APORREA 31 DICIEMBRE 2020


Guillermo Enrique Torres Cueter es conocido por su nombre de cantautor «Julián Conrado» y se dio a conocer en Venezuela debido a su detención en el Estado Barinas en mayo del año 2011. El 9 de enero de 2013, luego que el Gobierno colombiano retirara y cancela las órdenes de captura contra Conrado, la Sala de Casación del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela declaró desistida la orden de captura y declaró el levantamiento de la medida privativa preventiva de la libertad.

En esos casi dos años detenido en Venezuela fue acompañado de un movimiento de solidaridad latinoamericano en contra de su extradición a Colombia y por su libertad.

El municipio de Turbaco, un pueblo de la costa norte de Colombia, de 130.000 habitantes, ubicado a unos 30 minutos de Cartagena de Indias, es el único del país que es gobernado por un exguerrillero de las Farc: Guillermo Torres, más conocido como Julián Conrado o el “Cantante de la Guerrilla”.

Gracias a los Acuerdos de Paz pudo presentarse a las elecciones de alcaldes y gobernadores de 2019, en las que obtuvo el 50,7 % de la votación (21.446 votos), frente a los 13.681 que obtuvo su más cercano contendor. Ese día se convirtió en el primer exguerrillero en ganar una alcaldía tras la firma del Acuerdo de Paz.

A pesar que no se presentó a las elecciones con el aval del Partido Farc, sino con el de la coalición Colombia Humana-Unión Patriótica, Torres se siente responsable por el éxito de la reincorporación política en el marco del Acuerdo de Paz; por eso, dice que su mayor contribución al proceso “es hacer una administración transparente donde empecemos a acabar con la corrupción y, por eso mismo, lleguen obras y prosperidad”.

Sentado en una silla de plástico, bajo la sombra de un árbol, en el patio de la sede vieja de la alcaldía de Turbaco, lugar que suele ser su oficina en estos tiempos de pandemia, habló con la Misión de la ONU. En la entrevista, concedida al Departamento de Información Pública, al margen de las labores de verificación de la ONU, habló sobre los desafíos que supone ser la primera autoridad de un municipio luego de haber vivido 32 años en la clandestinidad.

A continuación la entrevista realizada por Jorge Quintero (*) al Alcalde de Turbaco para el periodo 2020-2023:

A casi un año de su mandato y a cuatro de la firma del Acuerdo, ¿qué opina del Acuerdo de Paz?

-Estoy plenamente convencido que lo mejor que nos puede pasar a los colombianos es que el Proceso de Paz se implemente como se tiene que implementar. Nada mejor nos puede pasar que lograr la paz.

¿Cuál cree usted que es su contribución a la paz?

-Mi mayor contribución con el proceso de paz es lograr hacer una administración transparente donde empecemos a acabar con la corrupción y, por eso mismo, lleguen obras y prosperidad.

Quiero demostrar que un excombatiente, una persona que estuvo en la insurgencia, pudo administrar un pueblo con absoluta honestidad, con transparencia, hacer de esta administración un ejemplo que se refleje en toda Colombia. No voy a dejar a mi pueblo ya en la prosperidad, porque sé que en cuatro años no voy a alcanzar, pero sí nos estamos proponiendo dejar al municipio en el camino de la prosperidad.

¿Su sueño era ser alcalde?

-No, nunca. Yo no quería ser alcalde, yo no vine a Turbaco con aspiraciones a cargos burocráticos. A hacer política sí, porque uno hace política desde que nace, es imposible que el ser humano viva por fuera de la política.

Y, ¿por qué aceptó ser candidato?

-Porque estaba seguro de que íbamos a ganar esta administración, porque la gente era la que quería que yo ganara.

¿Le ha parecido muy difícil gobernar?

-Gobernar no es difícil, gobernar es de las cosas que mayor felicidad deben proporcionar a una persona. ¿Sabes cuál es el problema? Que la gente se malacostumbró con este tema de que la política es para dar puestos y contratos; entonces, al que yo no le doy contratos, se me va lanza en ristre; al que no le doy un puesto, entonces soy el peor enemigo, dicen que soy corrupto, que soy lo peor. Aquí tengo unos mensajes que me han mandado muy fuertes, fuertísimos, pero ya cuando yo llego a la casa y me acuesto, yo me digo, “erda, pero si lo estoy haciendo bien, estoy haciendo lo que dije, no me robo un peso, trato de que otro no lo haga”. Yo duermo tranquilo.

¿Se siente firme en el camino de la legalidad…?

