MISIÓN VERDAD 09 ABRIL 2021


A raíz de los combates en el estado Apure entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y grupos armados ilícitos establecidos en territorio colombiano, el ministro de Defensa, G/J Vladimir Padrino López, puso en el centro del análisis los planes de balcanización de Venezuela.

“El plan imperial es, lo repito, tercerizar el conflicto para balcanizar a Venezuela; incursionar a Venezuela apoderarse de un espacio territorial para sus operaciones logísticas acompañados por la DEA que es el mayor cartel de drogas del mundo para causar desestabilización con esos grupos armados, desestabilizar la frontera y venirse al centro del país por el occidente”, señaló.

El narcotráfico y el paramilitarismo transitan en Colombia con mucha más fuerza desde que el Estado colombiano se entregará a la tarea de “pacificar” a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP). Con los acuerdos de paz firmados en 2016, comienza una dilatación de estas estructuras criminales por los territorios antes ocupados por la guerrilla (incluidas las fronteras colombianas) y, como en otras ocasiones, estos dos elementos se perfilan como desencadenantes de un conflicto en territorio fronterizo con Venezuela.

A vista de la “opinión pública” dicho conflicto puede distorsionarse y presentarse como acontecimientos que conllevan sólo una lógica interna de los países en cuestión, y no el plan de balcanización que refiere el Ministro, desvaneciendo la participación de los actores extranjeros que ya tienen experiencia en imponer la secesión violenta de Estados y territorios unificados otrora a lo largo de décadas.

CONSECUENCIAS DE LA BALCANIZACIÓN

La balcanización moderna de las regiones del mundo no es un accidente, sino el resultado de una lucha intensificada a nivel global por el poder, territorios y recursos.

La República Federativa Socialista de Yugoslavia dejó de existir producto de la intervención de EEUU y países de Europa. Los Pueblos de un solo Estado experimentaron, a fines del siglo XX, el desmembramiento de su territorio nacional. Hoy existen seis países enfrentados entre sí (Bosnia y Herzegovina, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Eslovenia) y una base militar estadounidense (Kosovo) no reconocida como país por decenas de Estados de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Se eligió un pretexto ficticio basado en factores históricos, étnicos y religiosos para iniciar el conflicto que derivó en la balcanización. Las guerras yugoslavas (Guerra de los Diez Días de 1991 en Eslovenia, Guerra de Croacia de 1991-1995, Guerra de Bosnia de 1992-1995, Guerra de Kosovo de 1998-1999) culminaron con el bombardeo de 69 días de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Esta intervención militar no consultada ante el Consejo de Seguridad de la ONU dio pie a que se desarrollara la doctrina de la Responsabilidad de Proteger (R2P) para futuras agresiones.

La presencia euroatlántica en los Balcanes después de la guerra de Yugoslavia se hizo realidad. Montenegro, Kosovo, Bosnia y Herzegovina se han convertido en Estados fallidos que están bajo tutela directa e indirecta de la OTAN, mientras que Kosovo se encuentra bajo ocupación militar.

Ese modelo de balcanización se exportó a otros países. Los ejemplos más recientes los tenemos en Libia, Siria e Irak. Bajo la figura de la R2P, Estados Unidos tomó la batuta junto a la OTAN para invadir y bombardear Libia, y así permitir el acceso a los grupos mercenarios-terroristas, quienes tomaron las principales regiones del país.

En la medida que el Estado Islámico fue ganando terreno en Siria e Irak, se prefiguró el mismo escenario secesionista para convertir aquellas naciones del Medio Oriente en entidades territoriales atomizadas y políticamente débiles, objetivo suscrito por Israel.

En junio de 2013, el exsecretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, hablando en la Universidad de Michigan, afirmó que la mejor salida posible para Siria era la coexistencia de “diferentes nacionalidades en regiones más o menos autónomas donde no podrán suprimirse mutuamente”. Los medios reseñaron la conclusión de Kissinger como una propuesta para la balcanización de Siria.

Cabe destacar que en cada uno de estos ensayos, el aditivo de “emergencia humanitaria” ha servido de justificativo para la intervención de Occidente.

