• UNA ENTREVISTA CON
  • Catherine Liu
  • Traducción: Pedro Perucca

La Escuela de Investigación Social de Palm Springs quiere revitalizar el materialismo histórico, revivir la crítica de la ideología y plantear grandes preguntas sobre la vida social. Hablamos con una de sus fundadoras, Catherine Liu, sobre el capitalismo gánster y el futuro del socialismo.

Catherine Liu es profesora de estudios de cine y medios en la Universidad de California, Irvine. Es autora de varios libros, el más reciente de los cuales es Virtue Hoarders: The Case Against the Professional Managerial Class (Acaparadores de virtud: los argumentos contra la clase profesional-gerencial) y el próximo Traumatized: The New Politics of Public Suffering (Traumatizados: la nueva política del sufrimiento público). En los últimos años se consolidó como una crítica aguda y convincente de la política identitaria y el liberalismo de clase media, y como defensora de una renovada política materialista de izquierda. Su conversación del año pasado con el podcaster Joshua Citarella sobre «trauma, virtud y élites liberales» fue vista más de medio millón de veces en YouTube.

Este fin de semana en Frankfurt, Liu y varios colegas lanzan una nueva iniciativa llamada Escuela de Investigación Social de Palm Springs (PSSSR, por sus siglas en inglés). Jacobin habló extensamente con ella sobre la PSSSR, el estado de la academia, las patologías del liberalismo contemporáneo y el gangsterismo de la derecha trumpista.

BB. ¿Qué esperan lograr con la Escuela de Investigación Social de Palm Springs?

CL. Esperamos fomentar la investigación en áreas como la crítica de la ideología y el materialismo histórico, que realmente no están teniendo lugar en la universidad. Siempre bromeo diciendo que somos una banda tributo de la Escuela de Frankfurt, pero compuesta por chicas y gays. La Escuela de Frankfurt estuvo mucho en las noticias desde que murió Jürgen Habermas, y Gabriel Rockhill publicó su libro sobre cómo todo fue una gran tapadera de la CIA.

BB.Y por supuesto, desde hace mucho tiempo también está en el centro de las teorías conspirativas de la derecha sobre el «marxismo cultural».

CL. Tanto la derecha como la izquierda parecen estar en diversas fases de rechazo de la Escuela de Frankfurt, lo que para mí no es más que un testimonio de su poder. Lo que realmente intentaron hacer fue integrar el psicoanálisis con el marxismo para crear un método de análisis histórico y cultural que creo que tiene una vigencia duradera.

Una de las cosas que hicieron fue trabajar en la reseña de películas y estudios de la cultura en el Berlín del período de Weimar, analizando los productos de la industria cultural e integrando eso con el materialismo histórico. Creo que eso es muy singular.

BB. Incluso dejando de lado las tonterías sobre la CIA, tengo la impresión de que hay personas que comparten tu deseo de una política materialista basada en la clase que encuentran poco útil el enfoque culturalista de los teóricos originales de la Escuela de Frankfurt.

CL. Creo que los marxistas son los mejores economistas, pero yo no soy economista. No es ahí donde van a estar mis contribuciones. Y creo que el proyecto intelectual más amplio tiene que casar la historia económica, el materialismo histórico, con el análisis cultural de la Escuela de Frankfurt. Y lo que eso nos permite hacer es mirar las transiciones entre diferentes formas de producción de una manera singular.

Walter Benjamin, por ejemplo, escribió un libro sobre el drama fúnebre alemán (trauerspiel). Y en realidad trata sobre la sociedad cortesana y el feudalismo, y la emergencia de una clase clerical secular. Se puede analizar la forma épica del fetichismo de la mercancía que emerge en el siglo XIX cuando el capitalismo está encontrando su propia forma. Eso es ciertamente algo que le interesa a la Escuela de Frankfurt. O se puede examinar la relación entre la emergencia del pluralismo liberal en Estados Unidos y el tipo de estructura económica de autonomía agrícola que surgió de él.

