Bajo la triple presión de la Covid-19, las cada vez más reforzadas barreras estadounidenses y los problemas económicos internos, Cuba pretende retomar el turismo como locomotora de su futuro a juzgar por las declaraciones oficiales y los manifiestos deseos. Pero, ¿podrá este sector recuperarse totalmente en el país?
El coronavirus contuvo la espiral ascendente de la industria de los viajes en Cuba, al obligar restricciones, cierres de aeropuertos y hoteles.

A ello se suma el recrudecimiento de las presiones desde Washington, sobre todo con el gobierno de Donald Trump que desde junio de 2019 -antes de la pandemia- ya impulsó recortes en viajes de cruceros, por ejemplo, entre otros aditivos. Esta barrera  es crucial  para el archipiélago.

Además, al turismo cubano hay que examinarlo a partir de todo este conjunto de problemas, a los que se agregan la deuda externa de la nación caribeña, y deficiencias de diferentes tipos reflejadas por los medios de prensa nacionales.

Centrémonos entonces en esta industria como propulsora de la economía y que en Cuba tomó vuelo desde 1994, cuando se reorganizó la sociedad para otorgarle un impulso particular a fin de obtener divisas frescas que permitieran sostener y desarrollar el resto de los sectores.

Fue esa la fecha de reorganización y surgimiento como tal del Ministerio de Turismo (Mintur).

Desde ese entonces el desarrollo vertiginoso de este sector acapara las miradas, al punto que esta nación ocupa el tercer puesto de interés en el Caribe detrás de República Dominicana y Puerto Rico.

Bajo la triple presión de la Covid-19, las cada vez más reforzadas barreras estadounidenses y los problemas económicos internos, Cuba pretende retomar el turismo como locomotora de su futuro a juzgar por las declaraciones oficiales y los manifiestos deseos. Pero, ¿podrá este sector recuperarse totalmente en el país?
El coronavirus contuvo la espiral ascendente de la industria de los viajes en Cuba, al obligar restricciones, cierres de aeropuertos y hoteles.

A ello se suma el recrudecimiento de las presiones desde Washington, sobre todo con el gobierno de Donald Trump que desde junio de 2019 -antes de la pandemia- ya impulsó recortes en viajes de cruceros, por ejemplo, entre otros aditivos. Esta barrera  es crucial  para el archipiélago.

Además, al turismo cubano hay que examinarlo a partir de todo este conjunto de problemas, a los que se agregan la deuda externa de la nación caribeña, y deficiencias de diferentes tipos reflejadas por los medios de prensa nacionales.

Centrémonos entonces en esta industria como propulsora de la economía y que en Cuba tomó vuelo desde 1994, cuando se reorganizó la sociedad para otorgarle un impulso particular a fin de obtener divisas frescas que permitieran sostener y desarrollar el resto de los sectores.

Fue esa la fecha de reorganización y surgimiento como tal del Ministerio de Turismo (Mintur).

Desde ese entonces el desarrollo vertiginoso de este sector acapara las miradas, al punto que esta nación ocupa el tercer puesto de interés en el Caribe detrás de República Dominicana y Puerto Rico.

A partir de esos elementos de enfoque, es necesario también tener en cuenta las tendencias internacionales, los impactos globales de la enfermedad y una crisis sanitaria aparentemente interminable y dependiente de la aparición de una vacuna que limite los cierres de los viajes.

UN MUNDO CONVULSO Y ¿SIN TURISMO?

De todos es conocido que el turismo representa una esfera sumamente dinámica y que además de sus beneficios económicos, aporta comprensión entre los pueblos, tolerancia y conocimiento cultural, en medio de constantes conflictos regionales e incomprensiones.

Para tener una idea mucho más clara de la situación, es oportuno recurrir al criterio de expertos que siguen de cerca desde hace mucho tiempo el desarrollo del turismo cubano y su impacto en la sociedad.

Tal es el caso de Miguel Alejandro Figueras, Premio Nacional de Economía en 2007, quien significó a Prensa Latina que el turismo de salud y calidad de vida constituyen fuerzas importantes de la industria de los viajes en Cuba.

El tema viene a colación porque al retomar el turismo aún con la pandemia o después de esta, la nación caribeña tendría un futuro en esos segmentos.

Por ello, Figueras sentencia que es necesaria una ofensiva en cuanto a publicidad para poner en primeros planos esta posibilidad del turismo de salud, lo cual daría un empujón importante, sobre teniendo en cuenta como antecedentes algunos elementos.

Entre ellos, las brigadas médicas de colaboración en más de 50 países, y la perspectiva de un candidato vacunal contra la Covid-19, que se multiplicó por cuatro, con Soberana 01, 02, Mambisa y Abdala, nombres vinculados a la historia nacional.

Cuando se cerraron las fronteras cubanas en marzo de 2020 debido a la enfermedad, transcurría precisamente la temporada alta del turismo insular y muchas voces esperaban un récord de atención de cinco millones de visitantes extranjeros.

Para Figueras la clave está en las preguntas de los turistas ante el presente y en una etapa posterior al nuevo coronavirus, entre ellas: ¿Cuál debe de ser el destino de mis futuras vacaciones? ¿Dónde encontrar seguridad personal, seguridad sanitaria, trato humano?

El experto asegura que este es un destino sin drogas, juegos, con seguridad en las calles y amabilidad, tanto de los empleados del turismo como de los lugareños.

En medio de esta dinámica la relevancia del sector aéreo para una recuperación activa del turismo a nivel mundial es obvia, siempre sobre la base de una salida airosa de la pandemia, de manera paulatina y con los protocolos adecuados, o adaptándonos a ella como endémica.

Cuba es un archipiélago, y por lo tanto la única forma de llegar a ella es por barco o avión, de ahí la preeminencia de las aerolíneas y su recuperación.

MALES MAYORES Y MALES MENORES

Para poder determinar una evaluación de si Cuba podrá recuperar sus cotas de turismo, es necesario revisar algunas estadísticas.

La 39 edición de la Feria Internacional de Turismo de Cuba (FITCuba 2019) fue catalogada por los asistentes como exitosa. Dicha versión se efectuó en La Habana del 6 al 11 de mayo, y resultó momento para presentar la convocatoria de la de 2020 prevista para el balneario de Varadero, Rusia como invitado de Honor y sol y playa como producto.

Sin embargo, esa feria del 20 fue aplazada para 2021 en el mismo lugar y con iguales propósitos.

FITCuba es la mayor bolsa de recreo no solo del país, sino del Caribe, y con buena influencia en el resto del mundo, debido al interés que despierta entre turoperadores y agentes de viajes, así como en otros directivos de compañías aéreas y firmas hoteleras.

Entre lo más destacado de las negociaciones aparecieron dos contratos de administración con la firma canadiense Blue Diamond y la hotelera cubana Gran Caribe para operar dos nuevos hoteles en Cayo Coco y Varadero.

También como significativo tuvo lugar un taller para los representantes de las 19 cadenas hoteleras extranjeras que operan en Cuba, y un foro de empresarios locales y españoles, este último con 150 asistentes. Durante los días de feria se abrieron el Hotel Cueto (Grupo Gaviota) y el Vedado Azul (Cadena Isla Azul).

Todos los datos motivaron al criterio del entonces ministro de Turismo, Manuel Marrero (en la actualidad primer ministro de Cuba) a decir que pese a las campañas de Estados Unidos para disminuir las visitas y afectar su turismo, “Cuba está cada vez más de cara al mundo, y el mundo se abre con más ímpetu hacia esta nación”.

Luego de la anunciada reapertura parcial al turismo el 1 de julio de 2020, el inicio de vuelos el 4 de septiembre y de operaciones en el aeropuerto internacional José Martí el 15 de noviembre (el último que faltaba de los 10 internacionales del país), los ojos de los expertos vuelven a la mayor de las Antillas.

Canadienses y alemanes fueron los primeros en recuperar miradas en la práctica, cuando en el segundo caso incluso llegaron al territorio nacional un grupo de 150 turoperadores y otros directivos para evaluar la posibilidad de la reapertura de viajes.

No obstante, en la actualidad el gobierno cubano decidió limitar la entrada de viajeros procedentes de Estados Unidos, México, Panamá, República Dominicana, Bahamas y Haití a partir del 1 de enero, tras registrar un récord de contagios de Covid-19.

Es positivo recordar que al cierre de 2019 llegaron poco más de cuatro millones de visitantes extranjeros, cifra reiterada en los más recientes años -antes de la pandemia- con Canadá como principal mercado emisor al sobrepasar siempre el millón de visitantes por año.

Como reflejo del ascenso sostenido, truncado por la pandemia, La Habana, capital insular y Ciudad Maravilla, tiene el dato de que a ella vuelan 51 aerolíneas con enlaces con 36 urbes del mundo, cuando en la temporada alta del turismo cubano (noviembre-abril) se registran 450 vuelos semanales.

A la capital viajaban 12 de las 17 compañías de cruceros en trayectos a toda la nación, y en 2018, por ejemplo llegaron a todo el archipiélago 850 mil cruceristas en 25 barcos pertenecientes a 17 empresas, siempre según datos oficiales.

En sentido general los principales mercados, detrás de Canadá, son Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España (aportaron un millón de visitantes), el 20 por ciento del total de arribos. Otros mercados contribuyeron con récords de llegada como México con 21 por ciento, Rusia (30), China (10), junto a Colombia y Portugal.

Todo ello lo respalda un fuerte proceso de inversión con 13 nuevos hoteles solo en La Habana y la entrada de fuertes administradores como es el caso de Kempinski, sociedad anónima independiente alemana con negocios en el sector hotelero, de conferencias y cáterin.

La nueva Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera 2020-2021 incluye 503 proyectos por un valor de 12 mil 70 millones de dólares, de los cuales 131 corresponden al turismo. En la actualidad existen 27 empresas mixtas, 94 contratos de administración y 19 de gerencia, que acumulan 44 mil habitaciones, el 62 por ciento de todas las existentes (sobrepasan las 72 mil en todo el país).

Complementan ese alcance 26 mil habitaciones privadas que se gestionaban mediante turoperadores y agencias de viajes, muy demandadas, otra arista a observar en la recuperación turística insular.

La Habana incrementa su inversión debido al reclamo de alojamiento; a mediados de 2019 contaba con 12 mil 488 habitaciones, cuyo 51 por ciento se correspondía con establecimientos de cuatro y cinco estrellas, insuficientes para la demanda de viajeros a la capital, principal polo de recreo del país.

Le sigue a La Habana en predilección de viajeros Varadero (occidente), Jardines del Rey (Cayo Coco) –centro- y Holguín (oriente).

Con estas cifras, y pese a los problemas económicos mencionados, las dificultades de la crisis sanitaria, las presiones estadounidenses y los desajustes internos, directivos tanto cubanos como extranjeros e investigadores consultados para este reportaje auguran que Cuba puede retomar el ascenso del turismo.

Por supuesto, se trata de un camino bastante difícil pues los impactos económicos obligaron a transformaciones en el comercio usual de las ciudades, incluida La Habana, cierres de restaurantes y lugares de fiesta, por lo que recuperar tales cotas es bastante complicado a medianos y largos plazos.

No obstante, opiniones favorables de viajeros crecen y enfrentan otras no tan amigables, pero sobre todo de quienes representan aquí agencias y otras empresas con negocios turísticos vislumbran que por lo menos en dos años la isla podría recuperarse del golpe.

Empresarios como Francisco Camps, delegado de Meliá International Hotels, y voceros de Iberostar, ambas compañías españolas con tradición en sus relaciones con el turismo cubano, ponen su granito de arena con fórmulas de seguridad y son las primeras en reanudar el turismo desde finales del pasado año, seguidos por la canadiense Blue Diamond.

Cabría esperar el desarrollo de los candidatos vacunales que pondrían una nota de optimismo en la industria de los viajes, pero aún con las estrictas medidas adoptadas por la pandemia, la recuperación paulatina del turismo podría garantizar volver a niveles de convocatoria como las anteriores a la enfermedad, solo mediante persistencia, cordura y eficacia.

Faltaría por mencionar planes de protección medioambiental, energía renovable, remodelación a partir de estrategias nuevas para la recuperación económica y social, o lineamientos políticos determinados, pero todo ello deberá funcionar como mecanismo de relojería para volver a la espiral ascendente del turismo en Cuba.


arb/rfc

*Este trabajo contó con la colaboración de Adriana Robreño, Alberto Corona, Richard Ruiz y la webmaster Wendy Ugarte.