Horacio Duque*

Los urbanizadores piratas y grandes constructoras de Pereira y Cali hacen el gran negocio con la tragedia del terremoto especulando con el precio de la tierra, manipulando el POT y con los arriendos que se treparon. Los políticos corruptos están pescando en rio revuelto.
El diseño institucional para la reconstrucción de las ciudades, municipios y territorios golpeados por el terremoto del pasado 10 de agosto avanza de manera paulatina y errática con acciones de los funcionarios públicos y de las organizaciones sociales para entregar subsidios, apoyar rescatistas (estorbando algunos por prejuicios ultraderechistas) y movilizar ayudas; con la intervención de la desvencijada estructura gubernamental articulada por la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres UNGRD (debilitado por la mas descarada corrupción) y el Fondo de Adaptación; con la expedición de los decretos de declaratoria de Desastre nacional y de Emergencia Económica y social; el anuncio de la creación de un Fondo Milagro con el nombramiento de dos gerentes (uno en Bogotá, el señor Uribe; y otro en Cali, el señor Muñoz); y las previsiones financieras y presupuestales correspondientes para canalizar los aportes de grandes empresarios y famosos artistas (más de un Billón de pesos) y las partidas presupuestales anunciadas que alcanzan la cifra de los 30 billones de pesos.

En el debate público sobre la conformación de este dispositivo institucional se ha sugerido con mucha insistencia retomar el modelo del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (1999), que hizo la gestión correspondiente después del terrible terremoto de enero de 1999.
En realidad, el Forec fue un aparato circunstancial que se creó por el ex presidente Andrés Pastrana (asociado a la red pedofilica de Epstein y principal promotor del Plan Colombia, que financió los grupos paramilitares de Uribe Vélez) en asocio con su asesor jurídico, Jaime Arrubla y de Luis Carlos Villegas, un cacao de las entrañas de la oligarquía cafetera pereirana, quien hizo las veces de gerente del Forec.

Por los errores y vacíos en que incurrió la reconstrucción del Forec no parece ser el mejor referente, especialmente en lo relacionado con el ordenamiento del territorio y el control del precio del suelo.
En efecto, de acuerdo con un serio estudio de La Universidad Nacional que evaluó el Forec, titulado “El Forec como “Modelo” de Intervención del Estado, Armenia, Enfoques de la Reconstrucción, no. 6, Universidad Nacional, Centro de Investigación para el Desarrollo (CID), Bogotá”, tal entidad incurrió en gravísimos errores, pues se terminó privilegiando a los constructores privados sobre los interés públicos; que es lo que parece está caminando en estos momentos en Pereira donde la senadora Maria Irma Noreña Arboleda (de la U) y su esposo, el alcalde de la ciudad, se mueven rápido para presuntamente apropiarse de las externalidades y rentas urbanas asociadas con el terremoto en colusión con poderosos urbanizadores piratas que ya están ofreciendo lotes de 72 metros cuadrados por 100 millones de pesos supuestamente urbanizados así estén por fuera del perímetro urbano de la Perla del Otún.

Las veedurías ciudadanas (Ver Veeduría Pereira se reconstruye con Transparencia), las Auditorias visibles, las Auditorias forenses deben denunciar todo este montaje que presuntamente se está haciendo con el concurso del nuevo director del Departamento de Planeación Nacional, oriundo de Pereira y muy conocedor de los vericuetos del ordenamiento territorial de la capital del departamento de Risaralda.

El Forec en 1999, en Armenia, hizo a un lado el primer Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad (construido por Jair Rodríguez y el Alcalde Alvaro Patiño) impidiendo que la reconstrucción hubiera tenido como guía su modelo de ordenamiento que, entre sus objetivos, buscaba reducir la segregación socio económica en el espacio urbano. La mirada global e integral no se tuvo en cuenta. Se desconoció, en gran parte, por la presión de los grandes casas tenientes (Niño Díaz, Fajardo, Cesar Mejía y Nieto) privados, que lograron que se habilitaran zonas que en el Pot se habían definido como no urbanizables.
La aprobación de construcciones de vivienda en estas áreas tuvo dos resultados dañinos. Por un lado, los propietarios recibieron unas rentas inmerecidas e inesperadas. Y, por el otro, se mantuvo la segregación que aspiraba a reducir el Pot.
No se aprovechó la catástrofe de Armenia para modificar el ordenamiento del territorio. Esta mirada de mediano plazo, que el Pot había elaborado de manera juiciosa, y sin afanes, fue despreciada por el Forec y su flamante e impotable Gerente.
Hoy, no tiene sentido organizar un modelo de reconstrucción desconociendo la mirada global sobre el territorio en Pereira, Cali, Quibdó y Manizales.

