NUEVA YORK, NY – 24 DE MARZO: El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, habla con los medios de comunicación en el Centro de Convenciones Javits, que se está convirtiendo en un hospital para ayudar a combatir los casos de coronavirus el 24 de marzo de 2020 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Eduardo Muñoz Álvarez/Getty Images)

A pesar de la tardía respuesta del gobierno de Donald Trump a la pandemia del COVID-19, hay estados que han tomado con éxito el asunto en sus propias manos.

Desde que el primer caso de Coronavirus en Estados Unidos se reportara el 21 de Enero del 2020, muchos en el país desearían tener una máquina del tiempo y poder haber tomado decisiones diferentes.

Tal como sucedió en los primeros países afectados –China, Italia, España– la respuesta gubernamental fue quizás tímida a la hora de medir las proporciones de lo que es ahora una pandemia con pronóstico reservado.

Tan sólo 9 días después del primer caso reportado en el país, medios en Chicago confirmaban el primer caso de transmisión de persona a persona, el mismo día que la Organización Mundial de la Salud advertía que se trataba de una emergencia de salud pública para el mundo entero.

Cuatro días después el número de casos subía a doce, y quince días después ya el contagio era comunitario, sin haber tenido contacto con personas llegadas de China.

Las muertes empezaron a reportarse un mes después del primer caso, y desde entonces hay 622 muertes reportadas, y casi 50.000 casos, de los cuales se han recuperado 361.

De entre todos los estados de la unión, el que presenta mayor número de casos ha sido Nueva York, con una tasa que rápidamente superó los 10.000 –actualmente cuenta con 25.665 casos– seguido de cerca por New Jersey (2.844) y California (2.266).

Además del fuerte impacto del virus en el territorio, Nueva York también ha destacado por la respuesta de la gubernatura para controlar el contagio y para ofrecer atención primaria de manera inmediata.La urgencia de una respuesta a tiempo

El primer caso confirmado de COVID-19 en el estado de Nueva York fue reportado el 1 de marzo, y en tan sólo 23 días, el estado se acerca a los 30.000 casos confirmados.

Seis días después del primer reporte, el gobernador Andew Cuomo declaró el estado de emergencia todo el estado, y emitió una orden que exigía a todos los ciudadanos enfermos evitar el contacto con otras personas, así como la exposición a tránsito público y áreas comunes.

De igual manera, Cuomo pidió a los funcionarios federales “que nacionalizaran la fabricación de suministros médicos” y redobló los esfuerzos para evitar congregaciones de personas en público, según explicó el New York Times.

Durante los últimos días, su oficina se propuso el establecimiento de hospitales temporales en los suburbios y “la construcción de un vivac médico masivo” en el Jacob Javits Center del West Side Manhattan.

El incremento en el protocolo de pruebas, el cierre de todos los negocios no esenciales, y la orden de quedarse en casa para todos los ciudadanos –excepto para buscar alimentos, medicinas o permitirse cortos períodos de ejercicio– han marcado la pauta en la manera en la que el país entero deberá enfrentar la situación, a pesar de que muchos estados parecen no querer caer en cuenta.

“Nueva York está yendo de primero. Tenemos la tasa de infección más alta y más rápida. Lo que está pasando en Nueva York va a terminar pasando en California, y en el estado de Washington, e Illinois”, dijo Cuomo en una conferencia de prensa este martes. “Donde estamos hoy, estarán en tres o cuatro semanas o cinco o seis semanas. Nosotros somos su futuro”.

A pesar de no contar con un apoyo incondicional por parte del gobierno Trump –quien en medio de la crisis ha hecho llegar “sólo 400 ventiladores”, según reprochó Cuomo– la pronta respuesta del liderazgo en Nueva York es, precisamente, lo que recomiendan los expertos en salud pública y epidemias.

En el país, 250.000 estadounidenses se han hecho la prueba del virus, según reportó The Hill, “con un poco más de 30.000 resultados positivos” hasta el momento. Y aunque Trump ha anunciado la movilización de la Guardia Nacional y la construcción de instalaciones médicas improvisadas en Nueva York, California y Washington, su gobierno sigue abordando la crisis desde las preocupaciones económicas y no desde las recomendaciones de especialistas.

Tan sólo el día lunes, el presidente “minimizó los peligros de la pandemia”, enfatizando “la necesidad de que la economía del país vuelva a la normalidad”, según reportó el Washington Post.

“Estados Unidos volverá, y pronto, a abrir sus puertas”, aseguró Trump, haciendo eco de una postura que colaboró con la respuesta tardía de estados como Michigan, Ohio, Louisiana y Oregon, quienes fueron los últimos en instaurar órdenes de que los ciudadanos se quedaran en sus casas.

Al parecer, el ejemplo de liderazgo se ha mudado de Washington a Nueva York.