Por Félix Carrillo Hinojosa

El levantamiento social que vive Colombia es consecuencia real de varios factores, que se juntaron y han servido para desnudar nuestra verdadera realidad.
No es la llegada de la pandemia, la que ha vuelto a los jóvenes, centrales obreras, indígenas, negros y mestizos, gestores rebeldes.

No. Es la acumulación de tanta injusticia social, acompañada de “millones de bultos llenos de mentiras”, que hicieron trizas la naturaleza humana de los diversos componentes sociales del colombiano, que decidió decir NO más.

Este y los anteriores gobiernos, son los únicos responsables de la situación que estamos viviendo, porque a través de su abuso de poder, redujo a la impotencia y estado de indefensión a más del 80% del compatriota nuestro, arrasando a la clase media y al campesinado para privilegiar a un solo sector, llamado a tener de manera exclusiva, las manos llenas de riqueza.

El gobierno en cada uno de sus tiempos, delineó a su manera, una lucha de clases que cercenó las posibilidades de un bienestar para todos los sectores, propósito que los llevó a politizar todo, entre ellos a muchos de los derechos fundamentales para convertirlos en meras acciones de servicio, verbo y gracia, “salud y educación”.

En medio de ese agite, que ha vivido Colombia durante más de doscientos años, muchas personas han surgido como alternativa, quienes le han dicho en su momento a la dirigencia política, gremios e industriales, artistas, intelectuales y sabios, jóvenes mujeres y hombres, el craso error de concentrar poder, riquezas y condiciones sociales privilegiadas en pocas personas, en detrimento de otros, a quienes llevan a la extrema pobreza como objetivo fundamental.

Son muchos los casos, pero citaría algunos como Bolívar, Gaitán, Galán, Bateman, Pizarro, Ossa, quienes sumados a más de miles de mujeres y hombres, quienes han sufrido los rigores, por “pensar diferente”, de la recurrente traición y la pérdida de sus vidas.
De pie y vivo, queda la figura de Gustavo Petro Urrego, quien junto a un puñado de mujeres y hombres valientes, le están diciendo al actual gobierno, que el camino que llevan no es el correcto.

Esa alternativa que él representa, mal entendida a propósito, le ha tocado sortear con todos los señalamientos que una figura política no debiera vivir, pero ese es el país que tenemos y sobre el cual hay que crear nuevas expresiones en donde el odio no sea el desayuno, almuerzo o cena recurrente, en el que la indolencia no nos cubra y hayan muertos de primera y segunda categoría.

Necesitamos unos gobernantes decentes, que no le cierren las puertas, en un acto aberrante de negacionismo, a quienes quieren saber la verdad de lo que está pasando en Colombia.
Ese acto peligroso de decir NO a la CIDH, OEA, DDHH, y a las ONG que les interese encontrar la verdad, pone de manifiesto la poca voluntad política que ellos tienen y los ha de llevar a NO reconocer las graves violaciomes a los Derechos Humanos. Los abuelos suelen decir con sabiduría, “El que nada debe, nada teme”.

En medio de tantas mentiras, que le han quitado lo creíble, veraz y serio que debe tener el actual gobierno y su equipo de trabajo, les dejo esta perla, que es una de las miles de razones por las cuales el paro sigue”.
#Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa