Por Javier Claure C.

Carolina Rivera Hija de Jeanine Áñez Chávez, usurpadora del poder en Bolivia.
Presente.

Me dirijo a ti en especial porque desde marzo del año en curso, estás haciendo declaraciones en los medios de comunicación. Y de entrada debo decirte que con todas esas falacias que andas divulgando, con tus protestas, con tus lloriqueos y con tus escenas de teatro que has montado, pues estas siguiendo los mismos pasos que Rómulo Calvo y Fernando Camacho. Es decir, tu comportamiento está de buen tamaño. Y la palabra no puede callarse. Por eso, he decidido redactar esta carta.

La libertad es lo más preciado que tiene el ser humano. La libertad es la facultad de actuar de acuerdo a los valores éticos y morales que cada uno de nosotros tenemos. La libertad es la expresión más digna de una sociedad civilizada. O sea, la libertad es nuestro cielo para volar alto y a nuestras anchas. Pero el concepto de libertad, lleva consigo límites que toda persona, con dos dedos de frente, debe conocer. Cuando se rompen esos límites hay consecuencias severas. Por consiguiente, cada persona es responsable de sus actos ante la sociedad.

Durante el Imperio Romano, las personas que cometían delitos o trataban de usurpar las funciones del Estado, eran encerradas en la Cárcel Mamertina. Ahí se castigaba a los enemigos de Roma. Esta cárcel es una construcción subterránea que pertenece a la iglesia de San Giuseppe dei Falegmani. Algunos historiadores han descrito como un lugar abandonado, oscuro y fétido que provocaba enfermedades y finalmente la muerte. Vencingétorix fue un líder que reunió a las tribus galas para atacar a Julio César. Pero fracasó en su plan de derrocar al Emperador de Roma. Entonces fue confinado a la Cárcel Mamertina, sometido a la justicia y finalmente estrangulado. El código penal de todos los países del mundo establece que todas las personas que cometen delitos o infringen la ley, deben ser castigadas.

Comprendo el dolor y la preocupación que sientes por la situación que atraviesa tu madre. Al fin y al cabo, eres hechura de ella. Hasta aquí todo bien, pero cuando empiezas a despotricar, con mentiras y calumnias, contra el Gobierno, contra los militantes del MAS y contra las fuerzas progresistas de Bolivia, estas cometiendo un grave error que no se puede pasar por alto. Evo Morales, Luis Arce Catacora, los militantes del MAS, las mujeres de pollera, los pueblos originarios y los campesinos de Bolivia, no son responsables de los actos que ha cometido tu madre y su Gobierno, ¿verdad? A diferencia de tu madre, Luis Arce Catacora ha ganado con el 55,1 % de los votos del pueblo. Por lo tanto, si tú y tu familia no están de acuerdo cómo se está llevando a cabo los asuntos concernientes a los crímenes de tu madre, entonces pueden iniciar un juicio al 55,1 % del pueblo boliviano.

Para empezar tu madre, junto a sus compinches, ha violado la Constitución Política del Estado. Primero se autonombró Presidenta del Senado, y luego se autoproclamó Presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia sin quórum en el Parlamento. En realidad, todo estaba planificado por los golpistas que seguían el libreto dictado por Washington. Es así que tu madre, tú y tu hermano se trasladaron desde el Beni hasta La Paz en un avión de las Fuerzas Armadas de Bolivia (FAB). Y desde El Alto volaron en un helicóptero hasta un cuartel, en donde tu madre recibió instrucciones. Mientras tanto, a espaldas del pueblo, el entonces jefe de la Casa Militar, el general Milton Navia, ordenó retirar la medalla presidencial del Banco Central de Bolivia, un día antes de la autoproclamación de tu madre. Y desde ese maldito segundo, en el que un militar le puso la banda presidencial, Bolivia se transformó en un baño de sangre, en un laboratorio de torturas, de persecuciones y en un Estado medieval. En medio de esa desgracia, tú y tu hermano, al lado de tu madre, festejando el golpe de Estado en el balcón del Palacio Quemado. ¿Qué pito tocaban ustedes?

