Por  Jair de Souza* | Brasil |

La gigantesca manifestación en apoyo a la candidatura de Lula ocurrida ayer (11/9/26) en la Av. Paulista, en São Paulo, así como las muchas otras de gran magnitud que se realizaron por todo nuestro país, son un claro indicio de que estamos venciendo el tremendo desafío con el que nos enfrentamos.

Según lo atestiguan datos irrefutables, la presencia popular ha dejado evidente que las calles de Brasil pertenecen al pueblo brasileño, y no a los traidores de la patria alineados con el imperialismo a través de sus representantes del bolsonarismo.

Sin embargo, como nos ha enseñado la historia reciente, no nos basta con ejercer la soberanía en las calles, puesto que el bolsonarismo cuenta con la colaboración activa de las grandes corporaciones gringas dueñas de plataformas digitales, las cuales actúan decisivamente para bombardear a la población con todo lo que pueda serle favorable a la campaña del candidato de la preferencia de los Estados Unidos, quien no es otro que el bolsonarista; mientras se empeñan por perjudicar al campo popular.

Por eso, en este momento decisivo de la definición electoral, los patriotas de verdad han entendido que les sería posible tomar algunas medidas con vistas a derrotar al bolsonarismo también en las redes digitales. Así, a partir de esta comprensión, jóvenes aguerridos familiarizados con el funcionamiento de esas redes se han puesto en acción y, con su actuación efectiva, están amenazando la hegemonía de los agentes del imperialismo en espacios que estos creían ser de su exclusividad.

No es casualidad que el bolsonarismo haya entrado en pánico. Con el propósito de impedir a toda costa que los mensajes del campo nacional-popular sigan fluyendo hacia las masas numerosas a través de las plataformas de internet, el candidato del bolsonarismo entreguista ha requerido la intervención de los jueces del T.S.E. que operan en sintonía con su posición política. Las medidas que vienen siendo tomadas por estas autoridades no dejan margen a dudas sobre cuáles son sus reales objetivos. La decisión de bloquear el canal de André Janones es tan sólo la más notoria de ellas.

Otro nuevo factor de enorme significancia es la llegada al campo de batalla de cuadros provenientes de nuestra juventud. Como podemos constatar al revisar los videos y fotos de las multitudinarias manifestaciones de ayer, son los rostros de jóvenes de ambos sexos los que se destacan entre las masas humanas allí presentes. La vibrante presencia juvenil al frente de casi todos esos actos nos revela un cuadro que contrasta fuertemente con lo que había caracterizado los últimos años de nuestras luchas por derechos populares.

¿Será que lo que hemos dicho hasta este punto podría garantizar que nuestra victoria está asegurada? ¡Lógicamente no!, aunque también ¡lógicamente sí! Pero, ¿qué sentido tiene dar una respuesta tan ambigua y contradictoria como esta? Bueno, la validez de afirmar que, aunque algo no garantice nuestra victoria, estamos seguros de que seremos vencedores, depende de la comprensión que tengamos del significado del propio término en cuestión.

Está claro que si toda esta gigantesca movilización del pueblo en las calles, sumada al reciente avance del campo popular en las redes digitales, resulta en la elección de Lula el próximo 25 de octubre, esto representará un gran triunfo de toda la nación frente a la más nefasta amenaza que hemos sufrido en décadas recientes. Sin embargo, si esto no llegara a ocurrir, aún así deberíamos considerarnos vencedores, pues habríamos sido derrotados en combate, y no por pasividad.

Los que luchan incansablemente por una causa justa jamás deben considerarse derrotados, aun cuando no alcanzan el objetivo inmediato deseado, ya que la simple decisión de luchar por lo que consideramos correcto ya nos garantiza que estamos siendo éticamente vencedores. No obstante, si, de acuerdo con nuestras expectativas y deseos, la victoria electoral de Lula se confirma, nuestro éxito será más amplio y abarcador, puesto que no dejará espacio para ningún otro tipo de interpretación. Así que, saldremos victoriosos de esta lucha cualquiera sea el resultado.

Audio:

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*Jair de Souza es un respetado economista y analista político brasileño, graduado en Economía y Magíster en Lingüística por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Su formación interdisciplinaria le permite analizar la realidad social no solo desde las cifras, sino también desde el discurso y la construcción de sentidos en la política. Con una larga trayectoria de compromiso militante, es conocido por su defensa de la soberanía popular y su crítica frontal a las políticas neoliberales que han marcado la historia reciente de Brasil y América Latina.-Como analista, es un colaborador frecuente en medios de comunicación alternativos y redes de pensamiento crítico, donde desentraña las estrategias de manipulación mediática y el papel de las élites financieras en la desestabilización de procesos democráticos. Su visión integra la economía política con un análisis profundo de la comunicación, denunciando cómo se utilizan los mecanismos lingüísticos para justificar el despojo social. Es una voz clave para entender las tensiones del Brasil contemporáneo, el resurgimiento de las corrientes progresistas y los desafíos del movimiento popular frente a la extrema derecha.jairdeosouza@gmail.com ♦

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