DANIEL ROJAS MEDELLÍN  07 OCTUBRE 2020 

Un economista explicó en twitter el origen de la desigualdad con un meme en el que se lee la anodina conclusión según la cual algunas personas son exitosas y se ubican en la parte alta como consecuencia de sus virtudes, pues son más disciplinadas y talentosas que las otras; las que se ubican en la parte baja como consecuencia de defectos como la pereza o la envidia. Deduce que la culpa es exclusiva de la víctima, del mismo modo que lo dedujo la administración Peñalosa en contestación a los familiares de una mujer violada y asesinada.

La ligereza responde a un juicio de valor ideológico y no podría ser de otra forma, cuando se habla de desigualdad se alude a la sociedad como objeto de estudio, por lo tanto el orador no puede abstraerse de ella, su criterio corresponde a una forma de entender las normas que la rigen, sesgado como es natural, por sus principios e intereses.

Sin embargo, me resulta curioso que, aun cuando los Economistas Peñalosa (*) se han esmerado por hacer de sus opiniones sentencias únicas e irrefutables y de instalar en el imaginario colectivo que las ideas que emergen de su ideología son producto de la ciencia, definan un concepto económico con un meme que no se sustenta ni teórica ni empíricamente; a eso le llaman tecnocracia.

Las ideas se diferencian del fanatismo cuando se pueden respaldar con evidencia científica, es así como otros economistas (más responsables), han tomado posición política con sustento técnico para definir las causas de la desigualdad, Thomas Piketty se hizo famoso en todo el mundo por estudiar su evolución histórica y tratar de dar respuesta a la cuestión, su  aclamado trabajo que abarca tres siglos de historia combinó fuentes inéditas, recopiló el trabajo de kuznets, lo amplió; recogió las fuentes fiscales de más de 80 países en todos los continentes a partir de miles de declaraciones de ingresos; construyó una base de datos que reúne el esfuerzo conjunto de más de 100 investigadores; las conclusiones del mismo derivan por una parte, de la base de datos más extensa disponible actualmente sobre la evolución histórica de las desigualdades de renta y de riqueza, y por otra, de la consulta de otras fuentes materiales sobre periodos, países y aspectos de las desigualdades educativas, de género, raza y otras categorías.

Ha publicado numerosos libros y documentos donde consigna los resultados de años de esfuerzos investigativos y ha concluido algo distinto al meme: La desigualdad es en esencia un asunto ideológico y político.

Esta conclusión es, en palabras de Piketty, la más evidente de su investigación histórica y constituye la razón por la cual el 1% más rico de la población es al menos poseedora del 27% de la renta mundial frente al 13% que recibe el 50% más pobre, como también de que las fortunas más grandes del mundo hayan crecido exponencialmente concentrando riqueza en lugar de crearla.

The economist señaló en el 2012 que el 1% más rico de los estadounidenses, no solamente es cada vez dueño de una porción más grande de la renta total sino que además, está mayoritariamente conformado por personas del mundo de las finanzas y  sin embargo, como afirma la gran economista Ann Pettifor,  el sistema financiero del que han parasitado no es, en sí mismo, un bien privado, es por el contrario un activo público financiado por millones de contribuyentes del común de todas las economías del mundo.

En otras palabras, un inmenso bien público ha sido capturado por el 1%. Actores del sistema financiero del cual aspira a ser parte protagonista el Economista Peñalosa cuyo sustento teórico es un meme.

Dentro de los Economistas Peñalosa están quienes acuden a presentar como evidencia que respalda su idea sobre la desigualdad, casos excepcionales de personalidades que haciendo uso de su brillantez y disciplina lograron construir inmensas fortunas creando y no parasitando, generalmente ponen como referencia para respaldar el discurso de la hipermeritocracia a personas como Bill Gates o Steve Jobs, omitiendo que ninguno de ellos hubiera podido engrosar la lista de los multimillonarios mundiales sin el apoyo de cientos de contribuyentes que mediante el pago de impuestos les financiaron con recursos públicos invertidos en universidades públicas programas de investigación. Además, que Bill Gates sea brillante no se correlaciona con que la mujer joven y negra del pacífico colombiano sea perezosa, simplemente no goza los mismos privilegios del hombre blanco norteamericano.

