La jornada de movilización del pasado 28 de septiembre dejó en evidencia el trato de guerra a la protesta social

Jenny María Solís Roa
@Jemasolis

Sobran los motivos para mantener la movilización social en las calles, el gobierno nacional parece no tener la menor intención de atender las múltiples demandas de los diferentes sectores de la sociedad colombiana, y el distrital, con un discurso ambivalente, contradictorio pero enfático en señalamientos contra diferentes actores sociales movilizados, no cuestiona, como autoridad y jefa de policía la ya común desproporcionalidad en el actuar del Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios) y la Policía Nacional.

El pasado 28 de septiembre, dos grandes jornadas de movilización se tomaron las calles de Bogotá. En la mañana, desde diferentes puntos y en varias localidades, cientos de ciudadanas se dieron cita para rechazar la violencia contra los liderazgos sociales, indígenas, afros, a excombatientes, y en general, contra la criminalización al ejercicio de la oposición y la movilización, contra los crímenes de la mal llamada “corrupción” y el rechazo al nuevo proyecto de reforma tributaria. Así mismo, las mujeres se dieron cita para defender su derecho al aborto libre, seguro y gratuito.

Ambas jornadas, se desarrollaron de forma pacífica, multitudinaria y con una amplia dosis de arte y alegría, que, con arengas a favor de la paz y el derecho a la vida digna, hicieron sentir que el paro se mantiene. En horas de noche, la situación se tornó diferente. Las manifestaciones en diferentes puntos del sur de Bogotá fueron irrumpidas por el accionar desproporcionado del Esmad.

El alcalde encargado, Luis Ernesto Gómez, afirmó para un medio local que “para aquellos que quieren persistir en la violencia, para ellos habrá autoridad, judicializaciones y el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado”. Lo que se vivió en dos puntos de la ciudad fue la violación a los derechos fundamentales de las y los manifestantes.

Usme: brutal represión

Los dos puntos de concentración donde los enfrentamientos entre manifestantes y el Esmad se desarrollaron con mayor intensidad, fueron la localidad de Usme a la altura del puente de la dignidad y, la localidad de Bosa, en inmediaciones del Portal Resistencia, en Suba. Cerca al portal de Transmilenio hubo enfrentamientos, pero en menor escala. En los dos puntos de concentración del sur de la ciudad, a través de videos y pronunciamientos, diferentes organizaciones sociales y colectivos de defensa de los derechos humanos, denunciaron los abusos a los que fueron sometidos decenas de manifestantes.

En la localidad de Usme, las denuncias ciudadanas, organizaciones como el Congreso de los Pueblos y organizaciones defensoras de derechos humanos como la Corporación Comité Permanente Jesús María Valle Jaramillo, pusieron de manifiesto que personas armadas hicieron disparos que pusieron en riesgo la vida de las y los manifestantes y quienes residen en el sector.

Sobre las 8 de la noche, se denunció que, un hombre, al parecer comerciante del sector, que nos hace recordar lo sucedido en la ciudad de Cali contra la minga por parte de civiles y en connivencia con la fuerza pública, de forma irresponsable, accionó su arma contra las personas que ejercían su derecho a la protesta e incluso contra las brigadas médicas, y las defensoras y defensores de derechos humanos que hacían presencia en el sector.

Hasta al momento no se ha reportado ningún herido o herida por estos hechos. No obstante, las denuncias ponen de manifiesto que tanto el gobierno nacional como el Distrital, son responsables por omisión.

En el mismo punto, un video publicado en diferentes redes sociales, puede observarse cómo un joven, después de ser atacado por agentes del Esmad, queda inconsciente y es abandonado a su suerte por los miembros de la fuerza pública. Minutos después, jóvenes al parecer miembros de las Primeras Líneas, lo recogen del piso y lo llevan a algún punto para protegerlo y atenderlo. Se denunció en el sector, disparos directos a los cuerpos de quienes se manifiestan.

Portal Resistencia

En el punto del Portal Resistencia, la jornada no se tornó muy diferente. Los videos que internautas publicaron y videos en vivo desde diferentes páginas, dejaron ver cómo, desde las tanquetas del Esmad fueron lanzados indiscriminadamente contra las y los manifestantes, mayoritariamente jóvenes, descargas de la cuestionada arma Venom. Las imágenes son contundentes, el Esmad reproduce el trato de guerra contra la protesta social, discurso que desde ciertos sectores de la derecha colombiana, se alienta para justificar y promover la violencia en las calles.

En la red social Facebook, en la página del grupo Punto Renacer, un grupo de artistas a favor de la paz y la justica social, denunció y soportó con un video, que, después de las manifestaciones del 28 de septiembre, en horas de la madrugada “al finalizar los enfrentamientos con Esmad los compañeros Costa y Titi se devolvían a sus casas, un taxi los iba siguiendo, cuando se bajan del taxi, con un revolver tratan de llevarse a los compañeros.

“Costa se logra escapar y a Titi se lo llevaron en el taxi, estuvimos buscando al compañero, pero en medio de eso, tres carros empezaron a seguirnos, (en el último en vivo está la imagen del carro y la persona que también amenazó a los compañeros). Exigimos que el compañero Titi aparezca, vivo se lo llevaron y vivo lo queremos”.

En otros videos compartidos en redes sociales y por medios locales, se denuncia que el Portal Américas, fue usado como centro de detención, situación que confirmó la Personería, y que fue rechazada por la entidad y por decenas de manifestantes que observaban impotentes cómo una joven, era conducida de forma irregular hacia el interior del portal, situación que a todas luces es violatoria del debido proceso. Pese a lo irregular de la detención, la Policía Nacional, afirmó que de lo que se trataba era de proteger a la joven de los disturbios y desmanes.

La noche campal en medio de la lluvia y el frío, al sur occidente de la capital, dejó registros del uso excesivo de bombas molotov y aturdidoras para despejar las vías que estaban siendo ocupadas por las y los manifestantes. Viviendas del sector colindante con el Portal Resistencia, se vieron afectadas por los gases y varias personas debieron abandonar sus viviendas, incluso por ventanas en segundos y terceros pisos.

Resulta insuficiente la presencia institucional en los puntos de concentración en la ciudad de Bogotá. El acompañamiento de delegaciones de derechos humanos desde la Alcaldía, no dan respuesta a los excesos de la fuerza pública. La criminalización contra quienes ejercen su derecho a protestar y movilizarse, se agudiza, sigue siendo la gente organizada la encargada de evidenciar y denunciar los atropellos de funcionarios a la hora de verificar procedimientos y la desproporcionalidad de la fuerza pública a la hora de contener una movilización. Protestar no es crimen, quienes se movilizan no son vándalos ni terroristas, es necesario que se respete el ejercicio a la protesta social y no se de trato de guerra a este legítimo derecho.

¡A parar para avanzar, viva el paro nacional!