-Hasta el último suspiro de mi vida voy a estar en el camino de la legalidad y lo he dicho ya: nadie me saca del camino de la paz. Yo sé el riesgo que estoy corriendo, porque aquí en Colombia siguen asesinando a los excombatientes, van más de 200 excombatientes asesinados; yo asumo ese reto, y lo digo, y creo que es la primera vez que lo digo: estoy dispuesto a morir por la paz.

¿Qué opina de la reincorporación política?

-Yo mismo, en carne viva, quiero ser un ejemplo de reincorporación; o sea, de seguir de aquí en adelante y hasta el último suspiro de mi vida por la vía del derecho, que es lo que significa la reincorporación. Esa palabra reincorporación tampoco es que sea del todo exacta, porque yo nunca estuve por fuera del cuerpo de la sociedad. Porque es que, si los insurgentes se salieron del cuerpo de la sociedad, entonces ¿dónde estaban? ¿En Marte, en Júpiter? Nosotros estábamos aquí. Acepto la reincorporación desde el punto de vista de que nosotros estábamos al margen de la ley, entonces nos reincorporamos a la práctica de la legalidad.

¿Qué les dice a los que le reclaman por no tener experiencia para gobernar?

-En campaña, esa era una de las armas de ataque de los contrarios, el no ser profesional, el no saber de administración, y yo les respondía facilito: yo sé lo más importante que se tiene que saber para administrar: ser honesto, y eso es lo principal, la honradez. Para administrar algo, sobre todo para administrar recursos económicos, el mejor administrador es el que sabe ser honesto.

¿Hace pocos meses se graduó como bachiller…?

Sí, me gradué, y el más viejo del grupo era yo, el mayor fui yo y después seguía Lola, mi esposa, que también se graduó conmigo; el resto eran más jóvenes. Esa es una de las cosas que yo pienso que hice también para estimular a mis compañeros para que se metieran en el estudio, para dar ejemplo. El mismo gobernador (de Bolívar) Vicente Blel ha puesto eso como ejemplo del esfuerzo que yo hice y de la voluntad de superación.

¿Se ha sentido estigmatizado por ser exguerrillero?

-Sí. Antes de responder, primero tengo que decir que he encontrado en las instituciones del Estado a muchas personas con las que he tenido una relación muy fraternal; yo pienso que, con la mayoría, pero hay algunos, y no tengo un documento o un video para probarlo, pero es un comentario general aquí, que cuando hay alguna cola o alguna aglomeración o donde no atienden bien a la gente por algún motivo, el funcionario dice “¿ya viste? Porque votaste por un guerrillero”. Eso ocurre aquí. Como el que dice “yo no le camino a un guerrillero”. Y yo los entiendo, porque sé el trabajo que han hecho en la mente de todos con respecto a nosotros los que venimos de la insurgencia, pero es parte del reto que tenemos por delante, acabar con esa estigmatización y con eso de que somos de bandos diferentes.

¿Ahora están del mismo lado…?

-Yo soy la primera autoridad; de hecho, soy comandante de la Policía, y tengo muy buenas relaciones con todas las instituciones, y con la Policía, son mis hermanos, hablo con el teniente, hablo con el mayor, con el general, como hermanos, que es como tenemos que tratarnos los seres humanos. Por eso nunca he estado de acuerdo con eso de que esta guerra en Colombia ha dejado tantos muertos de un lado y tantos muertos del otro lado, si todos somos hijos del mismo pueblo.

¿A qué se refiere?

-A que esta guerra no ha dejado muertos de un lado y de otro, esta guerra en Colombia lo que ha dejado son muertos del mismo lado, todos somos del mismo lado, porque todos somos colombianos e hijos de gente humilde, los soldados y los guerrilleros e incluso los paramilitares, todos somos paridos por madres pobres, por las madres más humildes, por las negras, por las indias, por las campesinas, de ahí venimos todos. Esta es una guerra fratricida, esta es una guerra entre hermanos, por eso es que yo digo firmemente, a mí nadie me saca del camino de la paz.
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Guillermo Torres nació en Turbaco, Bolívar, en 1954; su mamá lavaba ropa ajena y su papá fue conductor de bus. Aprendió a tocar la guitarra a muy temprana edad y compuso luego más de 100 canciones, dos de las cuales grabó el famoso cantante vallenato Alfredo Gutiérrez, en 1976. Tras su ingreso a la guerrilla, en 1984, se convirtió en el cantante oficial de las Farc; fue uno de los más buscados de esa agrupación, lo dieron por muerto en los bombardeos en los que cayó Raúl Reyes, estuvo preso en Venezuela, y tras la firma del Acuerdo de Paz empezó su nueva vida en la legalidad.

(*) Oficial de Información Pública – Regional Valledupar
Misión de Verificación de la ONU en Colombia

28 de diciembre de 2020
Tomado de aporrea.org