Por Osvaldo Cardosa*

Brasilia (Prensa Latina) A medida que las presiones económicas y sociales se agravan por el virus SARS-CoV-2 y los temores aumentan, el mundo y Brasil, en especial, registran un desmesurado brote de violencia doméstica contra las mujeres.

Por necesarias medidas restrictivas que impone la Covid-19, las mujeres también tienen que refugiarse en sus hogares durante la cuarentena aplicada por gobiernos, pero desgraciadamente afrontan otro peligro, tan feroz y mortal como la pandemia: el de hombres agresores y desalmados.

Muchas mujeres, aunque lo deseen, no pueden abandonar sus hogares por el confinamiento social y, en su mayoría, tampoco tienen a dónde ir, pues sus familiares y amigos carecen de condiciones apropiadas de vivienda para acogerlas.

A todo lo anterior se une que, además de la situación de inseguridad económica creada por la crisis, la proximidad física y el aumento del uso de alcohol y sustancias ilícitas durante este periodo, que algunos emplean como escape, también hace que las parejas sean más violentas.

Teniendo en cuenta tal panorama, lo único que puede atenuar o salvar a una mujer de una golpiza o posible feminicidio es la denuncia ante autoridades policiales, de derechos humanos o defensa de género, casi siempre olvidada o silenciada por la víctima por miedo al victimario.

Era de esperar. A inicios de abril, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, activó la alarma y llamó a todos los gobiernos para que protejan a las mujeres y niños, los más vulnerables a la agresión en casa como resultado del encierro por la calamidad.

‘Lamentablemente, muchas mujeres y niños corren el riesgo de ser víctimas de la violencia justo donde deberían estar protegidos, en sus propios hogares’, señaló Guterres.

OSCURA CUARENTENA EN BRASIL

En el caso de Brasil, la Secretaría Nacional de Políticas para la Mujer reveló a principios del mes en curso que las denuncias de violencia doméstica aumentaron un 17 por ciento tras el decreto del confinamiento para contener el patógeno.

Al menos siete de cada 10 víctimas de feminicidio son asesinadas dentro de su casa en este gigante país sudamericano, donde permanecer a salvo resulta un desafío del aislamiento.

Recientemente, el Núcleo de Género y el Centro de Apoyo Operacional Criminal del Ministerio Público de Sao Paulo, el más poblado de los estados, indicó que en un mes hubo un aumento del 30 por ciento de los casos de violencia doméstica durante la cuarentena.

De acuerdo con los datos, en marzo se decretaron en el territorio dos mil 500 medidas de protección con carácter de urgencia, en el mes anterior fueron mil 934. Tales disposiciones tienen por objetivo garantizar la seguridad de las víctimas.

También se disparó la cifra de detenciones en flagrante por ataques dentro del hogar: en febrero hubo 177 y en marzo 268.

PREVENCION

Bajo este panorama, la fiscal Fabíola Sucasas, autora y coordinadora del proyecto Estrategia de Prevención de la Violencia Doméstica con Salud Familiar, aseguró que la víctima debe construir un plan de seguridad y contar con el apoyo de una red de emergencia.

‘Prevenir es la orden, no tengo ninguna duda. Es necesario estar atento a las señales de este complejo de escaladas’, alertó Sucasas, citada por el portal de noticias G1.

Construir planes de seguridad es fundamental para diseñar una válvula de escape, pero debe hacerse de manera coordinada, especializada y apoyada por los servicios esenciales que han de trabajar y atender a las mujeres incluso durante este período, reiteró.

Por su parte, la activista Jacira Melo, directora del Instituto Patrícia Galvão, calificó el aislamiento de fundamental, pero está de acuerdo en que algunos factores pueden ser determinantes para el incremento de las agresiones.

En tal sentido mencionó el tema de la restricción financiera, la cual ‘trae grandes obstáculos para que las mujeres salgan de una situación de violencia, especialmente las que tienen hijos’.

Insistió en que las féminas piensan 10 veces en salir de una relación sin tener un lugar a donde ir, o estar a salvo con un pariente o amigo. ‘Piensan 10 veces en proteger a los niños’, acentuó.

Para María Carolina Ferracini, gerente de Proyectos de las Naciones Unidas para la Prevención y Eliminación de la Violencia contra la Mujer, los factores de riesgo de la agresión doméstica en este recogimiento son muchos, pero algunos son bastante claros.

‘Es la cuestión de tener mucho más tiempo en casa, una coexistencia forzada, el estrés económico que la pandemia y el aislamiento han causado y el miedo al propio virus’, subrayó Ferracini.

*El autor es Corresponsal de Prensa Latina en Brasil

rr/ocs