Por Félix Carrillo Hinojosa

Colombia es un país complicado, en la que sus cinco regiones, actúan como especie de naciones dentro una nación., en donde sus partidos políticos la han convertido en un circo, prueba fehaciente de ello, se vivió en el Senado y Cámara donde volvieron la moción de censura contra el Ministro de Defensa Diego Molano, un sainete mal construido, que una vez más, deja mal parado el tema de los derechos humanos.

Todas las pruebas demuestran, que los muertos, desaparecidos y retenidos no es una invención. Sin embargo, el poder de las mayorías, se hizo sentir por encima de la verdad.Qué le toca hacer a quienes promovieron esa censura?Estar en contacto con la CIDH, OEA y DDHH para demostrar, que la posición del Congreso no fue acertada.Esta realidad que sabe a muerte, no es nueva ni ha tenido, un final acertado en el proceso investigativo.

Siempre queda el sinsabor, que todo eso se pudo evitar, máxime, si no se hubiera entregado el país a la burbuja perversa del narcotrafico y la corrupción, en donde lo ejecutivo, legislativo y judicial ha tenido siempre un precio, por parte de esa economía informal.Esa realidad económica, social y política está vigente. Para lograr una curul, en el orden que sea, se necesita contar con un poder económico, que sin lugar a dudas, lo brinda el narcotrafico o la corrupción.

Ante esta realidad, el Congreso ha sido negligente, pasivo y ante todo, sin ideas.Esas vidas no se debieron perder, no solo la de ellos, la aniquilación de la UP, el desalojo y muerte de tantos campesinos, cuyo interés está solo en la apropiación de la tierra. Sobre eso, tampoco ha sido competente la labor del Congreso, que no ha sido capaz de proponer una ley de tierra, seria y equilibrada. Es más, el gobierno ha sido negligente en el tema de la restitución de la misma. Esa actividad se ha hecho a cuentagotas, sin lograr conseguir una verdadera reivindicación, para con los verdaderos dueños de la misma.

Cuántas veces se ha hablado sobre la tenencia de la tierra?Cuántas veces se ha planteado la regulación frente a las extensas cantidades?Son tantas, que se demuestra una vez más, que el legislativo perdió su norte. Muchos de esos que perdieron la vida por pensar diferente, dijeron una vez y muchas más, que era urgente determinar la legislación sobre el tema de la tierra. Frente a esa realidad, es muy poco lo que se ha hecho.

El Congreso se dejó enredar en la construcción de leyes insulsas y en los proyectos que presenta el ejecutivo, porque ahí es donde están los jugosos dividendos, llamado “mermelada” o “coimas”, que vuelven adinerado a quien sabe manejar el valor de un voto bien negociado.El panorama que vive el Congreso no es el mejor. Se parece a Colombia. Mucho se habla del recorte de tantos privilegios.

Que si se elige un senador y un representante por departamento, más uno por las negritudes, uno por los indígenas y uno por los colombianos en el exterior, se puede encausar como corresponde, un Congreso más acorde con los problema de la Nación.La clave puede estar, en llevar a ese recinto, verdaderos hombres y mujeres que se comprometan con el País como debe ser. Muchos de esos líderes, dejaron sentir su voz que siempre puso sobre el tapete, la desigualdad social, la penetración del narcotrafico en muchas de las actividades comerciales de Colombia, que generó un poder abismal que le robó la inocencia a nuestro País.

Otras voces plantean, la legalización de la droga, como una alternativa aterrizada, porque de nada ha servido las grandes inversiones para su erradicación.Lo único real que se puede argumentar, es que la proyección de Colombia es paquidermica, que en nada beneficia su avance”. #Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa