Por Sebastián Galvis Correa | 05/12/2020 | América Latina y Caribe. Fuente: Rebelión

Decía Fidel “La historia me absolverá”, y sería menester recordarlo en estos momentos tan turbulentos en Latinoamérica y en el resto de América. En estos momentos un fantasma recorre la Abya Yala (América), el fantasma de la disconformidad social, los “vientos de cambio” como dice la canción, ya ha sido anunciado múltiples veces por personajes de la política venezolana como Diosdado Cabello llamándola “Brisa Bolivariana”.

De esta manera, una vez más la historia y las acciones de la incipiente ultraderecha, le dan una vez más la razón de los reclamos justos de la izquierda, los movimientos sociales, sectores trabajadores e incluso los líderes sociales.

Grandes muestras son nuestros hermanos de Venezuela y de Cuba, que representan la resistencia férrea contra las arremetidas y artimañas del imperio estadounidense y sus esbirros, han podido seguir avanzado con las revoluciones respectivas dentro de cada país

A 21 años de la revolución Bolivariana y a 67 de la revolución Cubana aproximadamente, el pueblo vuelve a levantar su voz y probar su fuerza popular ante quienes son adversos a estos.

Bolivia tiene un historial repetido de arremetidas de la oposición, estas con miras de tomar el poder y revertir los avances, por ejemplo: la oposición a la constituyente del 2008 en la cual la oposición hizo todo lo posible para imponer sus objetivos políticos por encima de la decisión del pueblo de cambiar su constitución. Otro ejemplo es el golpe de Estado del 2019, en el cual la oposición nuevamente, y con ayuda del ejército, a la fuerza, de forma forzada y en contra de la decisión del tribunal constitucional y del pueblo se tomaron el poder, formando así un estado de sitio, enfrentamientos entre la derecha extrema y el poder popular generando muertes y caos. Con las elecciones del 2020 para presidente y con la elección de Luis Arce del MAS como presidente, el pueblo le demuestra a la oposición que sus artimañas fueron ilegítimas y demostraron de lo que son capaces con tal de imponer una agenda opuesta al poder popular y acorde a las imposiciones del imperio.

Este comportamiento se repite por toda Latinoamérica. En Chile, el pueblo protestó contra las medidas neoliberales de Sebastián Piñera y mediante el mecanismo de la constituyente pudieron empezar el proceso para reemplazar la constitución dejada por el dictador Pinochet y producto de la operación Cóndor coordinada por Estados Unidos.

Aunque positiva estas acciones a través del continente, prudente es advertir las artimañas de la derecha con complicidad del imperio, estos son capaces de todo con tal de tomar el poder, ya sea por las vías legales o por vías ilegales. Así pasó con la operación Cóndor, en la cual se impusieron dictaduras en el Cono sur, y así pasó con Bolivia en el 2019, y así pasó en Venezuela con una asamblea con mayoría opositora, está en permanente plan de saboteo a las decisiones populares que desembocaron la revolución Bolivariana y terminar de vender la industria petrolera, privatizándola y cediéndole al extranjero, para ellos irse con el dinero a darse la gran vida en Miami, mientras dejan el pueblo venezolano en la miseria absoluta.

Los hechos no mienten, es cuestión de una simple pregunta ¿Cuántos países han invadido Venezuela, Cuba?, ¿Cuántas bases militares tienen en otros países?, ¿Cuántas incursiones militares han hecho? Y en comparación haciendo las mismas preguntas en cuanto a Estados Unidos.

¿La respuesta?, es sencilla: Para el caso de Cuba y Venezuela, es ninguno, y para el caso de Estados Unidos, podemos poner el ejemplo de las incursiones de EEUU en el medio oriente, en Irak, entre otros. También podemos poner el ejemplo de la ayuda prestada para golpes de estado en otros países, por ejemplo, la operación Cóndor o Venezuela (2002) contra Chávez, Honduras (2009) contra Zelaya, y así al infinito.

Dice el dicho que todo se devuelve en la vida, y se cumple lentamente, el pueblo de nuevo va levantando su voz en justa rabia, contra la tiranía local y la tiranía del pueblo. De forma optimista espero que esto genere acciones favorables que sean favorables a cambios en la geopolítica latinoamericana y se derrumbe de una vez por todas el sistema burgués capitalista. No es sino recordar las palabras del comandante Chávez:

“Mientras más contraataque el imperio, más fuerte será el contraataque de los pueblos, el contraataque de la revolución”

La brisa bolivariana avanza, está imparable y se convertirá pronto en un huracán.

¡Venceremos!