Wilfer Orlando Bonilla.Centro de Estudios Económicos y Sociales

Es regla y conducta políticamente correcta en Colombia, hablar de Venezuela desde la denigración de su sistema y proceso político. Quienes cultivan este “productivo” hábito han construido una torpe virtualidad incapaz de comprender los factores de poder en conflicto y sus correlaciones reales, llegando al absurdo de pronosticar insistentemente el fin del Chavismo pero sin capacidad de explicar porque no cae a pesar de la carga profunda que recibió por parte del gobierno de los EEUU y su eje geopolítico entre el año 2017 hasta mediados del 2020.

El Chavismo durante estos últimos 3 años se ha presentado como un potro indomable, con la capacidad “inexplicable” de permanecer. La persistencia política del Chavismo en coyunturas desfavorables, nos indica que es apresurado el entierro que diversos analistas y medios de comunicación buscan darle a partir de la lectura de la pronunciada abstención del 69% presentada en las recientes elecciones para parlamento. En las próximas líneas queremos destacar la vitalidad del Chavismo como un actor político actuante y con capacidad de victoria en contiendas electorales futuras, pero así mismo, es fundamental destacar el potencial competitivo de la oposición cuando razonablemente ha concurrido al escenario electoral abandonando la irracionalidad del golpe o la insurrección militar.

La participación en estas elecciones a parlamento se ubicó en el 31% de un censo electoral equivalente a 20.700.000 electores; de los votos emitidos, el 69,27% fueron obtenidos por el Chavismo, el 27,68% los gana la oposición democrática liberal, una oposición que ha querido ser invisibilizada por la matriz mediática global pero que persiste e interpela al Chavismo en el terreno democrático, mientras cuestiona los atajos de golpe militar o invitación a la intervención militar de EEUU. Se expresó también aunque de forma muy poco incidente, una oposición de izquierda que ha venido cuestionando las medidas económico liberales del gobierno bolivariano en la coyuntura actual, esta oposición representada por el partido comunista y el UPP89 obtuvo el 3,04 % del total de todos los votos.

Un justo balance politico sobre el tema en cuestión como fue la alta abstención del 69%, debe hacerse a partir de la comparación no con las elecciones parlamentarias del 2010 o 2015 donde se dieron participaciones del 66 y mas del 70%, en estas dos contiendas  todos los actores concurrieron a la competición. Por el contrario el comparativo acertado son las elecciones del 2005, en las cuales la mayoría de la oposición llamó al igual que en estas de 2020 a la abstencion y el resultado de la participacion fue del 25,26%. En 2005, a pesar de estar el Chavismo en su mayor grado de vitalidad, el efecto de la abstención arrastró a la baja la participación, no solo a los afectos a la oposción sino a los propios Chavistas que no se activan en un evento no competitivo donde la victoria está previamente asegurada.  

Hoy 2020, unas elecciones donde se moviliza el 31% de electores, son para el Chavismo una victoria. Esta participación en este tipo de elecciones que no son de orden presidencial, son un resultado defendible y productor de legalidad y legitimidad interna hacia las fuerzas armadas y la ciudadanía, así como externa en su eje de alineación con la  geopolítica y economía emergente (China, India, Rusia, progresismos latino americanos), así,  para el campo de alineación con EEUU estas elecciones no signifiquen una fórmula para aflojar el grillete del bloqueo impuesto sobre Venezuela. El gráfíco N° 1, presenta la trayectoria electoral venezolana para las parlamentarias.

Gráfico N° 1. Trayectoria de las elecciones al parlamento venezolano

FUENTE: Consejo Nacional Electoral Venezuela

La oposición venezolana cuando no ha extraviado su camino en las aventuras golpistas o de transgresión a la legalidad, ha logrado acumular un volumen de fuerzas que la ha colocado en disputas electorales altamente competitivas como las del 2010 cuando se da un reparto casi que paritario del parlamento, o en el 2015, momento en que  producto del impacto económico generado por la drástica caída en los precios del petróleo logró una derrota absoluta del Chavismo al obtener 65,27% de los votos contra 32,93% del Chavismo.(Tabla N°1)

Tabla N° 1. Porcentaje de votos por actor político y abstención en elecciones parlamentarias

FUENTE: Consejo Nacional Electoral Venezuela

El potencial competitivo de la oposición se ha expresado igualmente en las contiendas presidenciales y plebiscitarias nacionales. (Gráfico N°2)

Gráfico N° 2. Disputa electoral en jornadas presidenciales y consultas nacionales.

