Luis Manuel Arce Issac*

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reafirma la soberanía de su país para mantener los acuerdos petroleros con Cuba, frente a las presiones de Estados Unidos. Solidaridad histórica y principio de no intervención

La conferencia de prensa matutina de hoy de la presidenta Claudia Sheinbaum en el Palacio Nacional fue el marco para demostrar nuevamente que México es una nación con un pueblo de larga historia patriótica y de defensa de su soberanía e independencia que les llega desde 1810 con el grito del cura Miguel Hidalgo y Costilla, en Dolores.

En el controvertido caso de los contratos petroleros entre Cupet en Cuba y Pemex en México, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere obligar a romperlos para imponer a la isla antillana un férreo bloqueo e impedir que le entre ni un barril de petróleo con el objetivo de paralizar absolutamente la economía y romper las cadenas de suministro de alimentos y medicinas, Sheinbaum mantuvo valientemente que el envío de petróleo es una decisión soberana de su gobierno y de nadie más.

Se sabe que el objetivo de la política de máxima presión es que el pueblo se rebele contra el gobierno revolucionario y este decline y se entregue a Washington. Trump ha dicho al descaro que la meta es cambiar el régimen, como le llama al gobierno legítimo cubano, e incluso nombrar presidente al mercenario Marco Rubio.

El tema surgió por las preguntas de dos periodistas en su conferencia matutina del pueblo, inquietos por la flagrante violación del libre comercio que Trump comete al presionar a PEMEX para que suspenda sus envíos a la isla, lo cual motivó un paréntesis en el ritmo del intercambio entre las dos naciones.

Sheinbaum fue muy clara al explicar la situación y, sin mencionar al vecino del norte por su nombre, pero dejando bien sentado que se trataba de él, dijo que enviar a Cuba petróleo es una decisión soberana del gobierno de México, y seguiremos siendo solidarios con esa hermana nación.

Sus declaraciones se producen en el contexto de crecientes especulaciones de que Trump moverá parte de la flotilla de guerra del Comando Sur desplegado frente a las costas venezolanas que sirvieron para el bombardeo a ese país y el secuestro del presidente, Nicolás Mduro y su esposa Cilia Flores, hacia aguas internacionales cercanas a la mayor de las Antillas, o incluso en las propias aguas jurisdiccionales estadounidenses en el Golfo de México que comparten los tres países, para impedir el arribo a puertos cubanos de petroleros vengan de México, Venezuela, Rusia, Irán o cualquier otro proveedor.

Roto el orden internacional y proclamados sus propósitos de establecer una suerte de nuevo reparto territorial en el cual él se ganaría todo el hemisferio occidental, y tirados al tacho los derechos internacionales y sus instrumentos de aplicación como Naciones Unidas, Trump y su secretario de Estado Rubio, pretenden continuar burlándose de la institucionalidad dentro y fuera de sus fronteras para ejercer la máxima presión sobre Cuba, sin descartar acciones parecidas, similares o más violentas, que las aplicadas miserablemente contra Venezuela.

En ese marco, paralizar las entregas de crudo comercializado o resultado de ayudas humanitarias de México, es una de las principales metas de ambos, habida cuenta, según ellos, de que ya a los puertos cubanos no llegarán más petroleros venezolanos, y los que provengan de África ni siquiera los dejarán llegar a las Antillas, lo cual profundizará más aún la crisis de escasez de todo tipo en Cuba y la paralización industrial y del transporte por falta de energía eléctrica.

Claudia insistió en numerosas ocasiones en su martilleante razonamiento de que la decisión de México de vender o dar ayuda humanitaria a Cuba es soberana, que durante muchos años esa nación caribeña y su pueblo han soportado bloqueo económico, comercial y financiero demasiados años, lo cual ha generado problemas de desabasto en la isla y México siempre ha sido y seguirá siendo muy solidario con ese pueblo, y eso no se debe de permitir.

Como una respuesta a la real situación de las presiones al máximo de su vecino del norte para bloquear todo intento de suministrar crudo a la isla, Sheinbaum aclaró que el cómo y el cuándo se envía el petróleo a Cuba lo decide México y que ya se informará cuando lo haga.

Los periodistas lo interpretaron como la no aceptación y rechazo a las presiones a que está sometido su gobierno por parte de Trump, aun cuando no divulgó nada al respecto. Posteriormente dijo que “es una decisión soberana y se tomará en el momento que sea necesario”.

Recordó la tradición histórica de las relaciones entre ambas naciones y puso como ejemplo que México fue el único país que no rompió relaciones diplomáticas ni comerciales con Cuba cuando se inició el bloqueo de Estados Unidos a la isla hace más de 60 años y que la tradición la continuaron todos los gobiernos, incluso aliados de Estados Unidos, durante todo ese tiempo, en apego a los principios de la doctrina Estrada para las relaciones internacionales basados en la soberanía e independencia nacionales y juristas.

Respecto a gobiernos de derecha o ultras sometidos a EEUU que pasaron por el Palacio Nacional, recordó que incluso ellos mantuvieron esos principios y continuaron las relaciones diplomáticas y económicas con Cuba más allá de la posición ideológica cubana e incluso de sus máximos dirigentes, y esa posición soberana no va a variar.

Reiteró la propuesta de que su gobierno está dispuesto a mediar en un diálogo entre Washington y La Habana si ambas partes así lo consideran. “Como hemos manifestado hoy el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos, pueden contar con el de México en el caso de mediación necesaria para solucionar discrepancias por la vía de conversaciones.

Reiteró que México mantendrá los acuerdos petroleros con Cuba de manera soberana como ha hecho desde el primer momento del bloqueo. Es una actitud digna y valiente, que el pueblo cubano aprecia en momentos tan difíciles en los que ya el gobierno de Trump no oculta bajo ningún disfraz el rencor, el odio y el desprecio que siente hacia el pueblo cubano por el simple expediente de haber resistido heroicamente todo el peso del poder imperialista, pasando enormes dificultades y sufrimientos, pero sin ceder ni un ápice su patriotismo heredados desde Carlos Manuel de Cpespedes y José Martí, hasta Fidel Castro.

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*Luis Manuel Arce Isaac. Periodista cubano con más de seis décadas de trabajo profesional ininterrumpido. Fue corresponsal de guerra en Vietnam, Laos, Camboya y Nicaragua, y corresponsal de la agencia Prensa Latina en naciones como Venezuela, Uruguay, España y México.

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