Por Carlos Aznárez, Resumen Latinoamericano, 21 de julio de 2025.
Jorge Freytter Florián es un conocido militante popular colombiano, con casi varios años de exilio en el País Vasco, después que el paramilistarismo secuestrara y asesinara en 2001, a su padre, Jorge Freytter Romero, profesor de la Universidad del Atlántico, en Barranquilla. Con Jorge, dialogamos sobre la difícil actualidad de su país, en función de las diversas contradicciones, aciertos y errores del gobierno progresista de Gustavo Petro.
-Estos últimos meses ha habido realmente una fricción bastante grande entre el gobierno de Petro y los EEUU, que se agigantó un poco con la denuncia que hizo Gustavo Petro contra el secretario de Estado Marco Rubio, acusándolo prácticamente de estar fogoneando el golpe de estado; este golpe de estado que se maneja permanentemente en la política colombiana como una amenaza. Sin embargo, los últimos días aparentemente la tensión ha disminuido y Petro ha convocado al embajador colombiano para que vuelva a Washington. ¿Cómo ves la relación difícil entre EEUU y Colombia, sabiendo que en el estado colombiano hay una buena cantidad de bases militares norteamericanas?
-Creo que es importante situar que Colombia es uno de los países referentes en inversión económica, militar, de inteligencia por parte de los EEUU. Entonces las relaciones entre Colombia y EEUU se han manejado de un modo servil, colonial e incluso corporativista y de explotación de sus recursos; eso ya es parte de la estrategia imperial de EEUU con los países de América Latina. Es algo que se afianza con el gobierno de Trump. Hay una crisis económica, hay una crisis diplomática que no solamente comienza con el gobierno de Petro, sino que eso hace parte de una estrategia de socavar las relaciones diplomáticas que viene liderando Petro con el tema de Palestina. Por ejemplo: denominar el hecho de lo que está sucediendo en Palestina como genocidio. Es uno de los presidentes principales de
América Latina que ha denunciado esta situación, este crimen de lesa humanidad y este genocidio político.
-Una posición que ni EE.UU ni los sionistas pueden perdonar, lo mismo que cualquier tipo de acercamiento con Venezuela.
-Sin duda, aquí hay un pase de factura también por parte de los EEUU, para intentar bloquear esas nuevas relaciones que empieza a gestionar Petro en el tema Palestina. Lo mismo ocurre con el tema de Venezuela. Colombia es un país que tiene una frontera muy grande, muy extensa con Venezuela; y hay una relación cultural, política y económica con el país bolivariano, Entonces, hay un interés de Marco Rubio y de su administración de querer boicotear a estos gobiernos progresistas. Pero también está la otra parte, que no seguimos avanzando en una verdadera ruptura diplomática con los EEUU, que es lo que nos preocupa.
Esa ruptura, que siente las bases para que Colombia sea un pueblo soberano con una diplomacia autónoma, donde integre todas las vertientes políticas y sociales del país y toda esa territorialidad que tenemos en Colombia y nuestro conflicto que tenemos ahí. En ese sentido, las multinacionales están allí. Multinacionales estadounidenses que están sacando los recursos naturales. Hay una crisis también en términos energéticos en los territorios, donde hay algunos territorios que se están oponiendo también a ese desarrollo de energía renovable que quiere plantear Petro. Y por otro lado también hay muchas situaciones que han generado discrepancias y distanciamiento de algunos movimientos sociales y políticos en la perspectiva de hacer una crítica al gobierno que es la pertenencia de Colombia en la OTAN, como uno de los países referentes en Latinoamérica y el Caribe. Entonces, seguimos con las bases militares; seguimos con un poder corporativo estadounidense militar asentado en los territorios del país; también con un paramilitarismo muy vinculado a la clase política, y a los tres poderes en el país: legislativo, ejecutivo y judicial t donde estas mafias están retroalimentadas por esos canales ilegales del comercio de la droga en los EEUU con las grandes mafias de ese país. Por lo tanto, hay que reconocer que Petro ha avanzado en algunas estrategias diplomáticas, pero que al fin y al cabo la composición de su gobierno no le ha permitido trazar una senda de independencia gubernamental y de protección total a nuestra soberanía en el territorio colombiano, que es lo preocupante.
Creo que estos temas cada vez van a ser más agudos, que el próximo año Colombia comienza una senda electoral donde tendrá que definir esas relaciones diplomáticas con los EEUU. Que incluso esas esa presión que tienen los EEUU con Colombia van también para el proceso bolivariano, que es el objetivo en sí de los EEUU.
-A propósito del 2026 y de ese proceso electoral, Petro está planteando una consulta popular; una consulta popular para, entre otras cosas, elegir el candidato o la candidata a presidenta del país. Esta idea de la consulta, una definición clara de democracia popular, está teniendo mucha oposición por parte de la derecha,y también del Senado, que en primera instancia la ha denegado. ¿Habrá consulta popular?
– En la historia de Colombia, todos estos escenarios que son la refrendación del poder popular han sido boicoteados por un bloque de poder contrainsurgente. Eso hay que tenerlo muy claro; es decir, en Colombia se ha desarrollado de manera muy sofisticada un bloque contrainsurgente que tiene diferentes ejes: el eje mediático, el político, el militar, el empresarial y el eje comunicacional. Y esto lo que ha generado es una matriz que ha fortalecido a los grandes lores ideológicos de derecha, a la extrema derecha, a los partidosde esa tendencia.
En un país con todas las contradicciones sociales y políticas que tenemos, lanzar una propuesta de consulta popular es poner en cierta medida en jaque el statu quo de gestión de la derecha en el país. Porque eso también hay que hablarlo. La derecha ha gobernado los municipios, ha gobernado a nivel nacional y a nivel territorial de manera constante e incluso con aparato de compra de votos, de alianzas con el narcotráfico, de alianzas con clanes territoriales. Al ver una propuesta que vincula a los movimientos sociales, que vincula al grupo parlamentario que tiene Petro en el parlamento colombiano y a diferentes sectores políticos y sociales, pues pone en jaque a todo el poder político y económico que tiene la extrema derecha en el país. Es importante que sigamos avanzando en un mecanismo de consulta popular, que nos va a llevar a una asamblea nacional constituyente que verdaderamente pueda tener una amplitud de manera democrática, con una democracia participativa y soberana, que derive en un proceso emancipador que ayude también a otras democracias latinoamericanas. Y que Colombia, verdaderamente, vaya por el sendero de un gobierno alternativo de izquierda real, progresista y que tenga un posicionamiento claro con los movimientos sociales y políticos.
Es importante esta consulta popular. Hay una oposición muy acentuada, no solamente en el parlamento sino de los lobbys que tienen los militares en Colombia.
En Colombia hay unos lobbys, unas fundaciones, unos centros de pensamiento, unos bufetes de abogados muy fuertes que tienen los militares y que son éstos los que se están oponiendo de manera sistemática a que el gobierno progresista de Petro avance en esa línea.
-¿Petro escucha a los movimientos populares, atiende sus demandas?
