Mi palabra

Por: Narciso Torrealba*

«Confiesa el delito el que huye del juicio»
Séneca

El poder mediático de la derecha en Latinoamérica es capaz de hacer «milagros» aprovechando la ignorancia creada por las religiones y cuantas sectas van apareciendo impulsadas por el aparato ideológico del imperialismo, y quedó demostrado con el candidato derrotado en Brasil, para frustración de Trump, Flavio Bolsonaro, quien de paso se consiguió con el constante culipandeo del presidente Lula da Silva, ya que, por momentos dudaba del diablo, esperando buenas miradas del gobierno estadounidense, creyendo en alguna reacción benevolente del supremacista Donald Trump, quien no pierde las esperanzas de ver convertido un sueño en una realidad, a toda Latinoamérica, como el patio trasero de los Estados Unidos.

El triunfo de Lula da Silva, tiene un gran significado, a pesar de haber pasado por un verdadero e inesperado atolladero, porque viéndole en términos de tragedia, de haber ganado el Bolsonaro, el retroceso de Brasil, era de varios años de atraso, ya que, en primer lugar, iba a caer en manos de un sucesor aparecido por vínculo familiar, el cual se puede calificar, como un verdadero gánster, el cual tenía todo minuciosamente planificado y se la jugó, hasta el mismo momento, cuando estaba seguro, que de la derrota no lo salvaba ni el propio Trump, y por eso alzó vuelo, como todos los serviles del imperialismo, sabiendo de tener asegurado el hospedaje; y en segundo lugar, el verdadero presidente iba ser su progenitor, quien se encuentra preso por conspirador, con antecedentes muy parecidos a los de Trump.

El panorama de la izquierda en Latinoamérica, se ha tornado muy oscuro en los últimos procesos electorales, y en todos ha intervenido en forma directa el poder mediático en combinación con el aparato ideológico del imperialismo, el cual ha venido sacando de la nada, verdaderos adefesios y parece que el único requisito, es poseer cuentas bancarias muy solventes y caso contrario, haber salido de lo más rancio de las burguesías o haber aprovechado los errores del contrario –la izquierda– como es el caso de Argentina, donde el presidente saliente no estaba a la altura de las circunstancias y las metidas de pies, fueron mermando la capacidad de creer y acompañar el movimiento de izquierda, hasta llegar a elegir a un verdadero fascista, que le sigue los pasos a Trump y benjamín Netanyahu, como manejado a control remoto: Javier Milei.

A la presidencia de países hermanos, han llegado, lo que podemos calificar, como verdaderos serviles del imperialismo, empezando por Nayib Bukele en el Salvador, quien ha acompañado a Trump, en los atropellos a los migrantes, prestando las cárceles para depositarlos, como cualquier delincuente sin ningún derecho a la defensa. En el Ecuador, el presidente Noboa, hace lo que manda Trump, y últimamente vive permanentemente de «visita» en los Estados Unidos, rindiendo cuentas, como buen emisario. Y ahora para completar fue electa en segunda vuelta, la Fujimori en Perú y todos estos espantos presidenciales han recibido el apoyo incondicional de Trump, y su socia, María Corina Machado, porque de lo contrario se les iba hacer muy difícil engañar a pueblos enteros, ya que, el poder de la comunicación se ha convertido en la herramienta principal para engañar y atraer votantes, sin mirar para ningún lado.

Los bolsonaros han ido proliferando en todo el mundo, pero sobre todo en América Latina, de distintas creencias religiosas y políticas, tan arrastrados a los pies de cuanto mandatario se hace presente en la Casa Blanca, a tal punto, que parece una competencia por ver, quien lo hace mejor, sin importarles cualquier crítica y señalamiento, ya que, una persona, cuando pisa en ese fango putrefacto poco les importa las consecuencias, porque la dignidad y la vergüenza desaparece, como pompas de jabón al soltarlas; sin embargo, les puedo asegurar, que ninguno de ellos va superar a la María Corina Machado, ya que, terminó complaciendo a Trump, en uno de sus anhelos por demás vanidoso, como es exhibir un premio Nobel de la Paz, sin haber hecho absolutamente nada por merecerlo, ni él ni la socia del pastel fabricado en Noruega, por el contrario viven atentando contra la paz de la humanidad.

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*Narciso Torrealba es un escritor, cronista, profesor y analista político venezolano. Es ampliamente reconocido en el ámbito del periodismo de opinión y la comunicación alternativa en Venezuela por sus agudos artículos de análisis social, histórico y político. Su trabajo se sitúa firmemente dentro del pensamiento crítico, la izquierda latinoamericana y el apoyo a las causas populares. Sus textos suelen abordar de manera abierta la defensa de la soberanía nacional frente a las presiones internacionales y la necesidad de profundizar los procesos de transformación social en la región.
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