Luis Casado*

Un dilema frecuente entre quienes escriben es el decidir sobre qué, o quienes, escribir. Algún poeta asopado invoca las musas, la inspiración, o estar en vena de… Para tus archivos, la RAE dice que las musas eran las nueve deidades que, según el mito, habitaban, presididas por Apolo, en el Parnaso o en el Helicón y protegían las ciencias y las artes liberales. ¡Alabao!

Servidor, con los pies en la tierra, encuentra ocasiones, pretextos y motivos en la vulgaridad de los titulares del Mercurio, fuente inagotable de memeces, disparates, majaderías y necedades. Hoy, el pasquín ofrece su diaria dosis de boludeces, mira ver:

El Instituto Nacional por dentro: los símbolos, anhelos y rutinas de una comunidad escolar asediada por la violencia. Rectora advierte que como las generaciones pasan y los incidentes persisten, es evidente que el movimiento “tiene una organización”.

Una vez más recurro a José Saramago, delicioso y ocurrente escritor portugués, y a su libro Ensayo sobre la lucidez. Allí Saramago se cachondea de los gobiernos “democráticos” que ven complots, amenazas, agresiones, conspiraciones y conjuras por todas partes, mayormente con el propósito de justificar medidas represivas, censuras y anatemas, así como para ocultar su incompetencia, su inocuidad, su memez y su ineptitud.

La rectora –¡pobre Instituto Nacional!– busca apoyo en una perogrullada –las generaciones pasan– para asociarla a una realidad palmaria imposible de ignorar: cada periodo histórico comporta conflictos, enfrentamientos, debates y combates que van y vienen como las olas del mar. De allí la rectora infiere una conclusión digna de Ensayo sobre la lucidez: “es evidente que el movimiento tiene una organización”.

Aún cuando el cabreo generalizado de la ciudadanía originó la curiosa votación que cuentan las primeras páginas de Ensayo sobre la lucidez, sin que los servicios de inteligencia detectasen el menor esfuerzo de articulación entre unos y otros, ni tampoco la más ínfima traza de un plan preconcebido… las autoridades elucubran terríficos complots por parte del populacho, único modo de ocultar lo inservible de su gestión y dotarse de un pretexto para reprimir y seguir en el poder.

Sandra Aravena Lepillán, quien asumió el cargo tras la suspensión y posterior destitución de la exrectora titular Carolina Vega Thollander en octubre de 2025, echa mano a la historia para darle piso y solidez a su descubrimiento: “el movimiento tiene una organización”.

Como si tener “organización” constituyese la esencia de lo que conviene considerar un delito…

Así, la fundación de la FECH (1906), Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, marcó el nacimiento de una organización representativa de larga data que luego se aliaría con el movimiento obrero (como la FOCH en 1918) y fundaría universidades populares.

En los años 1967-1973 estudiantes y académicos impulsamos (yo mismo estuve en eso) un profundo proceso de democratización interna de las casas de estudio, cogobierno universitario y una mayor apertura social –la matrícula obrera y campesina creció significativamente– llamado Reforma Universitaria.

Ese proceso fue brutalmente interrumpido por el golpe de Estado de 1973 y el asesinato de decenas de líderes estudiantiles, académicos y actores de la cultura como Víctor Jara.

Doña Sandra Aravena Lepillán tiene razón: teníamos una organización. Centros de alumnos, Federaciones Universitarias, centros culturales, Ballets folklóricos, grupos artísticos como Teknos, bandas musicales como Inti-Illimani o Quilapayún, o aún asociaciones solidarias, brigadas de trabajos voluntarios en favor de pobladores modestos, e incluso, ¡qué horror!, intercambios con estudiantes del mundo entero.

Puede que la rectora haya leído a Víctor Hugo, su obra maestra Los Miserables.

Debiese, en ese caso, saber que para Jean Valjean, Fantine y Cosette la sociedad es una fuerza de opresión directa. Victor Hugo utiliza esos personajes para denunciar los horrores del sistema social del siglo XIX, los sufrimientos de los miserables.

Mientras que Javert –el policía– es el brazo armado que reprime, ese que no busca la Justicia sino mantener el orden impuesto desde arriba por los poderosos. Los Thénardier representan los monstruos que produce una sociedad de clases, los explotadores, producto de la degradación moral del lucro mal obtenido y agentes de la pudrición general.

¿Dónde se sitúa la rectora? El Mercurio ya lo sabemos…

Violeta Parra lo tenía claro, ella que escribió inolvidables e inclaudicables versos:

¡Que vivan los estudiantes
Jardín de nuestra alegría!
Son aves que no se asustan
De animal ni policía

Y no le asustan las balas
Ni el ladrar de la jauría
Caramba y zamba la cosa
¡Que viva la astronomía!

¡Me gustan los estudiantes
Que rugen como los vientos
Cuando les meten al oído
Sotanas y regimientos

Pajarillos libertarios
Igual que los elementos
Caramba y zamba la cosa
¡ Que vivan lo’ experimentos!

Me gustan los estudiantes
Porque levantan el pecho
Cuando les dicen harina
Sabiéndose que es afrecho

Y no hacen el sordomudo
Cuando se presenta el hecho
Caramba y zamba la cosa
¡El código del Derecho!

Me gustan los estudiantes
Porque son la levadura
Del pan que saldrá del horno
Con toda su sabrosura

Para la boca del pobre
Que come con amargura
Caramba y zamba la cosa
¡Viva la literatura!

Me gustan los estudiantes
Que marchan sobre la ruina
Con las banderas en alto
Va toda la estudiantina

Son químicos y doctores
Cirujanos y dentistas
Caramba y zamba la cosa
¡Vivan los especialistas!

Me gustan los estudiantes
Que van al laboratorio
Descubren lo que se esconde
Adentro del confesorio

Ya tienen un gran carrito
Que llegó hasta el Purgatorio
Caramba y zamba la cosa
¡Los libros explicatorios!

Me gustan los estudiantes
Que con muy clara elocuencia
A la bolsa negra sacra
Le bajó las indulgencias

Porque, ¿hasta cuándo nos dura
Señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa
¡Qué viva toda la ciencia!

POLITIKA

♦♦♦

*Luis Casado Soto (Chile) — Ingeniero, escritor y analista político y económico. Formado profesionalmente en Chile y Francia, fue profesor invitado y consultor del Banco Mundial, desarrolló una carrera internacional vinculada a las tecnologías para el transporte y es editor de POLITIKA. Su obra se caracteriza por una mirada crítica sobre la economía, el neoliberalismo, la política chilena y los grandes conflictos económicos y sociales contemporáneos.POLITIKA

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