Brasilia, 17 dic (PL) El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva saldrá de la cárcel mucho más fortalecido como hombre porque hoy, aunque continúa indignado, persiste en su inocencia y esto da mucha fuerza para seguir defendiéndolo.

Así lo afirma la hija del exgobernante, Lurian Cordeiro Lula da Silva, en una extensa entrevista que publica la revista Carta Capital.

‘Este proceso nos ha dejado más duro en nuestras relaciones. Me siento con menos paciencia, más ansiosa, más emotiva. Soy pisciana, entonces lloro. Pero el golpe es tan fuerte, que creas un casco. Todo lo que sucede después parece menor. De todos modos, siempre que voy a verlo salgo más fuerte’, dijo Lurian, de 44 años.

Desde abril, Lula, de 73 años, cumple prisión en el municipio de Curitiba, capital del sureño estado de Paraná, acusado de supuestos actos de corrupción.

Según Lurian, su padre ‘no está deprimido, está bien, sí, aunque muy indignado. La gente siempre va a las visitas imaginando que él puede estar triste, que debe estar cansándose … Pero no, él está persistente, quiere su inocencia o alguna prueba de culpa. Esto me da mucha fuerza para seguir defendiéndolo’.

Desmiente rumores sobre riquezas en su familia, de haber recibido millones de reales durante el Gobierno de su progenitor o ser dueña de una organización no gubernamental y solo señala que vive humildemente como asesora de la diputada estadual Rosângela Zeidan y, desde el año pasado, presidenta del Partido de los Trabajadores (PT) de Maricá, en Río de Janeiro.

Interrogada sobre el momento de la prisión de su padre, responde: ‘el era consciente de que iba a entregarse. Dijo: No voy a pedir asilo, ellos me están llevando porque creen que soy culpable, van a tener que dar prueba de ello’.

Narra que almorzaron juntos antes de su entrega … Estábamos todos en aquel clima de despedida, tratando de transformar todo en un almuerzo de familia como cualquier otro. ‘Pero no estaba allí el Lula padre, estaba el Lula dirigente, enfocado’.

De la importancia para el exmandatario de la vigilia frente a la Policía Federal, donde está preso, Lurian asegura que es ‘una demostración de cariño, lealtad, compañerismo. En Navidad y en el fin de año festivo, como son de vacaciones, no recibirá visita. Por eso están coordinando celebrar en la vigilia, para que se sienta abrazado. A menos que haya un milagro y él salga antes del día 23 (de diciembre)’.

Acerca de una degradación física o psicológica de su padre en la cárcel, manifiesta que debe entenderse que es hombre de 73 años, ‘respondiendo por un delito que no cometió, no es un bandido. Hubo falta de respeto con él y su familia. Él está siendo privado de la convivencia con hijos, nietos, bisnieta. Si lo sueltan mañana, no se apaga ese daño, porque el tiempo de esa convivencia no vuelve’.

Sobre algún momento de debilidad del exdirigente obrero en estos casi ocho meses de prisión, Lurian confiesa que ‘solo me preocupó el día de ese último testimonio. Estaba enojado, triste, todo… por la forma en que ella (la jueza Gabriela Hardt) lo trataba… Estaba indignado y sorprendido. Triste por ver la capacidad de un ser humano, una mujer joven, tratar a un señor de 73 años de esa manera’.

Al referirse al futuro y lo que pueda suceder con su padre, declara que ‘la gente solo quiere justicia, justicia, justicia. Que suelten a una persona que es inocente’.

Respecto a la posibilidad de morir en la cárcel, apunta que ‘él tiene 73 años, pero es extremadamente sano, lúcido’…y ‘no digo que saldrá más fuerte políticamente. Sobre eso, ya demostró su fuerza. Saldrá más fuerte como hombre…’

Hasta los momentos con la familia ahora son diferentes. La gente se escucha más, tiene más nostalgia, intercambia más afectos, entiende mejor las miradas, se respeta más. Estamos tomando el dolor y haciendo de ello algún aprendizaje. Una persona presa y su familia se vuelven muy honestas una con la otra. No hay nada más que perder, subraya finalmente Lurian.

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