NELSON LOMBANA SILVA 13 JULIO 2019

La presencia nuevamente en Colombia de Luis Felipe Arias (Uribito), supuestamente extraditado, a la larga constituye una ofensa más a la dignidad de la patria y la justicia. Hay que ver cómo llegó, con todas las libertades del mundo, convertido automáticamente en “héroe” por los medios de comunicación, cuando la opinión pública sabe a ciencia cierta que es un bandido desfalcador del erario público. Uno de los consentidos del doctor Álvaro Uribe Vélez. Seguramente, en el transcurso de los próximos días será exonerado de todo y en los siguientes, candidato, pues así actúa la oligarquía colombiana, sin honor y sin dignidad.

¿Irá a la cárcel? Por supuesto que no. Casa fiscal, Palacio de Nariño, casa uribista u hotel cinco estrellas, seguramente será el destino del siniestro personaje de la corrupción con cara de niño inofensivo. A propósito, el presidente Iván Duque Márquez, no ha dicho una palabra sobre el fugitivo Luis Carlos Restrepo (El Doctor Ternura), los avezados sabuesos colombianos, la interpol o la CIA, no han podido dar con su paradero, ni se ofrece un peso por información para detenerlo. En cambio, contra el camarada Jesús Santrich, sin saber si está vivo, muerto, secuestrado o desaparecido, ofrece la astronómica suma de tres mil millones de pesos. ¡Qué contraste!

Si el camarada Jesús Santrich fuera narcotraficante, paramilitar o amigo de la oligarquía, ni un peso invertiría el gobierno en su detención, pero como es un revolucionario y no cualquier revolucionario, no duda en colocar toda la gendarmería en dirección de atraparlo y asesinarlo. ¿Le ofrecieron hotel cinco estrellas a este dirigente del proletariado? Nada de eso.

Por más que se tergiverse la realidad y se le mienta al país nacional del cual hablara Gaitán, el pueblo no es tan iluso para no captar que la justicia en Colombia son para los pobres, para el pueblo o como diría el mártir del 9 de abril de 1948: Para los de ruana.

Una persona en Colombia se roba una gallina por extrema necesidad y automáticamente es condenado decenas y decenas de años y bandidos como Luis Felipe Arias o Luis Carlos Restrepo, son acogidos y elevados a la categoría de “héroes”.

Lo que viene haciendo Uribe en cuerpo ajeno, debe ser repudiado y rechazado públicamente. Debe generar indignación y necesidad de unidad del pueblo para transformar esta cruda realidad. Una nueva ética debe existir nuevamente, donde el respeto, la honradez y el compromiso social sean la brújula conductora. Colombia no puede seguir viviendo en los acantilados de la corrupción e impunidad por obra y gracia de una pobre clase dirigente intrascendente.

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