Por Mary Stuart -octubre 3, 2026
Desde su primera edición en 2019, la Feria Iberoamericana del Libro en Canadá (FILibro Canadá) es un punto de encuentro para escritores, editores, artistas y lectores interesados en la literatura y la creación cultural en español. Con sede en Ottawa, esta cita crea un espacio para visibilizar las voces de autores iberoamericanos y, especialmente, de escritores que desarrollan su obra en el país, en una sociedad donde la diversidad cultural constituye parte esencial de su identidad.
La historia de este evento está muy vinculada a Silvia Alfaro, su cofundadora y directora, quien desde hace más de dos décadas trabaja en la promoción de las artes y las letras. Antes de impulsar FILibro Canadá, Alfaro dirigió entre 2004 y 2020 la Editorial Mapalé, proyecto que tuvo entre sus propósitos promover a escritores hispanocanadienses y que sirvió además como plataforma para numerosas presentaciones de libros, encuentros literarios y actividades culturales.
Ante una nueva edición de la feria, Correo Canadiense conversa con ella.
“Cuando pienso en aquella primera edición en 2019, recuerdo sobre todo una sensación muy clara: faltaba algo”, rememora. “Tras 17 años trabajando con una editorial y estar en contacto con escritores, editores, traductores e ilustradores de América Latina y del mundo hispanohablante, veía que en Canadá no existía una plataforma que reuniera y relacionara a todos esos actores.
“Así nació FILibro. La primera edición la organizamos Ramón Sepúlveda y yo. Fue, en cierto modo, un acto de fe. No sabíamos hasta dónde podía llegar el proyecto, pero teníamos muy claro que ese espacio hacía falta”, precisa.
Desde entonces Alfaro percibe que ha crecido la presencia de autores, latinoamericanos, españoles y portugueses que viven en Canadá. “Han aparecido nuevas voces, nuevas generaciones y nuevas historias”.
De ahí que para ella FILibro se convirtió en una plataforma de encuentro y en una manera de reconocer que la literatura en español forma parte del paisaje cultural de Canadá.
Sobre las dificultades que enfrentan los escritores latinoamericanos para alcanzar mayor visibilidad dentro del panorama literario y cultural canadiense, comenta:
“Creo que la principal dificultad sigue siendo precisamente la visibilidad. Y no me refiero solamente a publicar un libro, sino a conseguir que ese libro circule, encuentre lectores y entre en las conversaciones culturales del país”, apunta.
El idioma también representa un desafío, añade. “Escribir en español en un país mayoritariamente anglófono y francófono significa que muchas veces nuestras obras circulan primero dentro de nuestros propios círculos. Y eso es una riqueza, por supuesto, pero también puede convertirse en un límite si queremos que esas voces lleguen a un público más amplio”
Pero para Alfaro hay una cuestión todavía más profunda. “No creo que el desafío sea solo que los escritores latinoamericanos aprendan a entrar en el sistema literario canadiense, también necesitamos que ese sistema reconozca lo que estas voces aportan.
“Nuestros escritores no hablan solamente de la inmigración. Hablan de la vida contemporánea, de las relaciones humanas, de la memoria, del amor, de la política, de la identidad, de la infancia, de las ciudades en las que viven. Hablan de Canadá desde una perspectiva que quizá no siempre ha estado presente en la literatura del país.
“Nuestras comunidades no traen solamente una lengua o unas tradiciones. Traen historias, experiencias y maneras particulares de mirar el mundo. Y cuando esas experiencias se encuentran con la realidad canadiense surge algo nuevo.
“Para mí es importante que dejemos de pensar en nuestros escritores solo como “escritores inmigrantes”. Muchos de ellos están creando su obra aquí. Hablan de sus países de origen, sí, pero también hablan de Toronto, Montreal, Ottawa, Vancouver; de sus hijos, de sus relaciones, de la identidad, de la memoria y de lo que significa construir una vida entre diferentes culturas.
“FILibro es nuestra pequeña contribución a ese mosaico, es una manera de decir que estamos aquí, que tenemos historias que contar y que esas historias también forman parte de la historia de Canadá”.
En relación con la edición de FILibro Canadá 2026 destaca la amplia presencia de escritores de origen iberoamericano residentes en el país, así como la participación de las embajadas de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Panamá, Perú, Portugal, República Dominicana y Uruguay.
Adelanta que durante los dos días habrá poesía, narrativa, literatura infantil, conversaciones sobre traducción, género y diversidad, presentaciones, lecturas, talleres y encuentros alrededor del mundo editorial.
“FILibro quiere brindar todo lo que existe detrás de esos libros: quién los escribe, quién los traduce, quién los edita, quién los ilustra y, finalmente, quién los lee”, manifiesta.
