetería Le Panier de Barranquilla, siete empresarios de la Asociación de Empresarios Unidos por Colombia, hablaron del éxito de un encuentro que tuvieron entre comerciantes, políticos y gente cercana a la campaña de Federico Gutiérrez.

Esa asociación es liderada por el empresario del sector avícola Édgar Orozco, el exconcejal charista y empresario Eugenio Díaz, y Susana de León.

En Le Panier, de León, Orozco y compañía discutieron la realización de un evento exclusivo con el candidato Gutiérrez. “Para sentarse con el candidato es con billete en mano, los que pongan chichiguas de cinco millones no lo invitamos…mínimo 150 millones de barras pa’ que el man te escuche”, dijo de León.

“Los políticos están cuadrando algo, pero eso es a otro nivel”, dijo uno de los empresarios y mencionó la posibilidad de que los políticos también aporten a la iniciativa empresarial. “Yo voy a llamar a Jorge Sánchez, él es nuestro enlace político”, dijo Orozco. Sánchez fue el coordinador de la campaña del exalcalde Álex Char y es su mano derecha.

Mientras tomaban soda y pedían el postre, hablaron de cifras sueltas, de aportes que amigos se comprometieron a dar. “Abelardo (de La Espriella) puso lo del evento del 28, 600 millones vale el salón”, dijo Orozco en referencia al abogado que participó en la creación de la iniciativa Empresarios Unidos por Colombia. “Para sentarse en la junta directiva tiene que poner 50 millones”, dijo otro. “Hay 46 mil microperforados para repartir”, señaló alguien más.

Al auditorio principal del Hotel Cosmos 100 en el norte de Bogotá no le cabía una persona más. Al menos no para ocupar silla y escuchar a Federico Gutiérrez exponer las 103 páginas de su programa de gobierno llamado ‘Orden y Oportunidades’ el pasado miércoles.

Por eso a Diego Molano le tocó escuchar parado en una de las puertas. Su figura llamó la atención por la pinta de nerd: es alto, tiene gafas, peinado liso y ordenado. Parece una cara conocida. Lo es. Este Molano se llama igual, pero no es el actual ministro de Defensa, aunque sí ocupó una silla en un gabinete presidencial.

Fue ministro de las TIC entre 2010 y 2015 durante el gobierno de Juan Manuel Santos. El “Falcao del Gobierno”, le decía Santos. “Estamos muy cerca, faltan unos detalles, pero estamos cerca”, responde cuando le preguntan si está en el evento porque ya hace parte de la campaña de Gutiérrez.

“El plan TIC va a tener un capítulo especial que se va a presentar más adelante. Espero estar ahí”, añade al terminar el evento. Molano, quien tras el ministerio estuvo radicado en Estados Unidos, no es el único que acompañó el gobierno Santos y ahora está tocando las puertas de Gutiérrez. En primera fila también estuvo el exministro de Hacienda y presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry.

Quien sí alcanzó silla para escuchar a Fico es el exsenador y barón conservador Hernán Andrade. El expresidente del Congreso en el gobierno Uribe – clave en el proyecto de reelección- y consentido burocrático con Santos – manejó el Incoder y la Electrificadora del Huila- selló su entrada a la campaña ese día.

“Arranqué con Juan Carlos Echeverry, inicialmente no me gustó lo de David Barguil por el procedimiento en el partido, sin embargo, de puro godo, le regalé el voto a Barguil. Luego estaba más cerca de Rodolfo Hernández, me reuní dos veces con él pero se desinfló. Ahí viene el episodio de Fico y lo de Lara, y ahora ya puedo cantar oficialmente mi voto y mi apoyo por ellos”, dice Andrade.

Los Andrade viven momentos de incertidumbre política porque Esperanza, la hermana de Hernán que heredó su curul en el Senado, aún no sabe si logró reelegirse el pasado 13 de marzo.

A la campaña de Gutiérrez dice que llega por disciplina del partido y porque ve que con él los conservadores van a sentirse bien representados. Mejor que con Duque. “Duque se armó de la oposición a Santos con esa consulta a la derecha, seis millones y sellados. En segunda vuelta no nos buscó a los que estuvimos con Vargas Lleras, nosotros llegamos a Duque por el versus Petro. A Fico le pasa lo mismo, como la gente ya identificó que le puede ganar a Petro, pues la gente se alinea con llamada y sin llamada”, añade.

El uribismo también dijo presente en la presentación de más de dos horas del programa de gobierno de “Fico”.

En la quinta fila de invitados había sesión de selfies mientras hablaba el candidato. Ahí vimos a la abogada Natalia Bedoya, activista del uribismo y defensora del gobierno Duque, posar con caras visibles del Centro Democrático. Entre ellos, los senadores Ruby Chagui, Honorio Henriquez, y los representantes a la Cámara Gabriel Velasco (Valle), Enrique Cabrales (Bogotá) y Juan David Vélez (Exterior).

El Centro Democrático aún no ha hecho oficial su respaldo a Gutiérrez porque su líder, el expresidente Uribe, pidió una encuesta entre militantes para darle más peso a esa adhesión. Un mero formalismo porque desde antes de la consulta, el Centro Democrático está montado en el bus de Fico.

