Por Félix Carrillo Hinojosa

La vida del ser Humano siempre ha transitado, entre las dolorosas acciones de ser “víctima” o “victimario”. El valor de ella, ha estado sujeta a temas de poder y a la visión humanística que la misma debe tener.

La degradación o valoración de la vida, arranca desde la postura del gobierno que tengamos, cuya defensa de los derechos humanos debe ser una de sus metas, que remite a la construcción de un estado más incluyente, pautas necesarias para apuntarle a una sociedad más justa.

La dictadura, el asistencialismo, el proteccionismo, el nacionalismo, la anarquía, el fascismo y todas esas instrumentalizaciones que el hombre crea, para someter sin piedad a su propia gente, que lo convierte sin lugar a dudas, en el primer depredador que arrasa con la vida.
En lo atinente a Colombia, no ha sido menor ese grave problema del valor que se tiene, sobre el tesoro más hermoso que existe: la vida.

Si bien es cierto, que hemos avanzado en lo relacionado a la conquista de derechos, deberes y responsabilidades, no es menos, que la violentación a los mismos persisten. Todavía el odio hacia el otro por razones políticas, económicas y sociales están vivas.

Un excelente paliativo que debe contribuir para lograr un mejor País, se acaba de dar a través de las 16 curules para las victimas, hecho que estuvo contaminado en sus inicios por la politiquería, que ha llevado a la negación de lo que encierra haber logrado el acuerdo Gobierno Santos Calderón y la FARC – EP, hecho que ha reducido en un alto porcentaje las muertes que el conflicto interno generaban. Festejamos el acuerdo, igual las curules para tantas víctimas, hechos que nos permite seguir vigilantes, para salir a la otra orilla en la construcción de una paz, que merece toda la ciudadanía.
#Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa