Por Luis Manuel Arce *

México  (Prensa Latina) Es un hecho que la manera de expresarse del cine y de la televisión va a cambiar, dice sin ambages Iván Trujillo Bolio,  director de TV de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente del Festival de Cine de Guadalajara.
En una extensa charla exclusiva con Prensa Latina, Trujillo Bolio desgranó sus argumentos en torno al séptimo arte mexicano.

Iván Trujillo Bolio,  director general de TV UNAM

   -La influencia del cine en la región latinoamericana se inicia en la época de oro del cine mexicano, que está concentrada en los años 40. Aunque Manuel González Casanova decía que la verdadera época de oro del cine mexicano, por su creatividad, ocurre en los años 30, con el surgimiento del cine sonoro. En cambio, González Casanova indicaba que la época de los años 40 era una etapa dorada, más que de oro, porque se produjo con mucho dinero y representó un gran negocio.

   -Por supuesto, una de las cosas que hizo México en ese momento fue aprovechar la Segunda Guerra Mundial. Fue un momento en el que Estados Unidos, que controlaba la producción y distribución del cine a nivel mundial, descuidó ciertos mercados por las prioridades de la guerra misma, y los mexicanos cubrieron el mercado de América Latina, y los argentinos también lo hicieron en cierta medida.

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   -Hay que recordar que la aparición del cine sonoro representó un cambio tecnológico de las mismas dimensiones al que ocurrió con la llegada del cine digital. Esto es interesante para ver como el cine digital está generando una industria de vanguardia.

   -Pero en su momento, el cambiar del cine silente al sonoro implicaba, entre otras cosas, toda esta transformación tecnológica de los cines, que eran inversiones enormes porque necesitabas un equipo que pudiera leer la nueva tecnología. Como ocurrió recientemente con la sustitución del cine analógico o celuloide por el cine digital, que implicó realmente un gasto muy grande y una reconversión tremenda para los exhibidores.

Iván Trujillo Bolio,  director general de TV UNAM

   -La influencia del cine en la región latinoamericana se inicia en la época de oro del cine mexicano, que está concentrada en los años 40. Aunque Manuel González Casanova decía que la verdadera época de oro del cine mexicano, por su creatividad, ocurre en los años 30, con el surgimiento del cine sonoro. En cambio, González Casanova indicaba que la época de los años 40 era una etapa dorada, más que de oro, porque se produjo con mucho dinero y representó un gran negocio.

   -Por supuesto, una de las cosas que hizo México en ese momento fue aprovechar la Segunda Guerra Mundial. Fue un momento en el que Estados Unidos, que controlaba la producción y distribución del cine a nivel mundial, descuidó ciertos mercados por las prioridades de la guerra misma, y los mexicanos cubrieron el mercado de América Latina, y los argentinos también lo hicieron en cierta medida.

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   -Pero en su momento, el cambiar del cine silente al sonoro implicaba, entre otras cosas, toda esta transformación tecnológica de los cines, que eran inversiones enormes porque necesitabas un equipo que pudiera leer la nueva tecnología. Como ocurrió recientemente con la sustitución del cine analógico o celuloide por el cine digital, que implicó realmente un gasto muy grande y una reconversión tremenda para los exhibidores.

María Félix, ícono emblemático de la Época de Oro del cine mexicano

ARMENDARIZ, MARIA FELIX, EL INDIO FERNANDEZ

   -Ese momento histórico efectivamente impactó nuestra cinematografía y se produjo muchísimo, y películas de buena calidad, como las producciones de corte nacionalistas de Emilio “El indio” Fernández con Dolores del Río y Pedro Armendáriz, así como las que produjo el starsystem mexicano, encabezado por María Félix. Algunos realizadores eran muy buenos artesanos, el propio Emilio Fernández y Alejandro Galindo, que hacían un cine urbano muy interesante, a veces tocando temas escabrosos como el incesto, con La mujer del puerto, o la prostitución, con Santa.

   -En esta época aparece un género mexicano, el melodrama -que después se comparte con Argentina- porque efectivamente a los mexicanos, que se ríen de la muerte, también les encanta llorar. Y el melodrama, como sabemos, se debate entre dos personajes: la Virgen de Guadalupe que representa el culto a la madre, y la prostituta, representada en la primera película sonora: Santa. El cine desde esa época estuvo marcado por esa dualidad. Y si bien, más tarde, el cine de ficheras aborda historias de prostitutas malas, buenas y redimidas, también viene de esa tradición. Cabe señalar que esto no era muy distinto a como funcionaban esos clichés en el cine norteamericano. Si te fijas en el cine mudo norteamericano, al principio, las mujeres eran la representación de “la novia de américa”, inocentes y castas; y los hombres eran fortachones, honestos y decentes. Los papeles perversos estaban destinados a los latinos, latinlovers, y las vamps, mujeres exóticas como Greta Garbo, escandinavas que se permitían tener sexo. El cine mexicano de la época también jugaba con esos clichés de los personajes femeninos: mujeres inocentes o prostitutas.

