*Por Yolaidy Martínez

¿Cómo la nación más poblada del planeta en menos de cuatro meses puso coto al virus, detuvo la propagación masiva y hasta las muertes? 
Parte de la receta radica en la prevención, el control férreo, la disciplina social y, muy importante, la tecnología.

China desde hace meses vive en completa normalidad y su población retomó con confianza el día a día, según se neutralizaron casi por completo los contagios internos del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19.

Lo relevante del tema es que en este país y, específicamente, por la ciudad de Wuhan fue donde hace un año se reportó por primera vez en el mundo el enigmático patógeno y una enfermedad.

Superar la crisis sanitaria y restablecer la vorágine socioeconómica implicó un esquema en el cual la inventiva juega un papel preponderante para cubrir cada frente.

DRONES AL CIELO, ROBOTS EN EL TERRENO

En el momento más complejo de la emergencia sanitaria, China liberó un ejército de drones que sobrevolaron ciudades enteras y llegaron a sitios bien apartados para acometer funciones como fumigar y recordar a la población la obligatoriedad de llevar mascarillas y mantener distancia.

Los equipos apoyaron la entrega de víveres y suministros de primera necesidad en comunidades bajo cuarentena y muchos de ellos se sumaron al chequeo de temperatura corporal, con lecturas precisas, expeditas y libres de riesgos al evitar el contacto entre personas.

Este país es célebre por tener robots que desempeñan roles de camareros y cocineros en cafeterías, neurocirujanos, bomberos, monjes en templos budistas, asistentes legales, niñeros y hasta los que dan sesiones de acupuntura.

En medio de la lucha contra la pandemia no faltó la incorporación de esas máquinas a las prestaciones de servicios a humanos.

Los androides distribuyeron alimentos y fármacos a pacientes con síntomas leves de Covid-19 en los hospitales de Beijing, Zhejiang, Guangdong, Hubei y Hunan.

En Guangzhou chequearon la temperatura a cinco metros de distancia en grupos de hasta 10 personas y alertaron sobre el uso de nasobucos.

Shanghái y Wenzhou los emplearon para la desinfección de centros asistenciales, en especial, las unidades de cuidados intensivos, mientras Shenzhen los ubicó junto a vehículos semiautomáticos en la limpieza de calles y recolección de la basura.

Otra novedad fueron los cascos-termómetros que llevó la guardia sanitaria al sondear casos febriles en las entradas de tiendas, estaciones de metros o establecimientos de calles comerciales de Chengdu, Shanghái y Shenzhen.

“Máxima temperatura corporal es de 36,4 grados Celsius, pase por favor”, es una frase que emite el yelmo para autorizar el pase al interior de los centros.

El dispositivo lo desarrolló la empresa Kuang-chi de Shenzhen (el Silicon Valley de China), funciona con inteligencia artificial, su batería dura ocho horas, proyecta en una pantalla el dato y es más eficiente que los termómetros convencionales.

Su apariencia es similar al de un casco para motociclistas, pero es capaz de monitorear a más de 100 personas en dos minutos y si alguna tiene más de 37,3 grados, suena una alarma.

Otra ventaja es que reduce de seis a uno la cantidad de guardias en cada punto de chequeo.

AULAS Y OFICINAS A INTERNET

Mantener a millones de estudiantes y adultos sin estar en las calles implicó usar la internet como nunca, para impartir clases y reanudar el trabajo en sectores que no requerían la presencia en el centro laboral.

El Ministerio de Educación lanzó 24 mil programas en una veintena de plataformas en línea que diariamente dieron acceso gratis a los contenidos desde la primaria hasta la universidad.

La iniciativa involucró a compañías como Tencent Classroom, DingTalk, Zuoyebang, Yuanfudao y VIPkid.

El teletrabajo fluyó gracias a las transmisiones en directo y videoconferencias, que incluso enlazaban con colegas en otras partes del mundo.

En ese apartado destacaron las aplicaciones DingTalk de Alibaba, el WeChat Work de Tencent y Feishu de ByteDance, que además soluciones a la edición de documentos, gestión de archivos, localización y monitoreo de la salud.

BIG DATA Y EL CÓDIGO DE SALUD

Monitorear el bienestar de mil 400 millones de individuos no es tarea fácil y conllevó a China a crear una red accesible desde el teléfono personal, con información sobre los hospitales designados para tratar fiebre y aquellos dedicados a la Covid-19, pues así se ahorra tiempo.

En ese aspecto el big data fue esencial y ayudó a integrar los mapas del navegador Baidu con WeChat, el similar de Whatsapp en esta nación asiática.

El sistema es la base para verificar la logística y distribución de productos congelados llegados desde el exterior, el historial de desplazamientos de cada individuo y de los códigos QR de salud para indicar si corre riesgo de infectarse o requiere cuarentena.  

VACUNAS EN TIEMPO RÉCORD

China desarrolló 15 candidatos de vacunas con diversas tecnologías, cinco de ellos están por completar las investigaciones finales y se aplicaron a más de un millón de compatriotas como parte de un programa de uso emergente abierto en julio.

Ninguno dejó efectos adversos de importancia y entre los vacunados hay 60 mil individuos que viajaron al extranjero y no se infectaron con el coronavirus SARS-CoV-2

Resultados preliminares muestran que los fármacos conceden inmunidad por más de seis meses.

La primera vacuna en iniciar las pruebas en humanos fue la recombinante de adenovirus Ad5-nCoV que obtuvo la biofarmacéutica CanSino Biologics Inc y un equipo científico militar, liderado por la experta en bioguerra  Chen Wei, apodada la exterminadora del ébola.

Las otras vacunas más avanzadas son las inactivadas de Sinovac y Sinopharm, y una recombinante obtenida de cultivos en células de insectos.

Estas vacunas pueden preservarse entre -18 y -20 grados centígrados, lo cual le concede ventaja  en la transportación mundial.

Para finales de 2020, el Gobierno distribuirá más de 610 millones de dosis y antes del 5 de febrero de 2021 administrará algunas a 50 millones de personas para conseguir la inmunidad de rebaño.

Se trata del primer paso para la inoculación masiva en el país e incluirá a trabajadores de aduanas, transporte, mercados, de la salud y otros considerados de alto riesgo de contraer el coronavirus SARS-CoV-2.

La campaña continuará después del Año Nuevo Lunar, el 12 de febrero de 2021, y los próximos a vacunar serán los ancianos e individuos con enfermedades que puedan deteriorar sus condiciones de salud en caso de adquirir el SARS-CoV-2.

El precio promedio es de 200 yuanes por dosis (30,64 dólares).

China realiza la tercera fase de ensayos de sus vacunas en países como México, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Brasil, Perú, Marruecos, Chile y Bahréin.

ymr

*Corresponsal de Prensa Latina en China