Por Antonio Rondón García

Moscú, 30 may (Prensa Latina) Estados Unidos parece aplicar hoy con Rusia y otros países la máxima de que entre peor estoy, más daño hago a los demás, incluidas campañas de desinformación en medio de la pandemia de Covid-19.

Pese a registrar más de 100 mil fallecidos, a razón de más de mil decesos diarios, y acumular más de un millón 600 mil casos, todo un desastre para enfrentar la pandemia, la Casa Blanca mantiene activa la máquina de fabricar mentiras, incluidas las relaciones con este país.

La vocera de la Cancillería rusa, María Zajarova, debió desmontar una campaña mediática tejida en torno a una participación rusa en el conflicto en Libia, con el supuesto envío de aviones de combate a ese país o la presencia allí de aparatos aéreos de fabricación rusa.

El Pentágono se encargó de filtrar a la prensa norteamericana detalles de una operación digna de un guión de Hollywood con la llegada a Libia de tropas y armamentos rusos, incluidos aviones para apoyar a una de las partes en el conflicto libio.

Washington lanza varios dardos para que todos miren hacia el otro lado de las gradas, cuando en casa la crisis de la pandemia es una catástrofe y las protestas para rechazar la violación policial contra los afronorteamericanos adquieren cada vez más fuerza.

Rusia, en varias ocasiones destacó que es tiempo de aunar esfuerzos y no buscar imponer hegemonías, cuando la humanidad necesita cooperación contra el coronavirus SARS CoV-2, como lo afirmó esta semana el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov.

Durante una reunión con sus colegas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Lavrov expuso una propuesta de Moscú de desarrollar la cooperación en la esfera biológica regional.

Los miembros de la OTSC (Rusia, Kazajstán, Belarús, Kirguistán, Armenia y Tayikistán) miran con recelo el desarrollo y ampliación de laboratorios biológicos, desplegados por Estados Unidos en naciones como Georgia o Ucrania, para realizar pruebas con enfermedades peligrosas.

Moscú en su momento dejó clara la preocupación por lo que pudiera ocurrir ahora en las citadas instalaciones, cuando adquiere fuerza la mencionada pandemia en el orbe.

De hecho, Rusia propuso, además, reforzar la colaboración en el marco de la OTSC en el combate contra la Covid-19. Washington, en lugar de buscar una cooperación con Rusia, en particular, y la comunidad internacional, en general, anuncia la salida del Tratado de Cielos Abiertos y acusa a Moscú de violarlo, cuando más bien parece poner esa razón como pretexto para abandonarlo.

De hecho, existen sospechosas anunciadas aquí por el gobierno ruso, de que Estados Unidos busca abandonar el Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares, que nunca fue ratificado por ese país, lo cual impidió su entrada en vigor por más de 20 años, denunció Zajarova.

El mencionado tratado es piedra angular del sistema de no proliferación nuclear en el orbe, aclaró la portavoz de la Cancillería rusa, antes de considerar que Washington busca salir de la referida avenencia con el mismo esquema de responsabilizar de ello a Moscú y Beijing.

A este país le toca enfrentar la Covid-19 en medio de una campaña antirrusa y antichina de la Casa Blanca, aunque, como mismo ocurrió con el efecto nulo de sanciones unilaterales aplicadas por Occidente, esta nación muestra avances palpables en el combate contra la pandemia.

Contrario al caos observado en el país norteño, Rusia, pese a ser el tercer Estado en el orbe por número de casos positivos con casi 400 mil, muestra una letalidad que apenas supera el uno por ciento, mientras sus científicos desarrollan 47 prototipos de vacunas contra la Covid-19.

Las mentiras de Washington contra Rusia parecen tener poco efecto tanto aquí como en el mundo, mientras avanza una silenciosa rebelión contra los intentos de hegemonía estadounidenses.

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