NELSON LOMBANA SILVA | PACOCOL.ORG | 22 MARZO 2020 

La pandemia del COVID – 19, no es obra del espíritu santo y menos tiene origen casual o accidental. A través de la historia de la humanidad (Feudalismo, Capitalismo), el hombre ha experimentado pandemias que han ocasionado millones de muertos.

Estos sistemas nunca se han preocupado por la condición humana, siempre les ha asistido es la condición económica. No vayamos tan lejos: El inepto presidente colombiano Iván Duque Márquez prefirió el negocio de Avianca que gerencia su hermana, que la suerte del pueblo colombiano. Es más: Tardíamente trata de controlar la terrible pandemia de este siglo, generando más pánico que alternativas plausibles para palear la aguda problemática. Le parece fácil dar la orden de confinar al pueblo en sus casas. ¿Y los que no tienen casa? ¿Los vendedores ambulantes? ¿Los pobres y desamparados? ¿A ellos que se los “coma” el Coronavirus? No hay sistema más criminal que el capitalismo. De sus putrefactas entrañas salen pandemias de esta naturaleza.

Estamos inundados de información (¿Desinformación?) sobre el virus. Sus efectos calamitosos en el pueblo y la racha de muertes que al parecer ha venido dejando en países como Italia y España. No obstante, los medios se abstienen de teorizar o indagar sobre el origen político de la pandemia. ¿Es un virus natural o creado en el laboratorio?

El famosísimo escritor, filósofo, político, sociólogo y ensayista norteamericano, Noam Chomsky, plantea su interpretación con claridad y crudeza, señalando inicialmente que dicho virus fue creado en laboratorios de Estados Unidos, dirigido inicialmente contra la potencia China con el fin de neutralizar su economía y no perder así su criminal dominio en la arena internacional. China, prácticamente le compite de tú a tú y esto no lo admite el imperialismo norteamericano, seriamente averiado por sus cuatro costados.  

Señala además, el connotado sociólogo que en la mira figuran otros países cuyos gobiernos no comulgan con sus depredadoras políticas: Irán, Europa en su conjunto y, desde luego, Italia, que actualmente maneja las mejores relaciones diplomáticas con China. En esa dinámica no resulta difícil comprender el interés gringo por arruinar todas las economías que le son adversas o no comulgan con sus políticas imperialistas como la hermana República Bolivariana de Venezuela, Cuba o Rusia, por ejemplo. No importa llevarse por delante a millones de seres humanos, pues no maneja relaciones humanas sino intereses económicos.

Considera también que habrá una segunda fase. Esta tiene relación con la producción de la vacuna, la cual será también producida en los laboratorios gringos y distribuida casi que exclusivamente en los países aliados a precios inalcanzables para el pueblo común y corriente. Tampoco esto es nada nuevo. Históricamente, lo ha hecho Estados Unidos a través de las armas bacteriológicas, que utilizó en Colombia  en desarrollo del Plan Laso contra las regiones de Marquetalia, Riochiquito, el Guayabero y al parecer en la guerra contra Villarrica (Tolima). Igualmente, en Cuba, Vietnam y otros países del mundo.

Según Noam Chomsky habría una tercera fase, sería la desaparición de territorios completos, sucumbirían ante el dominio inexorable del imperio, presentándose una nueva realidad totalmente adversa a los intereses de los pueblos del mundo. La profunda crisis norteamericana lo lleva a estos extremos tan dolorosos y dramáticos.

En conclusión: La pandemia es mortal, tiene alcance mundial, al parecer es inducida por Estados Unidos con fines estrictamente imperialistas. En esas condiciones, hay que tomar medidas de precaución con serenidad ante el peligro y asumir una postura de rechazo al imperialismo gringo y el gobierno nacional de Iván Duque Márquez. Ese cuentico que ricos y pobres estamos en igualdad de adquirir el virus es pura y física mentira. No es cierto. Hay que entender un poquito la dinámica perversa del capitalismo altamente concentrado en pocas manos. Disciplina, organización y resistencia. Nada de pánico. Nada de cuenticos que dicen que todo esto son epidemias sobrenaturales por la fatalidad del pecado. Nada de eso. Son generalmente fruto de decisiones políticas tomadas en las alturas del poder económico en defensa de sus intereses de clase.