Asaltado el poder, la única labor que tenía tu madre; era llamar a nuevas elecciones después de tres meses y punto. Pero debido a su ignorancia hizo todo lo contrario. Apenas se sentó en una silla del Palacio Quemado, empezó a maquillarse como una estrella de Hollywood y a comprarse ropa extranjera con la plata de los bolivianos y las bolivianas. Además, instaló en su Gobierno un nepotismo en grado superlativo, jamás visto antes en la historia de Bolivia. Ustedes los Áñez vienen de clase media pobretona. Y aprovecharon la situación maléfica de tu madre para avasallar cargos públicos sin tener los requisitos adecuados. Aquí va una lista:
Carolina Rivera Áñez (tú, hija mayor de J. Áñez) fue representante de la Unidad de Apoyo de Gestión Social de la Presidencia. Andrea Áñez (prima de J. Áñez) fue directora de Vivienda Social, fue destituida. Pablo Alejando Áñez (gastrónomo, sobrino de J. Áñez) fue gerente de Ende-Bolivia, Servicios y Construcciones. Luis Alberto Áñez (primo de J. Áñez) fue el viceministro de Desarrollo Rural. Brishellen Áñez (sobrina de J. Áñez) fue directora de protocolo, Casa del Pueblo. Rodrigo Áñez (sobrino de J. Áñez) fue Director Nacional del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas. Rodolfo Áñez (sobrino de J. Áñez) fue Gerente de Zona Franca Cobija. Gustavo Serrano (yerno de J. Áñez) fue Viceministro de Autonomías, Mohammed Mostajo Radji (ex amante de Carolina Rivera) fue Embajador de Ciencia y Tecnología, cargo inventado por Jeanine Ánez, con un salario de 44.084 bolivianos (6350 USD). Todas estas personas tenían jugosos sueldos mensuales.

Mohammed Mostajo Radji es un científico boliviano y agente de la CIA formado en la universidad de Harvard. Vive en Estados Unidos. Llegó a Bolivia para ocupar un cargo ostentoso pero, sobre todo, para suministrar información al país del Norte. Además, fue uno de los que dirigía la situación sanitaria en plena pandemia. Mostajo está implicado en el negociado de respiradores con un sobre precio desorbitado. Bolivia compró 170 respiradores españoles, que no sirven, pagando la suma de $us 28.080 por unidad, en lugar de $us 7.234. Apenas se conoció la derrota de Jeanine Añez, Mostajo escapó de Bolivia. Cabe señalar que Mohammed Mostajo, delincuente de guantes blancos, no hizo absolutamente nada por Bolivia.
Mientras la gente estaba confinada en sus casas por la pandemia, mientras los antisociales pateaban a mujeres de pollera, las violaban sexualmente, mientras el hambre, el desempleo y la falta de medicinas mataba a cientos de bolivianos y bolivianas, tú y Mohamed Mostajo se dedicaban al turismo de lujo para satisfacer, entre otras cosas, tus “aventuras sexuales”. ¿Te acuerdas de la fiesta en una finca del Beni? ¿Te acuerdas cuando tú y Mohammed viajaron un fin de semana a la comunidad de Aguas Calientes de Roboré? Y para tal viaje utilizaron una avioneta de la FAB. El pastel costó 15 000 dólares. O sea, el Estado de Bolivia pagó tus “caprichos eróticos” con tu amante. Eres una descarada y cara dura, exactamente como tu madre. Y ahora vienes con tus lloriqueos de cocodrilo. Te has convertido en “la hazme reir“ de la tragicomedia: “Añez usurpando el poder”.

“¿Te acuerdas de la fiesta en una finca del Beni?”

Los delincuentes que trabajaban por orden de tu madre, entre otros: Arturo Murillo, Fernando López, Roxana Lizárraga, Karen Longaric. María Elba Pinker, Yerko Nuñez, todos ellos prófugos de la justicia, desgraciadamente lograron escapar de Bolivia. Tu madre andaba, como una rata, ocultándose bajo un somier, y tenía las maletas hechas para escapar de Bolivia en el momento más oportuno. Por eso está bajo prisión preventiva en la cárcel de Miraflores, ¿Ahora comprendes? Esta medida cautelar es necesaria mientras se llevan a cabo las investigaciones sobre su infame proceder durante su Gobierno. Para tu información, en todas partes del mundo, los criminales en general, tienen que estar encerrados mientras se realizan peritajes e investigaciones. Cada cierto tiempo un carcelero abre la ventanilla pequeña de su celda (rutinas de la cárcel) para inspeccionar. Y no pueden tener teléfono ni acceso a Internet para no distorsionar las investigaciones. Así que no reclames beneficios que por ahora no le pertenecen a tu madre.