LA DESINTEGRACIÓN DEL TERRITORIO VENEZOLANO

En reiteradas ocasiones, el presidente Hugo Chávez exteriorizó la amenaza de desintegración territorial en América del Sur, latente por la infiltración de EEUU y la OTAN en la región.

El 16 de septiembre de 2005, Chávez anunció en el aire del canal ABC que tenía documentos que revelaban la intención de EEUU y países de la OTAN de entrenarse para la invasión de Venezuela desde Colombia y Panamá. El ejercicio militar español se había llevado a cabo en 2001 y tenía el nombre clave de “Operación Balboa”. En el documento se mencionaba a Zulia, Táchira y Mérida, estados que conforman la “media luna” venezolana, como objetivos para ejecutar el plan.

Según el ensayo de guerra, en Venezuela, debido a las acciones de algunos “extremistas” se había creado una situación que amenazaba la estabilidad de la región y de los países occidentales que se abastecían de la industria petrolera venezolana. Se necesitaba una intervención armada urgente para eliminar la “amenaza”. La “Operación Balboa” detalla la serie de operaciones de la OTAN y EEUU para neutralizar a los “extremistas” y asegurar el suministro ininterrumpido de petróleo.

En 2008, Chávez alerta sobre una posible escalada bélica de fuerzas extranjeras desde Colombia, a propósito del golpe que estaba ejecutándose en Bolivia, donde factores secesionistas de la “media luna” boliviana (los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija) jugaron un papel determinante en las acciones conspirativas.

En el formato venezolano, los estados Zulia, Táchira, Mérida, Barinas y Apure conforman el territorio propicio para “levantar un movimiento secesionista, golpista, desestabilizador”, como dijo Chávez en aquel momento mientras enfatizaba el carácter estratégico que tenía el triunfo de las gobernaciones en esos lugares.

El control territorial sobre la “media luna” es un requisito en el avance hacia una guerra frontal contra Venezuela, ya que permite al Estado colombiano, que sería el estipulado por EEUU para la tarea de confrontación directa, tener acceso a recursos estratégicos (hidrocarburos) y las rutas para llegar a ellos, además de que podría regularizar el tránsito del narcotráfico por las zonas venezolanas que pretenden controlar, siendo el Océano Pacífico un espacio congestionado por la alta transición aérea de narcocargas.

Las guarimbas de 2017 tuvieron a los estados fronterizos (sobre todo Táchira y Zulia) de escenario privilegiado para las acciones irregulares. Finalizando el año, y controlado el intento de revolución de colores mediante la implementación de la Asamblea Nacional Constituyente, se celebraron las elecciones regionales y resonó el análisis de Chávez cuando se supo que en Táchira, Mérida y Zulia habían ganado candidatos de la oposición venezolana.

La investigadora María Fernanda Barreto escribió en un artículo para esta tribuna refiriéndose a la nueva circunstancia:

“Si estos nuevos gobernadores regionales se ponen a las órdenes de los intereses intervencionistas pueden facilitar el avance paramilitar sobre el territorio venezolano para cubrir rutas de tráfico de drogas desde Colombia hacia el Lago y el contrabando de extracción, y podría impulsar un aumento del desplazamiento forzado en Táchira, Mérida y Zulia para dirigirlo hacia Colombia, y así favorecer las matrices de opinión relacionadas con la presunta crisis que generarían refugiados venezolanos. En suma, un avance de los planes estadounidenses en la región”.

Colombia se inserta en el escenario como el “socio global” (estatus que alcanzó en 2018) de la OTAN que ayudaría a producir la balcanización del territorio, que no tiene por qué detenerse en Venezuela. Más bien el norte de Suramérica es la cabeza de playa hacia todas las coordenadas del continente.

El Estado venezolano ha respondido enfrentando el avance del narcotráfico, combatiendo la incursión de grupos paramilitares y desarmando grupos irregulares vinculados al antichavismo.

La fallida Operación Gedeón del año pasado, donde confluyeron todos los elementos hostiles al chavismo en actividad (carteles de droga colombianos, paramilitarismo/bandas criminales, DEA, mercenarios tipo SilverCorp, Guaidó y su equipo, gobiernos de Iván Duque y de la Casa Blanca) es una muestra de la tarea de contrainteligencia que se ha hecho desde nuestro país para contrarrestar a tiempo los planes del enemigo.

