Nuevamente vivo en carne propia la arbitrariedad de la persecusión judicial, en esta ocasión en la persona de mi hijo David Ravelo Gutiérrez.

En el año 2001 mi hijo David siendo menor de edad, fue obligado a salir desplazado de su tierra Barrancabermeja por las amenazas del paramilitarismo.

David, con el injusto encarcelamiento del que fui objeto se puso al frente del acompañamiento y denuncia por toda la persecusión a la que he sido sometido. Él fue quien ubicó en la ciudad de Armenia a los familiares del joven desaparecido por el fiscal 22 antiterrorismo William Pacheco, por cuanto este nefasto personaje el 6 de marzo de 1991, desapareció al joven Guillermo Hurtado Parra y siendo teniente de la Policía fue destituido por este crimen de lesa humanidad y no podía ejercer el cargo de fiscal y fue quien se prestó para elontaje judicial contra el suscrito. Actualmente William Pacheco se encuenta detenido en la cárcel Picota por el crimen de desaparición forzada.

David siempre ha sido hostigado y recibido amenazas de muerte. El año anterior cuando mi hijo me acompaño a la sede de la JEP, desde un automóvil personas que utilizaban prendas militares de manera ilegal y sospechosa nos tomaron varias fotografías.

El 22 de noviembre, después del Paro Nacional mientras se David desplazaba por una calle de Bogotá fue detenido por un grupo de la policías que lo subieron a un carro y después de varias horas de pasearlo por varios sitios, negando que había sido detenido y solo con la intervención de las organizaciones de derechos humanos Reiniciar con quien trabaja, el CPDH, Defensoría del Pueblo y Brigadas Internacionales de Paz, la policía lo soltó, pero robándole el celular.

El 21 de enero, en el marco del Paro Nacional, siendo las 6am su residencia fue allanada donde después de una minuciosa requisa no encontraron absolutamente nada.

No me queda la menor duda que todo se trata de un montaje judicial como el que nos tiene acostumbrado este nefasto gobierno de Duque, todo con los fines perversos de acallar la protesta social.

Solicito a las organizaciones Nacionales e Internacionales la más amplia solidaridad y así poner en evidencia la persecusión q la que somos sometidos los dirigentes sociales y defensores de Derechos Humanos. Claro, se nos persigue, se nos judicializa y se nos asesina.

Esta descarada persecución no nos va amilanar, seguiremos perseverando por los derechos y la paz de Colombia.

Hijo estamos contigo.