  -Durante la Segunda Guerra Mundial, el cine mexicano nace muy pronto como industria justo con el cine sonoro. La primera, Santa, es de 1931, mientras que en otros países de América Latina la primera película sonora comienza a aparecer hasta 1935 y 1936. La industria mexicana logra tener una penetración muy importante en América Latina y, efectivamente, se exportan estereotipos, pero también se importan personajes importantes.

El mundo debería reírse más, dijo alguna vez Cantinflas

FIGURAS Y NEXOS CON CUBA, ARGENTINA Y OTROS

   -Especialmente con Cuba también se tuvo una gran relación por la cercanía, donde había un trabajo de distribución importante de las películas y lazos comerciales.  Efectivamente, Cuba tiene un ritmo vertiginoso para el baile y de ahí vienen muchas de las estrellas del cine de cabaret, que dan origen a las rumberas y cabareteras del cine mexicano. Era una amalgama perfecta del cine mexicano con Latinoamérica, de la que también se nutre de talentos en áreas especiales. Por supuesto, hay melodramas argentinos que llegan a tener un impacto en México, pero los supera el cine mexicano. Y de repente figuras como Cantinflas que, aprovechándose del lenguaje crea una serie de productos muy apetecibles para el mercado latinoamericano ansioso de reírse.

   -Esa etapa tiene su declive más adelante, cuando Estados Unidos se recupera y vuelve por sus fueros en la distribución y exhibición de las películas en todo el continente. En los años 60 ya la industria mexicana va en declive total y los mercados se agotan en la frontera porque se empieza a hacer un cine para consumo del público México-norteamericano.

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   -Pero, específicamente sobre el impacto de los contenidos del cine mexicano de la época de oro en América Latina, hay que destacar que los contenidos fueron muy bien recibidos. El melodrama fue sin duda uno de los grandes éxitos, junto con la comedia que tuvo en Cantinflas a uno de sus mejores exponentes. Grandes figuras como Pedro Armendáriz, María Félix, Dolores del Río, y Pedro Infante y Jorge Negrete, actores-cantantes muy importantes marcaron una época.

   -El impacto del cine de la época de oro en Latinoamérica creó en varias generaciones un gusto por lo mexicano que prevalece hasta estos días, a pesar de que la producción del cine mexicano comenzó a mermar a finales de los años 60. A principios de los años 70 tuvimos creadores muy importantes, pero la curva de producción comenzó a caer dramáticamente.

Paul Leduc, uno de los principales representantes del cine independiente mexicano de la década de 1970

-Pero, ¿qué ocurre después? Y aquí creo que es una de las cosas que muestra cómo el cine mexicano va cambiando. Por una parte, surgen las escuelas de cine. Eso no fue poca cosa y hay que decirlo. Surge el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), -ahora ENAC- la escuela de cine de la UNAM que se fundó en 1963. Se trata de la primera escuela de cine en México y una de las primeras de América Latina. Y por supuesto, 12 años después, se funda el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).

   -Efectivamente, la Filmoteca de la UNAM generó también un impacto porque empezó a preocuparse por la preservación de la memoria cinematográfica y a vincularse con América Latina a través de coproducciones y colaboraciones. Algunas películas se rodaban en Cuba y se terminaban en México.

   -Pero también hay que destacar el movimiento de los cineclubes en toda la región porque fueron los que realmente mantuvieron el interés por el cine menos comercial. En ese contexto se generó una época de bonanza cinematográfica en Cuba. Era una especie de época de oro inspirada en los principios de la Revolución. En los años 70 surge el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que la manera en la que los cineastas podían decirle al mundo: no todo es Estados Unidos, tenemos que hacer nuestro propio cine.

   -En ese contexto, vuelve el cine mexicano a tener una influencia importante con el trabajo de algunos cineastas que produjeron en los años 80, como Paul Leduc, Arturo Ripstein, Felipe Cazals, Jorge Fons y Jaime Humberto Hermosillo, que comenzaron a hacer películas en 16 milímetros. Se buscaba entonces la alternativa de los bajos costos y para ello se recurría a estos formatos alternativos.

El cine mexicano es necesario y potente, afirma el conocido director Guillermo del Toro

   SITUACION DEL CINE MEXICANO ACTUAL

   -Actualmente, yo parto de que el cine y la televisión están muy encontrados y viven una sana promiscuidad. Es decir, se filma con el mismo aparato, todas las cámaras son digitales ahora, ya no hay cámaras de cine y cámaras de video, es el mismo aparato. Esto  ha permitido la multiplicación de los públicos de manera impresionante, y con ello la recuperación de grandes inversiones. Tenemos ejemplos, como el de Alfonso Cuarón o Guillermo del Toro que se han dado cuenta de los beneficios de esta forma de exhibición.

   -Entonces, creo que, efectivamente, lo que estamos viviendo ahora es un periodo distinto a lo que ocurrió en la época de oro del cine mexicano y su influencia en la sociedad latinoamericana. Ahora, el creador de cine ya no es un artesano que aprende sobre la marcha, sino alguien que va a la escuela a conocer los recursos del lenguaje cinematográfico de manera formal. Y, por otra parte, la tecnología comienza a ser más accesible para que mucha gente pueda, eventualmente, hacer una película.