En la respuesta actual se está ignorando el territorio tal como sucedió en 1999. Es muy probable que se cometa un error peor que el de la reconstrucción de Armenia.
El terremoto del 10 de agosto pasado tuvo una extensión mayor que la del Eje Cafetero. Si la extensión del daño es de semejante magnitud, lo lógico es que la tragedia se aproveche para examinar el ordenamiento del territorio teniendo en cuenta los intereses de la comunidad y no los de los tierreros y negociantes inmobiliarios. En el decreto de emergencia no hay ni una sola palabra sobre el caos territorial que existe en el país. Todas las acciones propuestas son de muy corto plazo.
La verdad, de acuerdo con la investigación de la Universidad Nacional, en la reconstrucción del Eje Cafetero la dinámica privada terminó tirando los precios del suelo a favor de los grandes Casa tenientes, y ello debilitó los alcances de los subsidios. Esta restricción se reflejó en una disminución del área de las viviendas.

Según el CID, “… el considerado como modelo de reconstrucción del Eje Cafetero no tuvo una dimensión de lo público en la medida en que no intervino el precio de la tierra, mientras se contaba con todos los instrumentos legales para hacerlo. Este fue el pecado original del ‘modelo Forec’”.
La demanda estimulada por los subsidios subió el precio del suelo, y este mayor valor fue aprovechado por los propietarios. Como está sucediendo en estos momentos en Pereira, Cali y Manizales, en que aumenta el valor de los alquileres. En Armenia los arrendatarios se rebelaron y crearon una organización potente, que exigió subsidios, y un tratamiento que no fuera discriminatorio frente al de los propietarios, que es lo que debe hacerse ahora.

Un terremoto genera, inmediatamente, una escasez de suelo. Y por esta razón, la reconstrucción se tiene que plantear, ante todo, como una intervención urbanística incluyente. No se puede concebir solamente como una política de vivienda. Más allá de ofrecerle una solución habitacional a cada familia, es la oportunidad para repensar el ordenamiento urbano. En este proceso es fundamental la vigilancia estatal sobre el precio del suelo.
Como dice el informe de la UNacional: “Al no existir un control de los precios, ni una clara voluntad de intervención, la localización de los proyectos de vivienda no altera el patrón general de segregación socio espacial típico de las ciudades colombianas. Con excepción de la localización de la Ciudadela Simón Bolívar (Armenia), los demás proyectos se construyeron allí donde los propietarios ofrecieron y no en el mejor sitio desde el punto de vista técnico y social”.

En resumen: el terremoto del 10 de agosto volvió a recordarnos que reconstruir exige mucho más que levantar viviendas: exige ordenar el territorio y controlar el precio del suelo.
Total, el modelo Forec no resulta el más recomendable en estos momentos en que aun no se consolida la arquitectura institucional para reconstruir a Colombia.

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*Horacio Duque Giraldo es un historiador, analista político y académico colombiano. Cuenta con una sólida formación académica que incluye: Licenciatura en Ciencias Sociales con énfasis en Educación Básica. Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos. Maestría en Relaciones Internacionales. Como analista, es conocido por su enfoque crítico y su vinculación con movimientos sociales. Sus análisis suelen centrarse en la defensa de los derechos humanos, medioambientales y los derechos de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, especialmente en el sur occidente colombiano. Ha participado como conferencista en seminarios sobre el proceso de paz, promoviendo la pedagogía sobre la democracia ampliada y el pluralismo político♦ |X: @horacio_DGCorreo: horacioduquegiraldo@gmail.com|

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