No se trataba simplemente de ver películas y compartir pensamientos sobre ellas. Estaban analizando cómo las estructuras psíquicas, las estructuras culturales, cambiaron del feudalismo a la sociedad mercantil y al capitalismo industrial.

Liberalismo zombie y capitalismo gánster

BB. Dame algunos ejemplos de la investigación que realizarán a través de la PSSSR.

CL. Dos de los grandes focos son el liberalismo zombie [liberal en el sentido que se le da en EE.UU.] y el capitalismo gánster.

BB. ¡Definitivamente quiero escuchar sobre el liberalismo zombie! Releí tu libro Virtue Hoarders: The Case Against the Professional Managerial Class durante la primera semana de la segunda administración Trump el año pasado, y me impresionó mucho tu análisis de cómo los fracasos del liberalismo de la clase profesional-gerencial allanaron el camino para Donald Trump, y de cómo él logró galvanizar el resentimiento popular contra este sector. Me encantaría escucharte reflexionar sobre eso ahora que estamos en medio de una ronda de Trump mucho más oscura y autoritaria.

CL. Kamala Harris y el Comité Nacional Demócrata no pudieron conectar en absoluto con el sentido de traición que los estadounidenses sentían respecto de este tipo de liberalismo. Y una de las cosas que queríamos examinar era la destrucción de todas estas instituciones liberales que se suponía que eran estos espacios no mercantiles e independientes de exploración libre. Estas instituciones que no pueden morir, como el New York Times, como Harvard, como Yale, como Princeton, fueron vaciadas por dentro. El liberalismo como conjunto de principios fundamentales fue completamente traicionado por los propios liberales. Una institución como Yale intentó mantenerse al margen con Trump, pero en realidad no creen en la libertad académica y capitularon muy rápidamente ante la voluntad de los donantes y la administración. Y no debería sorprendernos.

Le decía hoy a un estudiante de posgrado que la corrupción de las élites liberales comenzó realmente en 1947, cuando Harry Truman declaró la Guerra Fría y los liberales estadounidenses simplemente se alinearon. Y esas dinámicas nunca terminaron del todo. Incluso después de la derrota en la guerra de Vietnam, seguimos buscando más enemigos que exterminar. Incluso después de la caída del Muro de Berlín, nunca obtuvimos el dividendo de la paz. Obtuvimos las guerras eternas de la guerra global contra el terrorismo.

BB. Es difícil para el liberalismo, como corriente política real, encarnar los ideales del liberalismo ilustrado mientras respalda una violencia imperial sin fin.

CL. Lo mejor del liberalismo era la idea de que necesitamos poder debatir ideas libremente, tener el tipo de desacuerdos que nos ayudan a construir una cultura democrática a través de la disidencia y del encuentro mediante la razón. Tú eres filósofo y sabes esto mejor que yo. Personalmente, siempre fui escéptica respecto de esta imagen, pero creía que necesitábamos algo así para una democracia funcional.

BB. Pero, como señalaste muchas veces, los propios liberales se retiraron de ella en nombre de la justicia social en los años previos a Trump.

CL. ¡El establishment liberal simplemente demonizó a cualquiera que no estuviera de acuerdo con ellos! La cancelación, la exclusión y el llamar fascista a cualquiera que no coincidiera con ellos se convirtió en un atajo fácil para crear un falso consenso de arriba hacia abajo.

Es la política de los líderes de ONG y de las personas adineradas que querían financiar el «antirracismo» performativo y oponerse a los candidatos socialistas. Bernie Sanders podría haber cambiado realmente las cosas económica y políticamente, pero el establishment liberal derrotó ese desafío.

BB. La bancarrota de ese círculo se volvió bastante evidente.

CL. Especialmente dada la estrecha relación entre Estados Unidos e Israel. Todo lo que se hizo con Palestina mostró realmente cuán farsesco era que los demócratas hablaran de la noble misión de imponer los derechos humanos liberales a otros países. Eso podría parecer la muerte de este tipo de liberalismo. Pero, ya se sabe, también se dice que lo que está muerto no puede morir.