La discusión que es global, tiene en lo local posturas no muy twitteras pero si muy sensatas. Economistas como Jorge Garay y Jorge Espitia fueron denominados por un famoso analista como los “Piketty criollos”, el remoquete les fue otorgado en virtud de la publicación de un importante libro, de obligatoria lectura, que revela las dinámicas de la desigualdad en Colombia y en el cual demuestran, con base en datos fiscales, que el país vive un momento de concentración patrimonial superior a la ya desmedida concentración del ingreso, lo que le conlleva a un inexorable aumento en la desigualdad; que el 10% de las personas jurídicas más ricas concentró el 95,4% de la riqueza total y que el 1% aglutina el 88% del patrimonio bruto total declarado; que las empresas que concentran la mayor proporción del patrimonio pertenecen a los sectores asociados a la actividad financiera y que esta situación no cambia después de impuestos pues el sistema tributario, diseñado por políticos, contiene excesivos beneficios para que los más ricos logren erosionar su base gravable y no tributen lo que debieran, por lo tanto no cumple el principio de progresividad. Ellos, junto a otras y otros intelectuales le han solicitado a la Corte una revisión del estatuto tributario, lo que no ha caído muy bien entre los Economistas Peñalosa.

Está visto que el debate sobre la desigualdad es controversial. Enhorabuena que en Colombia se abra entre corrientes del pensamiento económico antagónicas entre sí, bienvenida la discusión entre los “economistas Peñalosa” y los “Piketty Criollos” y otros y otras, con memes o con sesudos análisis basados en cifras oficiales, pero que en todo caso venzan los argumentos en lugar de las imposiciones irracionales, a veces violentas y siempre permeadas por la ideología.

5 de octubre de 2020

(*) Nota de PACOCOL:
Enrique Peñalosa Londoño es un politiquero neoliberal, que como Alcalde de Bogotá puso en evidencia su talante excluyente y elitista, al abordar las complejas situaciones que atraviesa la ciudad.

Arrasó con los programas sociales que se ocupaban de atender los derechos sociales de personas humildes en la ciudad, con el desmonte de los programas de atención en salud, los programas de atención a las mujeres en especial con la casa violeta, y disminuyó los recursos para los programas de atención a víctimas del conflicto armado.

También ordenó atacar de manera violenta a los vendedores ambulantes en salvajes operativos de recuperación del espacio público.

En el operativo de desalojo del llamado “Bronx” procedió a dispersar por toda la ciudad a los habitantes de calle, sin brindar alternativas de restablecimiento de la condición humana a esta población.

El Partido Comunista Colombiano, rechazó con claridad su política de privilegiar la construcción de ciudad para las clases más poderosas en desprecio de ciudadanos humildes, destechados y víctimas de la violencia y del modelo económico.

Peñalosa, quien se ha hecho pasar como político “independiente” en 1990 fue elegido como Representante a la Cámara por el Partido Liberal Colombiano y desde septiembre de 2009 se adhirió al Partido Verde, actualmente conocido como Alianza Verde.

Luego de su gestión como alcalde de Bogotá entre 1998 y 2000, debido a un defecto en la contratación de la construcción de la fase de Transmilenio 7.580 losas de concreto tuvieron que ser reemplazadas por su pésima calidad a un costo de 57 mil millones de pesos. En 2004, una auditoría de la Contraloría General evaluó el detrimento causado al erario público durante la construcción de las losas en 79 mil millones de pesos.

En septiembre de 2004, se lanzó como precandidato a las elecciones presidenciales de 2006 por el Partido Liberal bajo la condición de que César Gaviria fuese electo presidente del partido.