-Creo que otro elemento importante en que Petro tiene que avanzar en una consulta de escucha también hacia los movimientos populares. Hay sectores también del movimiento social y político colombiano que hacen también una autocrítica en el sentido de cómo ha venido Petro haciendo unas alianzas en el gobierno y fuera del gobierno; que son unas alianzas de dudosa procedencia y de algunas figuras que están ahí en el gobierno y que vienen de sectores liberales, socialdemócrata, incluso algunos con conexiones con aparatos militares, económicos y con grupos paramilitares en el país. Esto hay que decirlo; y eso hace parte de esta autocrítica y de esta reflexión que tenemos que hacer para un cambio social y político en Colombia. Creo que la consulta popular nos debe llevar a eso: discutir la soberanía, discutir una propuesta clara de reforma agraria, discutir las relaciones diplomáticas, también la doctrina militar en Colombia; qué va a pasar con esa doctrina que pone como objetivo militar a todo aquel que piensa diferente o que se exprese de manera diferente. Por eso ya hay antecedentes claros en la historia política colombiana donde se ha asesinado a líderes políticos, a candidatos presidenciales, a defensores de derechos humanos. Han asesinado y han aniquilado, ha existido genocidio político contra partidos de izquierda y lo estamos viendo, incluso en medio de un gobierno progresista.. Estamos teniendo reportes de firmantes de paz en el exilio, firmantes de paz que están siendo asesinados en Colombia; líderes y lideresas sociales que están siendo asesinados por esas estructuras narco
paramilitares que todavía están teniendo poder en los territorios. Entonces yo creo en una consulta popular, y lo importante de esto es que hay que hacer una nueva lectura del conflicto colombiano, y esta tiene que ser una lectura territorial, lectura que se adecúe a las dinámicas de los movimientos sociales y políticos en los territorios y que sea una lectura no centralista como a veces se hacía. Incluso desde la izquierda. Es decir, en la izquierda en Colombia, en Bogotá, se hace un análisis del país.
Esos grandes académicos, violentólogos, incluso nos hemos dado cuenta que muchos de ellos
han sido financiados por la U.S.A.I.D. Entonces , creo que es importante tener esa línea de análisis de que el país ha cambiado, ha evolucionado de otra forma. Hay otra correlación y relacionamiento de los movimientos sociales en los territorios y eso está pasando en la frontera con Venezuela, en el Catatumbo, en el Cauca, en la región Caribe y en el sur del país,
Entonces, es importante una consulta popular; es importante también dentro de la misma no olvidarnos de esa comunidad de exiliados políticos colombianos que están en el exterior, y que es importante también vincularlos para que tengan una voz activa en la construcción de esa soberanía y esa democracia participativa o plena que denomina el gobierno de Petro.
-Recién hablabas del tema del Cauca, del Catatumbo. El Cauca se ha convertido poco a poco en un cementerio; todos los días hay algún hecho de violencia, violencias cruzadas y violencias paramilitares. ¿A quién le interesa desestabilizar el Cauca o Catatumbo? Digo, porque en otro momento las organizaciones guerrilleras que operaban en la zona, de alguna manera controlaban; había un enfrentamiento entre el paramilitarismo y la guerrilla. Pero
ahora hay como balas cruzadas, y las víctimas son siempre los de abajo, los indígenas, los campesinos, los pobladores. ¿Cómo estás viendo ese tema?
-Eso es resultado de lo que te he venido comentando. Es decir, el conflicto es residual, con algunos focos en algunas regiones del país; con baja o alta intensidad. Alta intensidad es el Cauca. El gobierno de Petro ha intentado controlar el territorio, pero no está siendo nada fácil, El Cauca está dividido, está fraccionado; con una alta injerencia del
narco paramilitarismo transnacional, porque en la región hay muchos cultivos también.
Entonces estos grupos transnacionales (porque ya no son locales) tienen un interés de controlar el territorio, el negocio de las drogas y las rutas. Hay una presencia muy fuerte. Lo otro es todo un debate. Es decir, ahí hay unas denominadas guerrillas, algunas ligadas también a grupos paramilitares y a grupos de dudosa procedencia, y otras muy residuales que mantienen un lineamiento político, por lo que se puede leer a través de los medios o de las
plataformas virtuales. Es preocupante esa situación porque eso está generando desplazamientos, unos asesinatos continuos en el territorio del Cauca; y que también es un territorio que fue abandonado por los gobiernos anteriores excluido y marginalizado.
