Ollantay Itzamná

“Si quieres evitar una sublevación, engendra subalternos afines a tus intereses que aparezcan representando las demandas de los disconformes”, esa parece ser la sentencia constante de los gobiernos norteamericanos en las repúblicas ocupadas.

2015, “Renuncia ya, que viva la CICIG”

En 2015, la región latinoamericana estaba aún en disputa entre la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y la OEA/EEUU. Para definir dicha disputa el Gobierno norteamericano necesitaba un “argumento convincente emocionalmente” digerible en la región. Fue entonces que los EEUU apareció como un salvador acorazado proclamando e instaurando la “guerra contra la corrupción”…

En Guatemala, financió el proyecto CICIG (Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad en Guatemala), encarcelaron, sin sentencia hasta el momento, al entonces Presidente Otto Pérez y a su Vicepresidenta Roxana Baldetti…, surfearon sobre las “multitudinarias y espontáneas” olas de protestas sociales de guatemaltecos indignados… Y, finalmente el telón del teatro de la “guerra contra la corrupción” se cerró.

La CICIG fue desarticulada, sin conseguir sus objetivos, en el momento más candente de la corrupción pública. La corrupción en Guatemala continuó muy a pesar de la euforia eficaz de “ renuncia ya” del 2015.

¿Cuál es el legado de la CICIG?

Producto de la efervescencia distractiva activada por la lucha anticorrupción y la CICIG, en Guatemala surgieron nuevos colectivos urbanos (justicia ya, nueva Guatemala ya, y otros), organizaciones políticas de tendencia centro izquierda, como Semilla, nacieron en esa efervescencia social destituyente de renuncia ya.

ONG tradicionales se articularon en espacios como ASP (Asamblea Social y Popular), incluso los denominados “autoridades ancestrales” cobraron notoriedad en la “crispación de la guerra anticorrupción” made in USA.

La prometida lucha anticorrupción no se institucionalizó en ningún sentido. Los funcionarios corruptos encarcelados, al no existir sentencias judiciales, comienzan a recuperar su liberad.

Eso sí, con el slogan anticorrupción empaquetado en la exitosa experiencia guatemalteca, los gringos derrocaron y encarcelaron gobernantes impulsores de la CELAC: Lula y Rousseff en Brasil, Correa y Glas en Ecuador, Fernández en Argentina, Lugo en Paraguay…

En resumen, la experiencia exitosa de la CICIG, en Guatemala, sirvió para promover/legitimar actores destituyentes, fijar la imagen benevolente de la USAID y de otras agencias de cooperación proimperial en el imaginario colectivo nacional e internacional.

Al momento, la USAID es casi la única agencia de cooperación que distribuye financiamientos pequeños para las ONG y otras organizaciones “pro desarrollo” en el país.

2021, “renuncia ya, que viva la FECI”

En 2015, ante el vacío de horizontes sociopolíticos, comunidades organizadas en resistencia, articuladas en el movimiento CODECA, propusieron desde las calles y asambleas la urgente necesidad de apostar como país a un proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional para diseñar un Estado Plurinacional, revisar los contratos de privatización y concertar una nueva Constitución Política.

Propuestas de cambios estructurales para la creación del nuevo Estado plurinacional fueron publicadas y difundidas también por otras organizaciones como CPO y Wak’ibkej, desde antes del 2015, inclusive.

Pero, el 2021, nuevamente muestra a Guatemala destituyente movilizada clamando “renuncia ya”, claro en peor situación socioeconómica que en el 2015. La Guatemala constituyente, que existe desde antes del 2015, no aparece ni en los medios coorporativos, ni en las multiplataformas de redes sociodigitales de los actores indignados contra la corrupción.

El argumento ubicuo para “invisibilizar la propuesta constituyente” por parte de muchos actores que nacieron al calor de la lucha anticorrupción made in USA, en 2015, es: “no es el momento para hacer cambios estructurales. No tenemos la correlación de fuerza a favor”. El mismo argumento del 2015, o incluso inmediatamente después de la firma de los Acuerdos de Paz (1996)

Lo cierto es que, renuncien o no los funcionarios corruptos, el país seguirá hundiéndose más, dejando un estridente clamor de cambios estructurales postergados ya por dos siglos de República.

Las comunidades indocampesinas, y sectores urbanos, expresan una molestia acumulada ante el sistema estatal colapsada, eso se mira en los paros nacionales o plurinacionales que ocurren actualmente, pero los interlocutores cualificados, desde los medios coorporativos y plataformas sociodigitales, aún les distraen con el slogan de “renuncia ya. Constituyente todavía no”.

Y lo más llamativo, hasta anecdótico, es que en las protestas urbanas de los fines de semana, no sólo está completamente ausente la demanda de un proceso de Asamblea Constituyente Plurinacional, sino tampoco se denuncia/menciona por ningún lado al constante injerencismo norteamericano, o la necesidad de revisar los contratos neoliberales de privatizaciones. ¿Ignorancia? ¿Ingenuidad?

Perú, Chile, Bolivia, México se suman y/o retoman caminos emancipatorios sin la venia de Washington. Brasil y Colombia aspiran hacia el mismo horizonte.

¿Será que la campaña “inexplicable” de “renuncia ya, que viva FECI” es otro ensayo del gobierno norteamericano para atacar o persuadir a los insumisos pueblos del continente que se atreven a transformar estructuras de los bicentenarios estados nacionales pro imperiales en la región?

Ollantay Itzamná. Defensor de Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos desde Abya Yala. https://ollantayitzamna.com/@JubenalQ