Por Mauricio Rodríguez Múnera*

Este es el mes en que las organizaciones de todo tipo empiezan el proceso de elaboración y aprobación del presupuesto para el año entrante. Dicha planeación debe fundamentarse en una serie de supuestos claves sobre cómo se comportarán las variables claves de la macroeconomía.
Con el ánimo de aportar mis pronósticos a ese ejercicio financiero (advirtiendo que es muy difícil acertar en las cifras precisas, pero que sí es posible detectar tendencias), esto es lo que pienso que sucederá el año entrante:
Inflación: seguirá la presión alcista, impulsada por el efecto desfavorable en los precios de los alimentos y la energía causado por el fuerte impacto del Fenómeno de El Niño ―que durará hasta mediados del año próximo. El alza en el costo de vida oscilará entre el 7 y el 8 por ciento.
Tasas de interés: por la inflación alta y creciente, el Banco de la República tendrá que mantener ―o incluso aumentar― su tasa de referencia, que fluctuará entre el 12.25 y el 13 por ciento anual.
Por consiguiente, el costo del dinero seguirá en los actuales niveles o un poco superiores.

Tasa de cambio: a pesar de que las elevadas tasas de interés fortalecen a nuestra moneda (es atractivo para los inversionistas extranjeros invertir en TES y CDT en Colombia), el enorme déficit fiscal (que en el mejor de los casos rondará el 7-7.5 por ciento del PIB) y el déficit récord en la balanza comercial, harán que el peso siga el proceso de devaluación que empezó hace pocos días, a niveles de 3.500-3.600 el año entrante.

Crecimiento: este año, el PIB aumentará alrededor del 2.5 por ciento,impulsado ―en el primer semestre― por el gasto público y el consumo privado. Esos dos propulsores perderán mucha fuerza el año que viene. Y la inversión no podrá aún reemplazarlos como motor de la economía, porque no hay plata abundante para la pública, y la privada ―nacional y extranjera― sí aumentará, pero lentamente (puesto que todavía no hay suficiente confianza en el futuro macroeconómico de Colombia, los inversionistas están esperando el plan de saneamiento de las finanzas públicas y evaluarán con cautela su ejecución). Por lo tanto, vaticino que el crecimiento del año entrante estará en el rango del 1.8 al 2.0 por ciento.

Desempleo: por los recortes (indispensables) en la nómina del Estado, y la desaceleración del crecimiento económico, lamentablemente crecerá el número de personas sin trabajo.
En resumen, el 2027 no pinta bien. Pero si el Gobierno hace bien su difícil tarea en materia fiscal,podrá quedar sentada la base para que en el 2028 y siguientes años la economía pueda tener un mejor desempeño.

*Mauricio Rodríguez Múnera es periodista y analista colombiano. Fue fundador y director del diario económico Portafolio y ha desarrollado una amplia trayectoria en medios de comunicación, el ámbito académico y el sector empresarial. Se desempeñó como embajador de Colombia en el Reino Unido y como consejero presidencial. Ha ejercido la docencia universitaria y participa como columnista y conferencista en temas económicos, empresariales y sociales.

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País Colombia
Fuente  Alpin
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