Así que todas estas instituciones fueron zombificadas y vaciadas desde adentro, pero sus cáscaras permanecen, y siguen absorbiendo recursos y atención. Y persiguen formas cada vez más extrañas de política identitaria. Quiero decir, ¡el New York Times acaba de publicar todo un artículo argumentando que está bien ser heterosexual!

BB. ¿Quiénes son estas personas que necesitan permiso?

CL. Es desconcertante. Mientras tanto, hay personas en la derecha, en la extrema derecha, que persiguen alguna singularidad tecnológica posthumana.

La muerte del humanismo burgués

BB. Me encantaría escucharte hablar sobre la relación entre el marxismo y el humanismo.

CL. La Escuela de Frankfurt intenta darle muerte a un humanismo burgués del siglo XIX: la idea de que el plusvalor producido por la clase trabajadora se gastaría en cultivar el yo total y completo de una pequeña élite. Pero en el marxismo, en la propia obra de Karl Marx, la fragmentación del trabajador es una de las formas más intensas de explotación. Marx describe cómo un trabajador queda reducido a un brazo, y cómo el pensamiento es tercerizado al capataz, al supervisor, al ingeniero.

La salida de eso se suponía que era una restauración de la totalidad basada en permitirle al trabajador poseer los medios de producción para que pueda determinar la forma del trabajo que tiene lugar, ¿no? Pero la totalidad sigue siendo parte de esta idea, de este ideal romántico muy alemán sobre la persona completa.

BB. Si miramos a nuestras élites hoy, o a las élites de finales del siglo XX, son peores que los viejos humanistas burgueses.

CL. No tienen los ideales de la burguesía del siglo XIX. No creen en la totalidad. Todas estas fantasías de una singularidad impulsada por la IA no están basadas en ninguna noción de totalidad. Están basadas en la pura coordinación de los medios de producción: la propiedad de la producción y el control del consumo.

El consumidor es parte de la máquina. No puedo decirte cuántas personas que responden a mi trabajo fueron trabajadores de cuello blanco de primera generación, desilusionados, que se abrieron camino hasta empleos como programadores, ingenieros de software, ingenieros civiles, personal de logística o académicos. Con el tiempo, llegan a comprender que este sistema no está funcionando para ellos, que está atacando todo tipo de valor, conocimiento o habilidad que poseen.

Así que siento que el zombie es un ejemplo perfecto de lo que quiere el capitalismo de optimización: una cáscara de persona eterna, hambrienta, adicta, descualificada y no verbal que solo se mueve con las masas; que es peligrosa, no en singular sino porque hay muchísimas de ellas; y que no puede producir nada sino que vive de los escombros de lo que alguna vez fue una economía productiva.

El sujeto ausente

BB. Me dijiste que esencialmente renunciaste a la academia, que todavía amas enseñar en el aula pero que, en cuanto a la investigación, en cuanto a la producción intelectual, ahora sientes la necesidad de ir a otro lado.

Parece que la premisa de las universidades y del sistema universitario siempre fue que iba a producir personas que son lo opuesto de los zombies, ¿no? Iba a producir personas que serían…

CL ¡Agentes! ¡Sujetos! Sí, exactamente. Agentes que leerían y pensarían.

BB. Pero luego las administraciones universitarias de un extremo al otro del país simplemente levantaron la bandera blanca ante el uso de modelos de lenguaje de gran escala por parte de los estudiantes.

CL. El rector de mi universidad estuvo yendo a todas las facultades diciéndole a la gente que deberíamos estar creando chatbots para nuestras clases para que nuestros estudiantes puedan hacer preguntas a las 2 de la madrugada. Así que debería estar volcando todo el material de mi curso en Claude y luego hacer que este chatbot responda preguntas. No creo que haya estado en un aula desde hace mucho tiempo, pero esta fue su respuesta cuando le pregunté qué haría si fuera un profesor de humanidades.

BB. Excelente. Hagamos que sea lo más fácil posible pasar por una educación universitaria sin leer ni escribir ni pensar.

CL. Es indignante. Investigaciones del Instituto Tecnológico de Massachusetts demostraron que las capacidades cognitivas de las personas que usan chatbots disminuyen con el tiempo. Especialmente en los cerebros jóvenes.