Los enfrentamientos en Apure, con la participación de grupos armados irregulares narcotraficantes, al igual que el uso manipulado (“emergencia humanitaria”) de la población civil que tuvo que desplazarse hacia Colombia por presiones de las tácticas terroristas puestas en práctica por ellos mismos, indican que la estrategia de fragmentar al país sigue en pie. De hecho, los sucesos focalizados de alta violencia en la frontera sur de Venezuela (léase asimismo en los estados Bolívar y Amazonas) son una expresión del mencionado esquema balcanizante.

Aunque el plan de secesión venezolana no esté tan promocionado por los medios de comunicación corporativos, pues subyace en la trama oscura del poder agresor estadounidense, las fuerzas militares del Estado venezolano tienen claridad del escenario y han dado respuestas congruentes a la preservación integral de la unidad nacional.

7 de abril de 2021

Adendum:
En Apure, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana combate fuerzas irregulares (paramilitares) que el régimen Duque, por mandato de su amo imperialista, intentó implantar en territorio venezolano.

Los medios de comunicación y las ONGs al servicio de la USAID han utilizado la mentira, y así resulta que en Apure los paramilitares son ahora “laboriosos y pacíficos campesinos” (que no siembran maíz sino minas antipersonales), y “los malos” son los soldados venezolanos que pretender liberar su propio territorio de narcoparamilitares.

Hablan de un ejército malvado que metió presos a dos periodistas que cruzaron ilegalmente la frontera y los “torturó” resguardándolos del tiroteo y sirviéndoles un malvado almuerzo.

Iván Duque (que ocupa la presidencia de Colombia gracias a la compra de votos con dineros del narcotráfico), no se pronuncia para rechazar las amenazas a periodistas colombianos, ni los crímenes de líderes sociales, sindicalistas, indígenas y excombatientes de las Farc-ep, pero si se pronunció de inmediato sobre los periodistas de NTN24 diciendo:

“Exigimos su inmediata liberación, garantizando su vida e integridad personal” y agregó: “Los periodistas fueron retenidos por fuerzas de la dictadura venezolana. Este acto evidencia, una vez más, arbitrariedades del régimen de Maduro. Pedimos a ONU y OEA exigir su liberación y rechazar violación flagrante de libertad de prensa y derecho internacional”.

El régimen Duque, que no persigue a los terroristas narcoparamilitares, para justificar una futura agresión militar difunde que Venezuela es un país que apoya el terrorismo.

No olvidemos que conformó el pasado 27 de febrero el “Comando Especial contra el Narcotráfico y las Amenazas Transnacionales” (CONAT), adscrito al Ejército Nacional, integrado por 7.000 soldados, organizados en un grupo élite de asalto aéreo y tres brigadas de operaciones terrestres, entrenados por la Brigada de Asistencia a las Fuerzas de Seguridad (SFAB) del Comando Sur de los EEUU.

Su objetivo es tratar de derrocar el legítimo gobierno bolivariano porque EEUU necesita un Gobierno lacayo en Venezuela que entregue su soberanía, el petróleo y todas sus riquezas naturales.

Venezuela es el país que preocupa a la ACNUR, que se ve obligada a correr al lado colombiano del conflicto para poner un montón de carpas para los desplazados venezolanos, porque según la televisión alemana DW nada más del pueblo de La Victoria 5 mil de sus 3.500 habitantes cruzaron hacia Colombia huyendo de la “violencia madurista…”

¡Hacia Colombia! Donde nadie ha visto los campamentos del preocupadísimo ACNUR para proteger a los casi 8 millones de desplazados internos.

Con información de Misión Verdad y https://www.pacocol.org/index.php/noticias/internacional/14682-periodistas-de-ntn24-afirman-que-no-fueron-detenidos-ni-secuestrados-por-fanb
https://www.pacocol.org/index.php/noticias/internacional/14656-informe-desnuda-la-estrategia-de-ataque-de-eeuu-a-venezuela-desde-colombia
https://www.pacocol.org/index.php/noticias/internacional/14639-alerta-el-principal-objetivo-del-conat-es-atacar-al-gobierno-legitimo-de-venezuela