Por: Gustavo Bolívar Moreno

Una tarea urgente de la humanidad hoy y que es una de las banderas de Gustavo Petro como precandidato presidencial del Pacto Histórico, es la descarbonización de la economía, es decir, proscribir, ojalá para siempre, el uso del carbón, el petróleo y sus derivados, principales emisores a la atmósfera de los peligrosos gases con efecto invernadero.

Ya en otras columnas hemos hablado de las nefastas consecuencias de un aumento en la temperatura del planeta más allá de dos grados centígrados, que ya está en marcha (llevamos 1,1 grados de aumeto) y que se agravará si no se cumplen las metas de cambio climático suscritas por 197 países en París en 2015, por lo que hoy solo nos detendremos a analizar el reto económico de reemplazar la economía extractivista.

Comencemos por aterrizar las cifras. Promediando los últimos tres años, la exportación de hidrocarburos representan entre un 46.2 % de las exportaciones totales de Colombia. Esto es más o menos unos 25.000 millones de dólares. La dependencia de esa monoexportación ha adormecido nuestra industria debido a que las bonanzas petroleras de la década pasada revaluaron el peso. Producir algo en Colombia, por aquel entonces, resultaba más costoso que importarlo.

Luego, el reto principal, en palabras del mismo Petro, sería cambiar la matriz energética y reemplazar el extractivismo, que produce poco empleo pero sí mucho daño ambiental, por una sociedad del conocimiento que nos lleve a dar un salto tecnológico, industrial y agrícola.

Esto implica dejar de percibir 25 mil millones de dólares y reemplazarlos con otros ingresos. No resultará fácil pero tampoco es imposible, más conociendo las inmensas riquezas que posee nuestro país, comenzando por nuestro inmenso capital humano.

Si la meta del Pacto Histórico es descarbonizar la economía 20 años antes de lo pactado en Paris, es decir en los próximos 9 año, hacia 2030, como ya lo han prometido varios países entre ellos Inglaterra y Japón, los gobiernos del pacto histórico se deben emplear a fondo para generar, en ese lapso de tiempo, las divisas que consigan reemplazar, sin traumatismo, los ingresos que percibíamos por la venta de Carbón y Petróleo.

Y aquí se aceptan ideas. En un debate realizado en febrero de 2018 en la universidad de Columbia en Nueva York, Petro lanzó la primera. Propuso que el petróleo fuera reemplazado por exportaciones masivas de productos agrícolas, entre ellos el aguacate. Con un tonito de burla, el entonces candidato Iván Duque, insinuó que esa propuesta era más que inviable y logró arrancar risas entre los asistentes, la mayoría estudiantes de economía, cuando preguntó cuantas toneladas de aguacate hass se necesitaban para reemplazar un barril de petróleo. No pasaron dos años antes de que el mismo Duque tuviera que tragarse sus palabras. En medio de la pandemia, un barril de petróleo llegó a costar menos que un solo aguacate. Hoy el gobierno que denigró de esa propuesta, impulsa el cultivo y la exportación de aguacates. México, primer productor de este producto percibe casi 3.000 millones en divisas por cuenta de su exportación, principalmente a los Estados Unidos. Se calcula que solo en el día en que se juega el Super Bowl, los norteamericanos consumen 38 mil toneladas de aguacate.

Pero si llegamos a igualar a México en exportaciones de aguacate, solo percibiríamos 3.000 de los 25 mil millones de dólares que nos dejan el carbón y el Petróleo. Entonces de dónde sacamos los otros 22 mil?

Petro se refería a múltiples productos agrícolas de exportación. Para reactivar el campo ha propuesto una Reforma Agraria que incluya la tan esperada actualización del censo rural para gravar con altos impuestos la tierra improductiva. La tenencia de la Tierra en Colombia que tiene uno de los índices de concentración más altos del mundo (0.89 en la medición Gini) y su improductividad, dados los pírricos impuestos que pagan sus propietarios, hacen que nuestro país importe 14 millones de toneladas de alimentos.

Si logramos el propósito de volver la tierra productiva, podríamos conseguir otros 4 mil millones de dólares en exportaciones de frutas, cereales, y legumbres, sin contar las de marihuana legal, porque la vamos a regular, de eso no les quepa duda, que podrían dejarle a Colombia a otros 3.000 millones en 2030. Es decir, nos quedaría por conseguir unos 15.000 millones para reemplazar las exportaciones de Carbón y petróleo.