En junio de 2005 durante el Segundo Congreso Nacional Liberal, Gaviria fue elegido presidente de dicha colectividad, y Peñalosa se opuso a la decisión del partido de declararse en oposición al Gobierno de Álvaro Uribe. En julio de ese mismo año Uribe le ofreció ser embajador de Colombia en EEUU pero rechazó la oferta, y posteriormente apoyó la oscura campaña de reelección de Alvaro Uribe.

Tras abandonar la contienda presidencial optó por intentar llegar al Congreso, y para ello formó el partido político llamado «Por el País que Soñamos» con él como cabeza de lista cerrada para el senado, diciéndose “independiente” pero contando con el apoyo del entonces presidente y candidato Uribe. Su partido obtuvo 1,80 por ciento, lo cual no fue suficiente para que obtuviese un escaño como senador. Sin embargo, «Por el País que Soñamos» logró elegir dos representantes a la Cámara, entre ellos a Simón Gaviria, hijo de César Gaviria.

Peñalosa fue candidato a la Alcaldía de Bogotá en las elecciones de 2007 y a su candidatura se unieron el Partido Liberal y el partido de la U y Cambio Radical, pero fue derrotado por Samuel Moreno.

Tras su derrota se unió a varios políticos para conformar un movimiento que en ese momento fue apodado «los quíntuples» integrado por Mockus, Sergio Fajardo, Luis Eduardo Garzón y  Marta Lucía Ramírez, quien actualmente usurpa la vicepresidencia de Colombia gracias a la compra de votos con dineros del narcotráfico.

Posteriormente se unió con el partido Verde Opción Centro para crear el Partido Verde y fue su precandidato a las elecciones presidenciales en el 2010.

Tras esto se lanzó a la alcaldía de Bogotá en 2011, a su campaña se adhirieron el partido de la U y el Partido Conservador con el apoyo de Uribe Vélez, siendo derrotado por Gustavo Petro.

En 2014, fue elegido como candidato presidencial por la Alianza Verde quedando en quinto lugar. El 25 de octubre de 2015, fue elegido nuevamente Alcalde de Bogotá 2016-2019 con el apoyo de Cambio Radical y el Partido Conservador.

Su segunda gestión como alcalde fue marcada por una alta impopularidad y desaprobación de su programa de gobierno. Como resultado la administración lanzó una campaña publicitaria denominada «impopulares pero eficientes», y tuvo que afrontar un referendo de revocatoria del mandato que pese a reunir 700.000 firmas fue anulado por el politiquero y corrupto Consejo Nacional Electoral.

Igualmente afrontó fuertes protestas durante el paro nacional. Tres días después de iniciadas las protestas un escuadrón del ESMAD (que estaba bajo su mando) asesinó al bachiller Dilan Cruz.

Durante su gobierno dilató e impidió la construcción del Metro de Bogotá, con el fin de favorecer el “Sistema Transmilenio”, debido a sus nexos con compañías como Volvo y Scania, las cuales le suministran los buses, por ello recibió en compensación más de 500.000 dólares entre 2004 y 2015.

El 22 de enero de 2019 reabrió la plaza de toros de la Santamaría. A las afueras de la Plaza se presentaron protestas que culminaron en disturbios cuando el ESMAD atacó a los manifestantes.

En 2019 se denunció que Peñalosa realizó 44 viajes durante su mandato habiendo pasado el 12.5 % de su periodo (150 días) por fuera de la ciudad, durante estos viajes recibió la suma de 144.316.464 pesos (más de 46 mil dólares) en viáticos.

En abril de 2019 un juez administrativo falló un acto de desacato contra Peñalosa por no haber cumplido con una orden cautelar que le exigía suspender las obras que el distrito desarrollaba sobre los humedales de la ciudad.

Tomado de cuartodehora.com, es.wikipedia.org y https://www.pacocol.org/index.php/comites-regionales/bogota/776-penalosa-el-arrasador