Por Antonio Rondón García

Moscú, 2 may (Prensa Latina) Rusia, pese a rebasar hoy el límite psicológico de los 120 mil casos del coronavirus SARS CoV-2, responsable de la Covid-19, presenta una letalidad cercana al uno por ciento y prepara más condiciones sanitarias para combatir esa enfermedad.

Tal pareciera que, pese a acercarse a cómputos cercanos a los de países más castigados por la pandemia en Europa, la cifra diaria de muertos, al menos en esta semana, se mantuvo comparativamente baja, en una especie de esquema propio de resultados del efecto de la Covid-19.

Sin embargo, aparecen datos preocupantes, aunque en las autoridades rusas no existen extremados signos de alarma, y es el contagio con la pandemia del primer ministro Mijail Mishustin y del titular de la Construcción Vladimir Yakushev, así como de su sustituto Dmitri Volkov.

Como afirmó en su momento el presidente Vladimir Putin, esos funcionarios se mantienen a diario en sus plazas de trabajo y por ello tienen una mayor exposición al contagio.

Putin al iniciar la semana se refirió a la necesidad de elaborar un plan para la salida escalonada de las medidas de restricción y la suspensión de actividades en todo el país, aunque admitió que ello dependería de la situación epidemiológica.

Además, el jefe de Estado se pronunció por que el Gobierno elabore un plan de desarrollo pospandemia para la recuperación económica del país que deberá tener en cuenta las nuevas realidades del comercio internacional.

Observadores locales, a los que se remite la televisión capitalina, destacan que tal y como ocurre con los precios del petróleo en el mundo, los demás renglones económicos dependerán para su desarrollo de cómo se comporte el avance de la pandemia de forma global.

Por ejemplo, Alemania, España, Francia y en parte Italia, se unen a las medidas de flexibilización de la limitación de actividades por la pandemia aplicadas por otros estados de la región como Austria y Bélgica que iniciaron esa práctica antes.

Sin embargo, ello está lejos de abrir grandes posibilidades económicas ante la fuerte presencia aún de la Covid-19 en Europa, lo cual pone muchas dudas sobre la apertura de fronteras internas dentro de esa región.

Algo similar ocurre para Rusia. La actividad exterior será difícil de restablecer porque muchos mercados tradicionales de este país aún mantienen fuertes restricciones, pese a que el movimiento de mercancías mantuvo un mínimo de actividad en el orbe.

Con casi 10 mil casos en un solo día, registrados al concluir esta semana, aún cuando solo se lamentaron 57 pérdidas humanas, Rusia parece no estar cerca la anhelada salida gradual de las medidas de contención.

Este país cuenta ahora con mil 222 decesos entre 124 mil 34 casos positivos, mientras las autoridades sanitarias advierten que, de forma gradual, crece el número de personas que llegan al hospital con un grado avanzado de la referida dolencia.

Cerca de un centenar de menores fue hospitalizado y al menos 11 de ellos están en terapia intensiva, incluido uno conectado a un aparato de ventilación artificial.

Los pacientes recuperados crecen a un ritmo de más de mil y ya llegan a 15 mil 13, pero ello aún es insuficiente para doblegar la curva ascendente de contagiados, aunque por ahora la letalidad nacional se mantiene en apenas un uno por ciento, una de las más bajas del orbe.

De hecho, de los 16 hospitales que debió construir el ministerio de Defensa en solo dos meses, al menos seis de ellos ya están en completo funcionamiento.

Aunque siempre se esperó que esas instalaciones no fueran necesarias, ya reciben a pacientes, pues al menos 13 regiones rusas cuentan con más de mil casos positivos cada una.

Hasta el momento, Rusia parece estar preparada con su legión de médicos y con la preparación de su industria para resistir los azotes de un virus que se considera posee varias versiones.

La semana también sirvió para que el ministerio ruso de Asuntos Exteriores reiterara la necesidad de una moratoria para las sanciones unilaterales, aplicadas ilegalmente por Occidente, en especial, Estados Unidos, contra otros países como Irán, Siria, Venezuela y Cuba.

En su reunión con sus colegas del grupo Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) en régimen de videoconferencia, el ministro de Asuntos Exteriores Serguei Lavrov reiteró el llamado en ese sentido hecho por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

La cita ministerial respaldó la posición rusa en contra de la aplicación de medidas punitivas unilaterales y se refirió, además, a la coordinación de una estrategia conjunta para dar pasos en el enfrentamiento a la pandemia.

En esta semana también entró en vigor el acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con naciones como Rusia y Kazajstán, secundadas por naciones observadoras en ese bloque como México, Canadá, Reino Unido, Noruega o Estados Unidos.

Analistas consideran que aunque la avenencia prevé sacar del mercado a 10 millones de barriles diarios, ello por el momento tendrá un efecto limitado ante el gran volumen de crudo que espera en tanqueros, incluso, por entrar en puertos de varios países.

Rusia mira con detenimiento esa situación, pero busca desarrollar, por ahora, planes de infraestructura internos en un intento por mantener a flote la actividad económica nacional, ante el insistente avance de la Covid-19 en este país.

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