Se perpetra la masacre número 61 durante el Gobierno de Duque. Los hechos ocurrieron en el barrio Simón Bolívar de Armenia, Quindío. Dos adultos y un joven de 17 años, las víctimas

Jenny María Solís Roa
@Jemasolis

Sólo han transcurrido 214 días del 2021, tercer año del nefasto gobierno de Iván Duque Márquez y en Colombia, con el silencio cómplice de las instituciones y los medios de comunicación nacionales y de organizaciones internacionales como la Organización de Estados Americanos, OEA, se registró la masacre número 61, esta vez, en el departamento del Quindío, en la ciudad de Armenia.

En la denuncia pública hecha por Indepaz, Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, a través de la red social Twitter el primero de agosto, se denuncia que la masacre se habría perpetrado el día 23 de julio, en el barrio Simón Bolívar, al sur de la ciudad de Armenia, en la comuna Uno, donde “hombres armados dispararon contra tres personas que se encontraban reunidas» entre ellos, un joven de 17 años”.

Según la ONG, las tres víctimas fatales se encontraban reunidas, cuando hombres fuertemente armados, irrumpiendo en el lugar, atentan con armas de fuego contra la humanidad de Paula Andrea Pulgarín de 47 años, quien falleció en un centro asistencial, Aries Pillimué Valencia de 33 años, y Enrique Díaz, de 17 años. Se supo de la masacre varios días después de sucedido el fatal hecho.

Grupos armados ilegales en el Quindío

Si bien el departamento del Quindío no ha sido golpeado por la brutal sistematicidad que afecta departamentos como Nariño, Antioquia, Cauca, Caquetá, Huila, Norte de Santander, lo cierto, es que, a la fecha, se han perpetrado dos masacres con un saldo total de siete víctimas fatales durante el presente año. La promesa de “hacer trizas” la paz parece un hecho incuestionable, y la falta de garantías para la vida en Colombia es casi inexistente.

Indepaz reporta que en el departamento hacen presencia grupos armados ilegales como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), la Oficina, del Valle de Aburrá, el Clan de la Montaña, La Cordillera y Los Flacos, que están en disputas territoriales por el control del microtráfico y de los corredores de droga.

La Defensoría del Pueblo emitió la alerta temprana AT041–20, en la que advirtieron la incursión y expansión de estos grupos en el departamento, lo que confirma el alto riesgo que corren las y los habitantes del Quindío, sobre todo de las zonas rurales y las zonas marginales de las ciudades.

De para atrás

Durante el gobierno Duque, además de las decenas de masacres a lo largo y ancho del país, se han presentado asesinatos sistemáticos a firmantes de paz, y solo en agosto, han sido asesinados 31 excombatientes, y 103 es la cifra de homicidios a líderes y lideresas sociales durante este año, según cifras de diferentes organizaciones defensoras de derechos humanos.

Esto no habla solo de una ineficiencia o desconexión del presidente con las realidades de los territorios más olvidados, aquí lo que se pone de manifiesto es una política guerrerista alimentada por la doctrina del “enemigo interno” que se ha venido consolidando históricamente en Colombia y que, para el gobierno actual, es una clara y lamentable reafirmación de su nulo compromiso con el cumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana, que bajo un discurso negacionista y bélico propio del partido de gobierno, siguen haciéndole juego a la guerra contra el pueblo colombiano.

Jenny María Solís Roa