¿Cómo conseguirlos? Aquí va la otra idea: Se llama turismo, la industria sin chimeneas.
Y del Turismo viven muchos países que no tienen carbón ni Petróleo o que teniéndolos, como los Emiratos Árabes, ya empezaron la transición. Hoy Dubai ha edificado toda una infraestructura turística con la que sobrevivirá, sobradamente, cuando se agoten sus reservas de hidrocarburos.

Por citar un solo caso, mientras en 2019 Colombia recibía 4.515.932 turistas, antes de la pandemia, en ese año una sola ciudad de los Estados Unidos, Orlando, recibió 85 millones de turistas. Si según el promedio internacional, cada turista deja entre mil y mil doscientos dólares en divisas, estamos hablando que solo esa ciudad y solo con turismo obtiene el doble de divisas que las que percibió Colombia en 2019 por todas sus exportaciones incluidas las de café, petróleo, carbón, banano, manufacturas, etc. Ese año nuestro país exportó cerca de 40 mil millones de dólares, menos de la mitad de lo que recibió Orlando por turismo. ¿Ahora sí entienden el potencial de la industria sin chimeneas?

España recibe 83.7 millones de turistas y Francia 90 millones. ¿Entonces por qué no pensar que para el año 2030, con paz, sin grupos guerrilleros, sin bacrines, Colombia pueda recibir 20 millones de turistas, 15 millones más que en la actualidad, para conseguir los 15.000 millones en divisas que nos faltarían para reemplazar el carbón y el petróleo? No es una cifra imposible si tenemos en cuenta que México, con sus problemas de narcotráfico, similares a los de Colombia, recibió en el año 2019, 44.7 millones de turistas y Brasil recibió 97.1 millones de visitantes. ¿Imaginan si la mitad, tan solo la mitad de esas cifras se resgistraran en Colombia?

*Estoy dando solo datos prepandemia, porque obviamente estas cifras han desmejorado en todo el mundo para los años 2020 y 2021.

Pero sigamos. Entonces, ¿qué nos falta para impulsar el turismo en el segundo país más biodiverso del mundo, el que tiene más especies de aves, el único que tiene un nevado a la orilla del mar, el país que alberga el 50% de los páramos del mundo, El país que las ballenas del sur del continente eligieron para aparearse y tener sus críos; un país con dos océanos cómo solo lo tienen otras 20 naciones, un país con la quinta reserva hídrica del planeta, el país de las flores, el país con la mayor riqueza musical, uno de los países más ricos en cultura étnica, el país que tiene las pictografías más antiguas del mundo, un país rico en artesanías y esmeraldas, uno de los pocos países que La Tierra premió con un pedazo de la Amazonía?

La respuesta es simple: paz.

Solo con la firma del acuerdo con las Farc y su resonancia mundial, en 2017 el turismo en Colombia aumentó un 30%. Los extranjeros que llegaron a Colombia, en su mayoría europeos se fueron encantados con nuestros paisajes, con el verde de nuestras montañas, con el buen trato de nuestra gente, incluso con nuestra gastronomía que no goza de fama internacional. El voz a voz fue tremendo. Estaríamos llegando, no me cabe duda, a los 10 millones de turistas en 2022. Pero regresó el uribismo al poder con su estela de guerra y muerte. Se incrementaron las masacres, ya van 184 en estos dos años y medio de gobierno, se incrementaron los asesinatos de líderes sociales, van 790 en la era Duque, se incrementaron los asesinatos de indígenas y de excombatientes de las FARC Y las paginas de los periódicos internacionales se volvieron a teñir de sangre. El turismo se volvió a marchar o mejor, no volvió a llegar.

Y aquí surge una pregunta para los gremios, en su mayoría uribistas:
¿No se dan cuenta que la guerra que tanto patrocinan donando dinero a las campañas de Uribe está impidiendo que Colombia se convierta en una potencia turística?
¿Ustedes, los que financiaron la campaña del No a la paz, no se han puesto a calcular lo que han dejado de ganar por la ausencia de turistas? ¿No se han puesto a pensar en lo que sería hoy este país si eligiéramos un gobierno que se comprometa a fondo con la implementación del Acuerdo de paz en su integralidad?

