NELSON LOMBANA SILVA  11 NOVIEMBRE 2020 

Por pura coincidencia escuché ayer el publirreportaje del narcotraficante número 82, Álvaro Uribe Vélez, pago en RCN, utilizando las emisoras regionales. No extraña la postura del vulgar encantador de serpientes, su serenidad asombrosa para mentir y arremeter contra todo proyecto de paz. Igualmente, indigna sobremanera la postura obsecuente del medio masivo de comunicación.

Si por lo menos hubieran anunciado los presentadores, al comenzar o al terminar, que era un publirreportaje, la situación sería sobre llevadera, al fin y al cabo quien pone el dinero pone las condiciones. Sin embargo, no fue así. Es más, los presentadores tuvieron que dirigirse a este bandido como “Presidente”. Claro que en el fondo es la verdad, pues el petardo que colocó allí, no da para más.

Un publirreportaje temerario, terrorista y totalmente desfasado de la realidad. Un ataque artero contra el proceso de paz, haciendo comparaciones totalmente desenfocadas de la realidad. Cada respuesta era elogiada por el presentador. Un show mediático de baja calidad. Solo para atrapar incautos.

A nosotros nos enseñaron en la facultad de periodismo varias cosas elementales: La objetividad, la independencia del periodista y las cualidades del entrevistado. Nada de ello brilló en RCN, durante este puerco sainete de mentiras mediáticas.

Insistió en acabar con la Corte Suprema de Justicia, despotricó del magistrado que le dio casa por cárcel y una serie de sandeces que son vox populi.

Todo ese conjunto de sandeces lo dice como si se estuviera dirigiendo a una opinión pública por primera vez, la cual ignora el calado de siniestro personaje que encarna el narcotraficante número 82, según la CIA.

La libertad de empresa en el capitalismo da para esto y mucho más. Eso lo dijo Carlos Marx, en 1848 en el Manifiesto del Partido Comunista. La indignación que esto suscita nos debe llevar a fortalecer los Medios Alternativos de Comunicación. Es más: Prodigarnos a fondo en la difusión de la página web: www.pacocol.org y el semanario VOZ La verdad del pueblo.

Esta tarea la debe liderar en primer lugar los Comunistas. No podemos quedarnos solamente con la prédica de su importancia, pero sin mover un dedo en la difusión. Como diría en las Naciones Unidas, Fidel Castro Ruz: “Basta de palabras, hechos”. Antes el dirigente llevaba el periódico a todas partes, en cualquier reunión, por pequeña o distante que ésta fuera, la primera en llegar era la prensa revolucionaria. El poco dinero que se recolectaba era “sagrado”. Hacer brigadas era motivo de orgullo e identidad revolucionaria. Cualquier actividad era motivo para hacer brigadas del periódico. Era una actividad colectiva, donde pioneritos, jucos y comunistas veteranos, se unían con fraternidad y entusiasmo. La práctica, más que la teoría, nos unía y nos hacía invencibles. La pregunta elemental es: ¿Cómo recuperar esa mística revolucionaria?

Vivimos en la era mediática. El planeta es hoy una aldea como diría Mc Luhan. Esta cruda realidad nos debe hacer reaccionar a todos y todas, develando con certeza la importancia cardinal de los Medios Alternativos de Comunicación. No es un invento de ahora. El mismo Carlos Marx fue periodista. Resulta irónico que en pleno siglo XXI se esté subvalorando el papel mediático. Algún camarada me decía en alguna oportunidad: “¿Usted solamente escribe?” Hay que masificar la difusión de estos medios de comunicación y demás alternativos que podamos. Esto hace parte importante de la lucha revolucionaria y la batalla ideológica que hay que librar a diario.

Foto: Global News