BB. Me voy a deprimir demasiado si seguimos hablando de esto. ¡Pero no podemos terminar sin hablar del capitalismo gánster!

CL. El capitalismo gánster es mi forma narrativa para hacer una crítica del capital privado que no me hace caer en la desesperación total. Me remonto a los siglos XI al XIII para pensar en cómo los sistemas de dominación funcionaron en los modos de coerción o explotación. Y luego relaciono eso con lo que está sucediendo con el capital privado hoy.

El capital privado remoldea por completo a las industrias. Las vacía, las desmantela en partes, luego revende todo, desde hogares de ancianos hasta atención veterinaria y hospitales: instituciones que producen y brindan servicios reales a las personas. Se apoderan de ellas sabiendo que tienen una audiencia cautiva. Luego despojan a la empresa o emprendimiento de todos sus activos valiosos y la revenden a otra firma de capital privado.

Héroe trágico, estadounidense

BB. ¿Dónde encaja el trumpismo en todo esto?

CL. Hay algo obviamente gánster en Trump. Fue un protegido de Roy Cohn. Y también argumento, dialécticamente, que el gánster es un héroe popular americano. Algo que los demócratas tienen dificultades para entender es que en realidad hay algo muy convincente en esta figura gánster, este símbolo cultural que realmente surge de los años veinte y treinta, durante la Prohibición.

Little Caesar y el primer Scarface: son inmigrantes, son forasteros, están fuera del puritanismo cultural WASP estadounidense. Su ambición y su codicia tienen que ver con intentar adquirir los atributos del éxito. Como Trump y su amor por el oro. Hay algo convincente en su idiotez infantil.

Robert Warshow fue un crítico de cine de izquierda para Partisan Review. Escribió este increíble pequeño ensayo que básicamente nadie en la academia lee ya, llamado «El gánster como héroe trágico». Allí dice que el gánster es el héroe trágico estadounidense. Su historia es el paso de los harapos a las riquezas y de vuelta a los harapos, porque todo gánster cae de manera espectacular. Suben la escalera del éxito y luego caen de vuelta al abismo. Son los personajes perfectamente destructivos y no productivos para representar un entorno económico y político puramente coercitivo. Y eso es exactamente lo que es Trump.

BB. Háblanos de la conferencia de este fin de semana para lanzar la Escuela de Palm Springs. Comenzaste bromeando diciendo que es un acto tributo de la Escuela de Frankfurt. Y en realidad estás haciendo la conferencia en Frankfurt.

CL. Sí. Va a tener lugar en Frankfurt los días 12 y 13 de junio. Nuestros ponentes principales son Lee Jones de la Queen Mary University de Londres, Vivek Chibber de Sociología de la NYU y Roger Lancaster de la George Washington University en Washington, DC. Realmente queremos hacer una pregunta que va muy de vuelta a lo básico. ¿Qué es lo social del socialismo?

Estoy tratando de poner un pequeño marco materialista histórico alrededor de lo social. En la Edad Media, estaba la corte y estaba el mundo, pero no había ninguna concepción de la sociedad como algo propio. Lo social solo emerge con esta idea de participación burguesa.

BB. Pero como sigues diciendo, la versión del capitalismo que tenemos ahora mismo ha estado aniquilando el ámbito de lo social.

CL. Exactamente. Estamos hablando de lo que eso significa para nosotros: cómo podemos construir el socialismo si lo social fue destruido por las fuerzas del capitalismo en los últimos cincuenta o sesenta años.

♦♦♦

Catherine Liu (1964, Taipéi , Taiwán) es una teórica cultural y escritora estadounidense cuyas áreas de investigación incluyen el cine sinófono, la literatura francesa , la teoría crítica , la política de la identidad y las artes visuales . Es conocida por su crítica a la clase profesional-directiva .

BLOG DE LA AUTORA: Catherine Liu
Por: https://jacobinlat.com/
Siguenos en X: @PBolivariana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com ||FEF69F