En resumidas cuentas: tu madre tiene médicos internos y externos a su disposición. Según estos expertos goza de una salud estable. Tiene acceso a medicamentos, electricidad, agua potable, oxígeno, monitor cardiaco e instrumentos que exige su cuadro clínico. Está ocupando la sala que estaba destinada para consultas médicas de todas las privadas de libertad. Esa habitación está equipada con calefacción, una cama, dos sillas, una mesa, una radio, lavamanos, dos televisores, una plancha y una secadora de pelo. Tu madre rechaza la comida de la cárcel, pero tú le llevas alimentos todos los días. Recibe visitas, puede conceder entrevistas y, ahora, tú o tu hermano pueden pasar la noche en la cárcel para hacerle compañía. Salió del penal de Miraflores tres veces para ser atendida en diferentes centros de salud como el Hospital del Tórax, el Centro Médico Unimed y el Hospital del Norte en El Alto. ¿Qué más quiere? ¿Qué más se le pueden conceder? Como podrás observar no se está violando, en absoluto, sus derechos humanos. Nadie quiere matar a tu madre como andas vulgarizando. No hay persecución política ni venganza. El pueblo solamente pide justicia. Deja de escribir difamaciones y falsedades en el Twitter de tu madre. Es hora de que dejes de ser “la papagaya del fascismo” boliviano. El trato privilegiado a tu madre en la cárcel, ha generado protestas de otras presas y presos en Bolivia. Y, en consecuencia, se han efectuado motines carceleros con pancartas, gritos y sonidos de ollas. Hay 54 reclusas en la cárcel de Miraflores. Y se han pronunciado diciendo que muchas de ellas adolecen de enfermedades, de dolores de vesícula y no reciben atención médica como tu madre.

Tu madre siempre ha odiado a los pueblos originarios de Bolivia. Siempre ha odiado a Evo Morales, a ese indio aferrado al poder como ella solía decir. Siempre ha odiado a los militantes del MAS. Basta ver sus escritos en su cuenta de Twitter. Públicamente suplicaba hacer todo lo posible para evitar el retorno de “los salvajes al poder”. Incluso tildó a los alteños de ignorantes y terroristas. Ese su odio visceral contra la gente humilde y contra el pueblo boliviano, lo plasmó en el Decreto 4078. No sé si te has enterado que este Decreto daba luz verde al Ejército y a la Policía para matar a obreros, indígenas, comideras, albañiles, canillitas, carpinteros, comerciantes ambulantes, lustrabotas etc. Además, eximía a militares y policías de cualquier responsabilidad penal. Así se ejecutó una limpieza étnica en Bolivia. Y, como resultado, mataron a 37 personas y a una criatura que se gestaba en el vientre de Patricia Hermosa. Tu madre es copartícipe de estos crímenes. Jurídicamente se la puede tildar de asesina en serie. En Estados Unidos, muchos criminales son ejecutados en la silla eléctrica o mediante una inyección letal.

Cada día que pasa salen a luz nuevos elementos en contra de tu madre, y que afirman aún más el golpe de Estado. En este sentido, tu madre tiene que enfrentar una serie de juicios, y el pueblo boliviano quiere escuchar las palabras que salen de su boca sobre: terrorismo, sedición, nepotismo, conspiración, abuso de poder, daño económico a Bolivia, adquisición de material represivo del Gobierno de Macri, sobornos, incumplimiento de deberes, resoluciones contrarias a la Constitución Política del Estado, sobre precio de respiradores, robo de las arcas del Estado, 37 muertos en las masacres de Senkata y Sacaba, negociados de tierras en Santa Cruz, préstamo del FMI, designación ilegal y malversación en diferentes empresas públicas, violación de los Derechos Humanos, encarcelamiento ilegal, violencia política, violaciones sexuales a mujeres indígenas, chicotazos y patadas a mujeres de pollera, colaboración a grupos paramilitares criminales como Resistencia Juvenil Cochala y Unión Juvenil Cruceñista, paralización de la planta de urea y amoniaco durante la dictadura en donde, según estudios del actual Gobierno, Bolivia perdió 428 millones de dólares, torturas, allanamientos, humillaciones, etc, etc. Es decir, a tu madre no la salva ni Cristo.