Por otra parte también es importante mencionar que el gobierno de Petro, en algún momento también ha tenido una falla que es poder llegar al territorio con una intervención militar. Yo creo que habría que cambiar y reflexionar cómo se llegan a esos territorios. Son territorios donde hay una pobreza estructural; falta de colegios, de institutos, de agua y energía, que todavía en un gobierno progresista persiste. Y esas son las dificultades que hay en términos de la construcción de paz territorial en el país, porque no hay verdaderamente una agenda de paz clara. Esa agenda de paz también tiene muchas dificultades porque hay muchos poderes fácticos que tienen intereses en irrumpir y de que esa agenda falle y que el conflicto y esa confrontación continúen, y, sobre todo, es pésima la gestión de la Oficina de Paz del gobierno de Petro,. Desde mi punto de vista lo que hemos venido analizando, estudiando e investigando sobre el conflicto colombiano en estos últimos años fue pésima, porque no hay logros positivos, hay como una preferencia en algunos términos de tener una mesa socio política con grupos paramilitares y una mesa más de un enfoque militar
más de perseguir, judicializar, boicotear, con las diferentes guerrillas que hay y que están en un proceso de diálogo, de negociación. Entonces el Cauca es uno de los grandes resultados de una paz frustrada, una implementación de un acuerdo de paz no implementado,y de la marginalidad total de esos movimientos sociales y de esos procesos comunitarios en el Cauca.
Y ahí tenemos un resultado. Hace una semana el gobierno y las diferentes guerrillas que están en esa zona se han lanzado a una confrontación militar muy fuerte. Es preocupante que as agendas políticas y de solidaridad internacional no les dan seguimiento a estos temas.
Hay que prestarle mucha atención al conflicto porque el mismo continúa; porque si esto que tenemos ahora en
términos de un gobierno progresista, en términos de lo que ellos denominan “paz total” fracasa, lo más probable es que Colombia continúe en una senda de conflictividad otros sesenta años más.
-Otro tema que dio que hablar en estos últimos días o en estos últimos meses son las diferencias entre la vicepresidenta Francia Márquez y Gustavo Petro; diferencias que Petro las hizo plantear públicamente en un debate que llamó mucho la atención, porque generalmente estas cosas se esconden debajo de la alfombra, ¿Qué está aconteciendo con la vicepresidenta? Porque ella hace unas críticas que desde afuera parecen serias, o sea: falta de diálogo, falta de permitirle cierta autonomía para algunos temas. Y hay otros que la critican a ella por no haber cumplido con lo que había prometido a su gente. ¿Cómo está ese tema?
-Sí, yo creo que es una de las situaciones también complejas que atraviesa el gobierno y el propio país, Francia Márquez es producto de ese inconformismo social y de la exclusión que ha existido en el país con las comunidades negras, y es un reconocimiento importante y muy válido que tengamos en la historia del país una vicepresidenta afro, y proveniente de los movimientos sociales y políticos. A veces, en esos escenarios hay una disputa de egos y poderes que en esas gestiones las comunidades terminan generando dificultades al mismo gobierno; y es lo que ha pasado con todas las filtraciones, con toda lo ocurrido con Álvaro Leiva y con todo eso. No soy un experto en ese tipo de situaciones ni tengo mayor conocimiento del tema. Pero por lo que hemos venido conversando con otros compañeros y compañeras colombianas que estamos en el exilio, nos damos cuenta de que eso es un resultado sistemático de la forma como Gustavo Petro conformó el gobierno. Es decir, también vincular a personas tecnócratas que respondían a intereses de los grandes poderes económicos, ideológicos, de los partidos conservadores, de la gran clase política tradicional colombiana vinculada con el gobierno progresista de Petro. Y vemos entonces el caso de Álvaro Leiva, de Armando Benedetti, de la misma Laura Sarabria. Es un dilema difícil de analizar. Internamente hay intereses de que voces críticas como Francia Márquez, recoja la agenda del movimiento social, así parece que ella tiene un discurso rupturista que cuestiona el modelo económico de Colombia, y que a la vez tenga mayor fuerza y preponderancia en el gobierno. Y vemos que la gente que mayor visibilidad tiene en el gobierno de Petro son personas que no vienen de movimientos sociales y políticos; sino que vienen del liberalismo, de la social democracia, e incluso muy apegados a la agenda del (ex presidente) Juan Manuel Santos, del santismo, como se lo conoce en Colombia. Y estas voces que vienen de los movimientos sociales, de los colectivos afros, de los colectivos feministas, medioambientales,
alternativos, tienen una voz limitada, controlada y muy cuestionada dentro del gobierno.