Pues yo les digo lo que pasaría:

Este país florecería. Con 20 y  por qué no, 30 millones de turistas al año para reemplazar también el impacto que tendrá en la economía el fin del narcotráfico, el desempleo descendería al 4 o 5%.

Con empleo, con dinero en sus bolsillos, con poder adquisitivo, los pobres se volverían de clase media y se convertirían en un mercado interno muy atractivo para sus empresas y sus industrias. La clase media se volvería clase media alta y consumiría mucho más sus productos. Los índices de violencia se reducirían dramáticamente como consecuencia de la derrota de la desigualdad y nadie más beneficiado con un país seguro, que los empresarios mismos.

Señoras y señores, con paz este país sería un paraíso, un destino internacional apetecido. ¿Entonces por qué apoyan la guerra, por qué apoyan que se acabe la JEP, por qué no protestan ante el asesinato de jóvenes, por qué apoyan la represión? ¿No se dan cuenta que al apoyar gobiernos y posturas guerreristas los que más pierden son ustedes? ¿Cuánto han perdido con Colombia en l lista negra de países y cuánto con el paro? ¿Cuánto pierden si se quiebra el país? ¿Entonces por qué no aceptar el pacto social para que empujemos este país hacia la paz, que no significa otra cosa que felicidad y progreso para todos?

Pensemos en el bioturismo, incluso en un etnoturismo que permita a los extranjeros pasar una o dos noches en compañía de nuestros indígenas del Tayrona, conociendo sus costumbres y necesidades sin depredar sus reservas con edificios de cemento ni tocar sus costumbres. Esto permitiría que los indígenas tengan otra fuente de ingresos. Pensemos en que en estos nueve años que nos quedan de extractivismo los municipios puedan ahorrar un 10% de lo que les corresponde de ingresos por regalías, de modo que para 2030 haya un fondo con 30 billones para desarrollar la infraestructura turística. ¿O de qué van a vivir esos municipios cuando se acaben las regalías del carbón y del petróleo?

Pierdan el miedo a la paz. Apuéstenle a la reconciliación y ayuden a desarrollar este país. Nosotros estamos dispuestos, en el Pacto Histórico, a dialogar y desarmar a los grupos guerrilleros que aún persisten equivocadamente en la lucha armada. Este país ya está cansado de la guerra. Con un país en paz, la mitad de los recursos de defensa, unos 19 billones de pesos se irían a financiar la educación superior, universal y gratuita para que nunca más nuestros bachilleres tengan que enfrentarse al infame dilema de endeudarse con el ICETEX, irse a trabajar a la informalidad o meterse a la delincuencia.

En nosotros encontrarán una mano amiga, dispuesta a impulsar el desarrollo industrial y tecnológico de este país. Un salto cualitativo en la investigación científica para que dejemos de reproducir conocimiento y lo desarrollemos nosotros mismos. Para que Colombia deje de vender materias primas y se convierta en generador de patentes.

Empresarios del turismo, agéndenos una cita para explicarles los pormenores de estas propuestas. Escuchen a Petro. No pierden nada. Que al menos nuestro candidato sepa lo que ustedes piensan en voz baja, si se llega a convertir en presidente.

Les dejo esas reflexiones para que piensen en serio, que un gobierno progresista, que no escatimaría un ápice de esfuerzo por consolidar la paz, cumpliendo el Acuerdo, es lo que más le conviene hoy a ustedes y a Colombia. Pierdan el miedo a la paz.

Sobremesa 1: Un a vergüenza para el mundo esta matanza infame de jóvenes en Colombia. Una vergüenza ante el mundo ver civiles armados con fusiles al lado de la Policía Nacional. Paren la matanza. Basta ya de represión. Duque escuche a los Jóvenes. No se siga consumiendo en la miseria humana.

Sobremesa 2: Ya está en la pagina www.manoslimpias.co el formulario para que las victimas de mutilación ocular y los familiares de los asesinados en el paro, se inscriban y reciban un auxilio económico derivado de la colecta que estamos haciendo por Vaky. Se han recogido 324 millones de los cuales ya estamos invirtiendo una tercera parte para protección de los jóvenes de Primera Línea. Los 200 millones restantes, descontando las comisiones que cobra la empresa recaudadora, son para ustedes . Gracias por tanto apoyo.

Gustavo Bolívar Moreno