FUENTE: Consejo Nacional Electoral Venezuela

En el año 2007, la oposición derrota en un escenario de empate técnico la propuesta de reforma constitucional del Chavismo, en las contiendas del 2009 y 2012, acorta la franja de distancia con su contendor para arribar al 2013, jornadas presidenciales en las que pierde por un estrecho margen. Pero contrario al aprovechamiento su acumulado a partir del desgaste en la trayectoria política del Chavismo en sus tareas de gobierno, un sector mayoritario de la oposición jugó por dilapidar su éxito, ha jugado a diversas aventuras que la han distanciado de sus electores; la promoción de salidas militares, intervención militar extranjera o bloqueo económico son maniobras cuestionadas por la inmensa mayoría del electorado opositor.

El vértigo de la desacertada táctica de ruptura y violencia emprendida por la mayoría de la oposición durante estos tres últimos años ha terminado por desvanecerla en  el aire, arrastrando consigo al liderazgo opositor. Pero en contravía, importantes sectores opositores, expresión de un pensamiento liberal político y económico, han optado por interpelar al Chavismo en los espacios legales, participaron activamente en las elecciones presidenciales del 2018 alcanzando el 32,3% de los votos, ahora vuelve a competir en las parlamentarias 2020 logrando el 27,68% de los votos, son un conjunto de partidos que trabajan con dedicación por movilizar al electorado inconforme tanto con el gobierno actual como con la dirigencia opositora tradicional.(Tabla N° 2)

Tabla N° 2. Oposición democrática liberal y sus resultados en las parlamentarias 2020 en Venezuela.

Esta oposición que aquí denotamos como democrática liberal está compuesta por partidos y líderes que históricamente han confrontado al Chavismo, aun así, son estigmatizados como “testaferros Chavistas” por parte de la oposición golpista y la matriz mediática internacional impuesta por EEUU y su eje. El desprecio a la violencia y la opción por la  lucha política desde los espacios democráticos, les trae el desprecio de las corrientes del fascismo social presentes en el proyecto que pretende demoler el chavismo material y simbólicamente desde prácticas  violentas (Binomio EEUU-Guaidó y sus diversos académicos y medios de comunicación alinderados ideológicamente con esta postura).

En la contienda electoral a parlamento que ha concluido, el Chavismo por su parte ha movilizado 4.294.130 votos, es un resultado impresionante que nos indica que el voto duro del Chavismo para este tipo de eventos legislativos, a pesar de las adversidades,  permanece intacto. (Tabla N° 3)

Tabla N° 3. El Chavismo y sus resultados en las parlamentarias 2020 en Venezuela.

Fuente: Consejo Nacional Electoral

Pero el análisis de los resultados electorales en esta coyuntura, tienen valor si proyectamos el escenario electoral nacional a presidente que podría sobrevenir de una salida negociada entre el gobierno venezolano y el nuevo gobierno de Biden en Estados Unidos, o como resultado del referendum revocatorio que podrá activarse para el año 2022. En estos probables escenarios el Chavismo es una fuerza altamente competitiva y vigorosa, no es para nada el actor senil y en declive que la matriz mediática se regocija en presentar.

Veamos esto en detalle. El censo electoral nacional asciende a 20.700.000 electores, La trayectoria electoral venezolana nos indica que la alta expectativa ante unas elecciones presidenciales llevaría a la implicación y participación del 80% de los electores representados por 16.560.000 votantes.

En contiendas presidenciales el voto duro del Chavismo asciende a 6.245.862 votos, así lo indica la última elección del 2018. Pero en una contienda en la que se vea amenazada la continuidad del proceso, el voto blando Chavista se movilizaría, aportando otros dos millones de votos para sumar en una elección presidencial 8.245.862 votos.

Lo anterior indica que el resto de 8.314.138 votos, sería para el contendor opositor, colocando la elección en una relación de empate técnico similar a las disputadas en 2013 entre Nicolás Maduro y Enrique Capriles. El empate técnico representa la verdadera correlación política electoral en Venezuela, mostrando que la oposición apostando a la salida institucional es un actor competitivo y el Chavismo un factor con una magnitud de poder aun activa.

Pero el triunfo opositor por más o menos cien mil votos, en un escenario de empate técnico, solo es posible si presentan un liderazgo y agenda unificada, tarea difícil para el canibalismo interno presente en su ADN durante todos estos últimos veinte años. Al final, gran sorpresa!, el Chavismo podría salir victorioso.

Con todo, el único canal para la oposición reconstruirse y buscar el desplazamiento del Chavismo del poder es la vía electoral, es volver a jugar con la herramienta del sistema electoral más justo y transparente de toda América como lo reconoció el Centro Carter. Al respecto no sobra contarle a usted amiga y amigo lector que el  sistema electoral Venezolano fue producto del trabajo conjunto entre oposición y gobierno; surgió bajo la mediación del Centro Carter en el contexto del referéndum revocatorio del año 2004. Es un sistema combinado que incorpora el voto electrónico con el manual, luego lo cruza y compara, todo esto desde las activas auditorías en las que participan todos los actores, la trampa en este sistema es un imposible, solo surge en las mentes y agendas interesadas del golpismo.