Por Luis Beatón

La Habana, 30 ene (PL) El uso de mercenarios o contratistas en los planes de agresión contra Venezuela es un tema recurrente que toma actualidad ante aprestos estadounidenses para derrocar el Gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.
Varias fuentes denunciaron el papel de Colombia como base de operaciones de los planes golpistas estadounidenses, en los cuales paramilitares y mercenarios parecen tener un rol protagónico.

En diciembre pasado Maduro denunció que en territorio vecino se entrenan 734 mercenarios, entre colombianos y venezolanos, en el municipio de Tona, departamento Norte de Santander, para en cualquier momento hacer ataques simulando ser fuerzas venezolanas.

Entonces dijo que las acciones se producirían con ataques a los comandos de zona 11, del departamento de Zulia; y la zona 63, de Amazonas; y también en Táchira.

A la presencia de mercenarios en la base militar de Tolemaida, en Melgar, Tolima, territorio colombiano, según denuncias, se suman informes de entrenamientos de una fuerza de cerca de cuatro mil efectivos irregulares en la selva peruana, con el propósito de participar y apoyar una ‘acción humanitaria’ en una nación vecina.

En 2018, cuando la crisis que enfrentó a Qatar y a otras naciones árabes, el Gobierno qatarí confirmó que Black Waters (BW, compañía paramilitar estadounidense) entrenó a unos 15 mil empleados, ‘gran parte de ellos de nacionalidad colombiana y suramericana’.

En esa fecha el diario The New York Times reveló detalles de esos aprestos que ahora, presumiblemente, se trasladan a la frontera colombo-venezolana, dado que paramilitares, sicarios del narcotráfico y otros elementos ‘presuntamente no vinculados a Gobierno de la región’ se unen a los planes contra la patria de Bolívar.

No es de extrañar la presencia de BW, ya que este es un negocio impulsado por la Casa Blanca y las petroleras norteamericanas que se afana en promocionar John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump, al hablar de los planes contra Caracas.

BW se mueve por todo el mundo con impunidad, con armamento de última tecnología y con mercenarios de diferentes naciones.

Además, hay que tener en cuenta, según analistas del tema, la presencia en territorio colombiano limítrofe con Venezuela de los denominados ‘Cascos Blancos’, de triste actuación en la agresión contra Siria, ahora con un componente argentino para presuntamente participar en la invasión ‘humanitaria’ contra Venezuela.

A esto se une, la llegada a Brasil de más de un centenar de militares de Israel con el supuesto objetivo de ayudar en los rescates de cientos de desaparecidos tras la rotura de una represa que arrasó con todo a su paso en ese país.

Pero, según la versión digital de la publicación Diario Registrado, algunos vinculan esta llegada de militares con la situación en Venezuela y lo ven como una amenaza, más cuando el territorio brasileño cercano a su vecino, fue escenario de maniobras de ensayo de una invasión militar escondida bajo el eufemismo de ‘humanitaria’.

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