No importa que te juntes con los grupos más reaccionarios y fascistas de Bolivia para hacer manifestaciones. Puedes pedir ayuda, una vez más, a la Iglesia Católica o a la señora Amparo Carvajal de la mal llamada Asociación Permanente de Derechos Humanos de Bolivia. Es una vergüenza, en grado superlativo, que una anciana enferma de amnesia sea presidenta de dicha Asociación. Es una aberración que esta anciana llore por tu madre en las puertas de la cárcel de Miraflores. Para esta anciana, como para los jerarcas neonazis de la Iglesia Católica, la vida de tu madre vale más que 37 vidas de la gente pobre. Y me pregunto: ¿Dónde estuvo esta pobre anciana cuando tu madre y el Ejército apagaron 37 vidas con metralletas? ¿Dónde estuvo esta anciana cuando torturaban y escupían en la cara a los masistas? ¿Dónde estuvo esta pobre anciana cuando al hermano de un diputado le metieron un palo en su parte íntima? ¿Dónde estuvo esta anciana cuando el Ejército gasificó el entierro de algunas víctimas de Senkata y de Sacaba? ¿Dónde estuvo Amparo Carvajal cuando torturaban a familiares de diputados masistas para forzar su renuncia? ¿Ha derramado alguna lágrima por las 37 muertes? No señores, nada de eso. Amparo Carvajal, Juan Carlos Añez, hermano de Jeanine Añez, tú y toda la prole fascista de Bolivia son protagonistas de un Show mediático que busca la impunidad de la Dictadora Criminal Jeanine Añez.

Hay indicios que, Amparo Carvajal, fascista acabada; recibe dinero de ONGs de Estados Unidos. Y, por consiguiente, está creando disturbios sociales. Pero ella y sus secuaces están arando en el mar, porque el pueblo boliviano está preparado para defender la democracia y al Presidente electo por las urnas. ¡Bolivia no acepta un segundo golpe de Estado!

Está demostrado sociológicamente y desde el punto de vista científico que muchas personas en situaciones como tu madre, se quitan la vida. El bosniocroata Slobodan Praljak acusado, en un Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, por crímenes de lesa humanidad y destrucción de patrimonio histórico de la humanidad, se suicidó apenas escuchó la sentencia: “20 años de prisión”. En el acto tomó cianuro de potasio ocasionando su muerte instantánea. Ariel Castro, psicópata y conductor de bus escolar que vivía en Estados Unidos, raptó a tres chicas adolescentes y las encerró en el sótano de su casa durante diez años. Las encadenaba, las pegaba, violaba a su regalado gusto y provocaba abortos para que las muchachas no quedasen embarazadas. Finalmente, en mayo de 2013, la Policía descubrió la macabra realidad de las esclavas sexuales. Y Ariel Castro fue condenado a 1000 años de prisión. Después de un tiempo se suicidó ahorcándose con una sábana. Alan García se suicidó con un tiro en la cabeza cuando iba a ser detenido por corrupción. Pero los pueblos del mundo no perdonan semejantes atropellos a los Derechos Humanos. La ley no perdona a “tamañazos criminales”, solo para evitar que se suiciden. Si fuera así, reinaría el caos en el Planeta Tierra, y los sistemas jurídicos serían inoperantes.

Entiende, de una vez por todas, Carolina Rivera; los crímenes de lesa humanidad, o como quieran llamarlo, no se solucionan con lloriqueos, con sentimentalismos o con pataletas de todo tipo. Se solucionan con el peso de la ley. Dejémonos de tonterías. Tú, tu familia y el fascismo boliviano tienen que aceptar que hay dos caminos para tu madre:

1) Después del juicio de responsabilidades, aceptar 30 años de cárcel sin derecho a indulto. Quizá pueda ocupar la celda del exdictador Luis García Meza en la cárcel de Chonchocoro.
2) Seguir las huellas de Alan García.

El sábado 26 de agosto, tu madre intentó quitarse la vida. Seguramente su conciencia no la deja dormir. No tuvo ataques de pánico, ni le subió la presión para firmar el decreto de la muerte. Fue indolente ante las muertes, las torturas y las persecuciones durante su Gobierno dictatorial. Más bien era soberbia la rubia oxigenada, altanera sin causa y junto con sus ministros, Arturo Murillo y Fernando López, trazaron el nuevo Plan Cóndor para matar al pueblo de Bolivia. Tu madre ha manifestado que “ya no quiere vivir”, y no es culpa de Evo Morales, de Luis Arce Catacora ni de los pueblos originarios de Bolivia. Tu madre está sentada en una silla eléctrica que ella misma ha fabricado. Y sabe muy bien cómo manejarla. Entonces, prepárate para cualquier eventualidad.

Javier Claure C.