-De alguna manera se recurre a dos vías, o se margina o se intenta cooptar a los sectores populares.
-Eso es muy complejo y otra cuestión a analizar. Es decir, sacar a la gente de los movimientos sociales y meterla enseguida en el gobierno, es muy difícil porque destruye el desarrollo de los procesos sociales y políticos en los territorios. Se puede entender que en Colombia hay actualmente como dos agendas: la del gobierno como tal, que es un gobierno progresista, hay que cuestionarlo y hay que hacerle ver que tiene errores; y hay una agenda de los movimientos sociales. Y yo creo que a veces hay esa confusión e incluso se puede percibir a nivel internacional. Pareciera que Petro llevase la bandera de la agenda de los movimientos sociales totalmente y no es así. Es decir, no se ha profundizado la discusión por la reforma a todo el sistema de inteligencia en Colombia, a las fuerzas militares; no se ha profundizado la discusión sobre la doctrina militar en el país.
Esas, precisamente, son proclamas y exigencias del movimiento social y político en Colombia desde hace mucho tiempo. Lo otro también, el tema del exilio político, es decir se espera que Petro, siendo que fue una persona exiliada en Bruselas, pueda tener una agenda política clara para que participe el exilio político. Estos últimos años nos hemos dado a la tarea de poder contactar a ese exilio político; y muchas de esas personas activistas de movimientos sociales y políticos que están dentro del Pacto Histórico se sienten también inconformes y no llamadas a la participación real, porque no se considera al exiliado como un sujeto transformador y participativo. Creo que eso en las dimensiones y en el ámbito del poder, como es el gobierno de Colombia provoca una situación difícil.
Hay muchos intereses, muchos pactos que uno a veces desconoce y que van saliendo a la luz cada día, como pasó con el gobierno de Samper, que tuvo relaciones dudosas con sectores del narcotráfico y de grupos armados
paramilitares; y que con el tiempo después se fue conociendo tod eso.
Ahora todo eso no se va a ver, ahora muchos están en la euforia o en la emoción de que, » tenemos un gobierno progresista», pero hay que tener un pensamiento a largo plazo y muy racional sobre qué es lo que queremos en Colombia; porque tenemos un paramilitarismo muy acentuado en los territorios. Tenemos un modelo económico muy extractivista, muy explotador. Se ha logrado incluso en el gobierno de Petro, una reforma; se ha avanzado en unos
marcos legislativos muy importantes, pero también hay que pensar en ese tipo de políticas y en ese tipo de alianzas que se hacen para construir un gobierno de izquierda que es lo que uno apuesta, En mi caso, apostaba por un gobierno claramente e ideológicamente definido de izquierda y que no tenga temor a decir las cosas claramente. Y creo también que hay mucho temor de algunos políticos de la bancada del pacto histórico en hablar sobre relacionamiento con Venezuela, y de profundizar unas relaciones normalizadas con Venezuela desde Colombia;
porque no les conviene, porque no es políticamente correcto. Pero creo que debemos estar muy comprometidos con la causa del pueblo venezolano, con la causa del pueblo cubano, que han sido de alguna manera incondicionales en la construcción por la paz en Colombia.
Transcripción: Karina Rodríguez.
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