   -De modo que ahora tienen posibilidades de hacer cine los egresados de las escuelas que no podían acceder a la industria por dos razones principales: una económica, porque no tenían recursos, y otra gremial, porque los sindicatos no permitían que entraran nuevas generaciones a esos puestos.

   -Al mismo tiempo tenías cineastas que podían vender bien, cine industrial no pretencioso, pero caro, como podría ser Cazals haciendo una película como Canoa con un mensaje social muy fuerte pero que implicaba presupuestos altos para los estándares mexicanos, nunca como una super producción norteamericana, pero si inaccesibles para la mayoría. Y lo mismo sucedía en Bolivia donde tenía que ser el grupo Ucamahua o Sanjinés, quienes pudieran filmar porque finalmente se hacía este tipo de cine.

   -De este fenómeno viene el famoso postulado de Julio García Espinosa, en Cuba, cuando transcurre el periodo del cine de la revolución. García Espinosa era uno de los cubanos que habían estudiado cine en el Centro Sperimentale di Cinematografia en Roma y que había tenido como discípulo a Gabriel García Márquez, que era su amigo desde Roma. Julio escribe en algún momento -porque también se hacía teoría y reflexión sobre cine en esos momentos- un artículo que fue muy controvertido entonces: “Por un cine imperfecto”, donde sostenía que nuestro cine no iba a tener nunca acceso a esas grandes tecnologías y que iba a ser imperfecto, pero que a cambio tenía mucho qué decir.

   -En ese contexto, y pese a trabajar con presupuestos castigados, existía una gran solidaridad e intercambio para poder avanzar. Y México no era ajeno. Desde la UNAM también se pudo ayudar a circular películas en los cineclubes o dar a conocer las obras de cineastas latinoamericanos, especialmente cubanos, en acciones en las que se mezclaba ese espíritu de solidaridad y difusión de la cultura.

   -En ese entonces, México vuelve de alguna manera a ser una referencia. La Filmoteca de la UNAM jugó un papel importante a nivel de la preservación y a circular películas que no podían llegar a Cuba y a otros países latinoamericanos. Gracias a la cercanía con Estados Unidos, a veces se podían enviar de contrabando películas a la Habana. Alguna película que se iban a exhibir en algún cine, alguien podía sacarla y enviarla a la Habana de contrabando para que se pudiera ver el fin de semana en algún lugar más o menos privado, y que regresara a tiempo para estar lista en la distribuidora para exhibirse el lunes. Se hicieron cosas de ese tipo, heroicas.

   -Actualmente, tenemos otra vez una explosión de creatividad y nuevamente un cambio radical en la tecnología que produce inversiones muy fuertes. Otra vez los cines han tenido que reconvertirse y hacer inversiones importantes para exhibir en formato digital.  Hasta antes de la pandemia, las exhibidoras 4 y 5 del mundo son mexicanas: Cinemex y Cinépolis.

    El presente es que efectivamente hemos tenido un renacer de oportunidades donde la gente del cine se puede expresar y encontramos cineastas que han logrado integrarse al cine norteamericano, no solamente hollywoodense. Efectivamente, Mandoki, Cuarón, Iñárritu y Del Toro realmente se rompieron la cara trabajando. Especialmente Cuarón, egresado de la UNAM, tenía el objetivo de ir a trabajar a Estados Unidos porque en México no se podía hacer cine y la gente no iba a ver cine mexicano.

   -No cabe duda que actualmente el cine mexicano juega un papel importante porque, además, volvemos al sistema de los festivales. Voltean a ver nuestro cine gracias a nuestros cineastas migrantes, justo como en la época de oro, que también contó con sus cineastas migrantes, como Buñuel, que tuvo un impacto importante en los creadores de hoy.

   -Esta generación de creadores de cine ha ganado premios importantes en festivales internacionales, como Iñárritu, con Amores perros, de hace 20 años, que impactó en Cannes y generó todo este culto. Y estos creadores que han destacado en el extranjero comenzaron a jalar con ellos a los estudiantes egresados de las escuelas de cine y comunicación. Y también ha habido cineastas muy experimentales, o por lo menos, menos interesados en el cine industrial o de grandes recursos, donde podemos encontrar a Reygadas, Amat Escalante o Nicolás Pereda.

   -No cabe duda que, actualmente, cualquier festival de cine que se respete en el mundo está buscando qué película mexicana es la buena. Y la verdad es que ha hecho un cambio muy importante que en la última década varios cineastas mexicanos hayan ganado el Oscar, entre ellos Cuarón, Del Toro e Iñárritu. Y algo muy importante es el papel que han tenido los técnicos del cine mexicano que siempre han tenido un enorme prestigio: editores, camarógrafos o cinefotógrafos, sobre todo, de esta última surge una generación importantísima.
Ft/arb/lma

  *Corresponsal de Prensa Latina en México


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