Este año se suma como propuesta artística la exposición “Lo que queda es humano – Personas y personajes convertidos en caricaturas”, del reconocido caricaturista, periodista y comunicador uruguayo Jaime Clara, con la curaduría de Inmaculada Rodríguez.
También destaca lecturas de cuentos y talleres para niños, entre ellos uno de plastilina dirigido por la artista visual María Fernanda Ibarra.
Por primera vez en esta cita la embajada lusitana participa y organiza un evento en portugués con la escritora y guionista Sara Rodi, conocida por sus contribuciones a las telenovelas, la literatura infantil y sus adaptaciones de obras clásicas.
Para el cierre FILibro Canadá reserva a una invitada extraordinaria, Patricia Aldana, quien ofrecerá la conferencia “Leer para sobrevivir y sanar: libros y niños en situaciones de crisis”.
“Me parece una manera muy poderosa de terminar la feria porque nos recuerda que los libros no son solamente objetos culturales sino que pueden acompañarnos, ayudarnos a comprender el mundo y, en determinadas circunstancias, incluso ayudarnos a sobrevivir y sanar”, subraya Alfaro.
Después de varios años construyendo este espacio, ¿hacia dónde le gustaría que evolucionara FILibro Canadá y qué mensaje enviaría a los escritores, lectores y, especialmente, a las nuevas generaciones de latinoamericanos en Canadá para que hagan suyo este encuentro?, interroga Correo Canadiense.
“Me gustaría que FILibro siguiera creciendo, pero no solamente en tamaño, me gustaría que creciera en profundidad, en diversidad y en su capacidad de conectar a nuestros escritores con nuevos lectores y con el mundo cultural canadiense.
“Que se consolidara como un referente de la literatura en español en Canadá y que fuera también una puerta de entrada para nuestros autores hacia editoriales, festivales, instituciones y otros espacios culturales. Y quisiera que la traducción tuviera cada vez un papel más importante, porque necesitamos que nuestras voces puedan viajar más allá de quienes ya leen en español.
“Pero, sobre todo, quiero que FILibro sea de las nuevas generaciones. Ese es quizás mi mayor deseo. Que los jóvenes latinoamericanos que nacen o crecen en Canadá sientan que este espacio también les pertenece. Que no piensen que para formar parte plenamente de la sociedad canadiense tienen que dejar atrás el español, las historias de sus familias o sus raíces. Al contrario, todo eso puede ser una fuente extraordinaria de creatividad.
“A los escritores les diría que sigan escribiendo, incluso cuando sientan que no existe todavía el espacio que están buscando. A veces los espacios hay que crearlos. FILibro nació precisamente de esa convicción.
“A los lectores les diría que sean curiosos, que se acerquen a autores que no conocen y que permitan que un libro los lleve a lugares que quizá nunca habían imaginado.
“Y a los jóvenes les diría algo que para mí es fundamental: no tienen que elegir entre sus raíces y su futuro. Pueden hablar español y ser plenamente canadienses. Pueden sentirse latinoamericanos, canadienses o una combinación de muchas identidades. Y pueden convertir precisamente esa experiencia entre culturas en una voz propia.
“Yo no quiero que FILibro sea para siempre “la feria que fundó Silvia Alfaro”. Quiero que llegue un momento en que podamos decir que es un espacio que la comunidad hizo suyo y que las nuevas generaciones están llevando hacia nuevos lugares. Y por supuesto ya dimos el paso gigante porque al convertirla en una sociedad sin ánimo de lucro la entregamos jurídicamente a todos, a la comunidad, a los que quieran trabajar en esta iniciativa. Porque una iniciativa cultural solo tiene futuro cuando deja de pertenecer a una persona y empieza a pertenecer a una comunidad.
“Ese es mi sueño: que FILibro siga existiendo muchos años después de nosotros, con nuevas voces, nuevas generaciones y nuevas formas de contar historias, pero conservando una convicción muy sencilla: nuestras palabras tienen un lugar y nuestras historias también forman parte de Canadá.
“Si conseguimos eso, sentiré que FILibro cumplió su propósito.

*Mary Stuart es una destacada investigadora, periodista y organizadora comunitaria canadiense enfocada en la justicia climática, los derechos de los pueblos indígenas y los movimientos sociales en Canadá. Obtuvo una Maestría en Artes con especialización en Ecología Política por la Universidad de Victoria. Su formación académica combina las ciencias ambientales con el análisis político y las relaciones de poder.
BLOG. AUTORA Mary Stuart
Siguenos en X @PBolivariana
Telegram @bolivarianapress
Instagram @pbolivariana
Threads @pbolivariana
Facebook @prensabolivarianainfo
Correo pbolivariana@gmail.com
País Canada
Fuente https://www.correo.ca/
ABB8C43D -FEF69F





Deja un comentario