Mi palabra
Por: Narciso Torrealba*
«Las parodias y las caricaturas
son las críticas más penetrantes»
Aldous Huxley
La última persona reconocida con el premio Nobel de la Paz, la abogada sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, habló poco, cuando le dieron la noticia de su asignación, pero dijo mucho y con una expresión muy corta terminó acertando en el blanco, cuando de una manera muy jocosa lanzó lo que podemos llamar una sátira, muy rápida y precisa: «Si aplauden un poco más, puede que comparta este premio con Trump». La fugaz ráfaga iba dirigida a dos coincidentes personajes con ínfulas de exquisitos y con delirios de grandeza, como es la antecesora del premio, María Corina, quien pasara al basurero de la historia en cuanto a los premios otorgados inmerecidamente, ya que, terminó de empichar la torta, dividiéndola con Trump, de manera tan ridícula, al mejor estilo de un comerciante usurero.
Los pasos dados totalmente desesperada en busca de la puerta por donde iba a encontrase con Trump, para dividir la torta en partes iguales, solamente le faltó el llamado del otro «angelito» Benjamín Netanyahu, para complementar el trío de indeseables y condenados por la historia por su abierta y descarada participación en el genocidio en Gaza. El premio a María Corina, para lo único que sirvió fue para terminar de quitarle el valor para el cual fue creado; un reconocimiento para enaltecer el pensamiento de los defensores de la convivencia humana, rechazando cualquier signo de violencia y atropello a los pueblos.
Así, como la asignación de la María Corina, para el Nobel de la Paz, el cual el pasado 10 de octubre se cumplió un año de semejante barbaridad por donde se le mire, aún, cuando trataron con argumentos disparatados, que el común del pueblo se tragara ese pescado tejido de espinas, de una persona, que su verdadero grito pidiendo la supuesta libertad, era a través de una invasión del ejército gringo, con el único propósito de que le entregaran en bandeja de plata la presidencia de Venezuela, para seguir pisoteando a los de abajo, como buena hija de papá y de una elite privilegiada, que hasta la llegada del comandante Chávez, manejaban el país a su antojo.
Ahora, la asignada con méritos suficientes –Navi Pillay– para recibir tan distinguido galardón, es como un lavado de cara de los encargados de examinar el currículo de los supuestos defensores de la paz, después de la metida de «pata» con María Corina, quien sin ninguna vergüenza enseñó sus intereses personales al buscar a Trump, tan desesperada, como cuando pedía noche y día la invasión para congraciarse con él, y de paso no tiene nada que envidiarle a otros antecesores, el cual han presentado, como paladines de la democracia, pero en el fondo han sido unos verdaderos serviles del imperialismo, como es el caso de los expresidentes de Colombia y Costa Rica, Juan Manuel Santos y Óscar Arias Sánchez, sin dejar a un lado a Barack Obama y su vulgar decreto en contra de Venezuela, a quien Trump, lo comparó con un chimpancé y creo, que ofendió al animal.
El reconocimiento de Navi Pilay, como premio Nobel de la paz, para variar no podía falta la intromisión de Trump y su equipo de alabarderos, cuando buscaron cuestionar tan acertada decisión, empezando por Marco Rubio, el verdadero mandamás en los Estados Unidos, y para llegar a ocupar ese cargo, solamente se necesita tener un corazón de piedra, ya que, está haciendo el trabajo de un verdadero zamuro, ante todas las inmoralidades de su empleador, quien está siendo protestado en el mismo partido, que le sirvió de plataforma para llegar a la presidencia y el único premio recibido salió de las manos de la María Corina, con el premio Nobel del 2025 compartido y no arrugó la cara, antes semejante arrastrada a los pies de un depredador de la humanidad, el cual va llevar en su currículo, como una mancha de esas, que no las borra ni la propia muerte.♦♦♦

*Narciso Torrealba es un escritor, cronista, profesor y analista político venezolano. Es ampliamente reconocido en el ámbito del periodismo de opinión y la comunicación alternativa en Venezuela por sus agudos artículos de análisis social, histórico y político. Su trabajo se sitúa firmemente dentro del pensamiento crítico, la izquierda latinoamericana y el apoyo a las causas populares. Sus textos suelen abordar de manera abierta la defensa de la soberanía nacional frente a las presiones internacionales y la necesidad de profundizar los procesos de transformación social en la región.
Correo: narciso_t_29@hotmail.com♦





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