“Me siento identificado con Fico, pero mi presencia obedece a un tema netamente personal”, dice el senador Henríquez.

La presencia de políticos buscando a Fico se hizo más notoria cuando él terminó de hablar y se empezó a despejar el escenario. En una sala de espera afuera del restaurante del Hotel, el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, charlaba con una nueva cara en el Congreso.

Se trató de la electa representante a la Cámara de Cambio Radical, Carolina Arbeláez, quien sorprendió en las elecciones porque le ganó la curul de Bogotá al actual representante José Daniel López.

Arbeláez complementó la delegación de Cambio Radical que, aunque tampoco ha hecho oficial la entrada con Fico, se ve más cómoda con él. El exalcalde de Barranquilla, Álex Char, y su hermano el senador Arturo, ya le habían cantado el apoyo a Gutiérrez. Mientras que Rodrigo Lara Sánchez, la fórmula vicepresidencial, había adelantado terreno con el líder del partido Germán Vargas Lleras. De hecho, en ese encuentro Lara-Vargas, el exvicepresidente fue el de la idea de tomarse una foto que Lara Sánchez luego publicó en sus redes.

Una semana antes de la presentación del programa de gobierno, Gutiérrez había conseguido la foto oficial con los actuales y los nuevos congresistas del partido Conservador. Pasó en un desayuno en el Metropolitan Club en los cerros de Bogotá.

Sin el presidente del partido Omar Yepes, quien estaba en Perú en un foro internacional conservador, los que tomaron la batuta fueron los experimentados senadores Efraín Cepeda y David Barguil. “Me puedes contratar como tu fotógrafo personal, si quieres”, dijo Cepeda a la entrada del desayuno y después de tomarle fotos a “Fico” con congresistas y líderes azules. Desde entonces, Cepeda no se le despegó.

Ahí Gutiérrez contó su visión de país, pero haciendo énfasis en las cinco líneas rojas que le planteó de entrada el conservatismo: apoyo a la agricultura, medio ambiente, seguridad, educación y economía. Sectores que ese partido ha representado con ministerios en los últimos gobiernos.

Por ejemplo, el actual ministro de Agricultura, Rodolfo Zea; o el de Medio Ambiente, Carlos Correa, tienen origen en el partido conservador. 

“Nosotros estamos apoyándolo con un acuerdo programático y luego miraremos. Él ha dicho que gobernará con los mejores y si encuentra, que los hay, muy buenos conservadores y los llama a acompañarlo en su gobierno pues sería maravilloso para nosotros, también. Él ha dicho que todo se dará sobre la mesa y de cara a la opinión pública”, dice Cepeda sobre las expectativas de gobernabilidad con Gutiérrez. 

La primera reunión de la nueva y golpeada bancada del partido de La U -pasó de 48 congresistas en 2018 a 26 en 2022- tuvo como protagonista a Federico Gutiérrez. El 23 de marzo el candidato de la coalición Equipo por Colombia se sentó en la cabecera de la mesa junto a la directora del partido Dilian Francisca Toro, y el excandidato avalado por La U, Enrique Peñalosa.

A lo largo de la mesa estaban los excandidatos y congresistas electos de la colectividad.

Fico contó su visión de país como candidato y lo que viene en su campaña. No demoró mucho. La reunión terminó con los dos líderes inclinándose sobre la mesa para firmar un documento de seis páginas titulado “Claves para un gobierno democrático en Colombia”. Se trata de la agenda del partido que Gutiérrez se comprometió a respaldar en un posible gobierno suyo y que cuenta con tres ejes fundamentales: transformaciones económicas, transformaciones sociales y paz con enfoque territorial.

Es la manera de La U de asegurar representación en el Gobierno, aunque por ahora no se hable de pactos burocráticos o repartición de ministerios. Contempla, por ejemplo, temas relacionados con la generación de empleo y el emprendimiento, que responden directamente al Ministerio del Trabajo, una cartera que La U maneja actualmente con Ángel Custodio Cabrera.

“No nos parece determinante por eso ponemos de primero el acuerdo programático. Sentimos que no es elegante aún entrar a hablar de representatividad”, nos dijo el representante John Jairo Cárdenas, quien fue delegado del partido en la construcción del programa de gobierno.

Para La U, ese acuerdo, el compromiso de ir unidos tras las consultas y el afán de que no gane Petro, es suficiente para empezar a moverle votos a Fico. “No hay ni una voz disidente, quizá es el partido más unido frente a un candidato”, dice Cárdenas.

Dilian Francisca Toro, directora del partido de La U y baronesa electoral del Valle – tiene bancada propia con cinco congresistas- dice que tienen la ventaja de ser “un partido desde las regiones” lo que puede ayudar a que la candidatura resuene y crezca donde aún le cuesta a Gutiérrez como en el Pacífico.

“La U va a ayudar con publicidad, reuniones, todo lo que tenga que ver con la activación de la campaña, como la presencia y el acompañamiento al candidato cuando venga al suroccidente”, nos dijo Toro.