Oscar Rivera Luna*

Hoy día mundial del agua, recordemos que todo el líquido vital dulce de la tierra proviene de las lluvias y estas del ciclo global del agua. Que se evapora de ríos, océanos, mares, manglares, lagos y humedales, de selvas luviosas, páramos y bosques. Circula en la atmósfera, se condensa en las nubes y cae en forma de nieve, lluvia o granizo. Movida por mecanismos reguladores de la biosfera; los vientos; alisios, los monzones de verano e invierno y las corrientes marinas; cálidas y frías. Pero recordemos que nosotros; humanos “inteligentes” intoxicamos la atmósfera, envenenamos océanos y yeguas, ríos, lagos y suelos y alteramos mecanismos reguladores y el ciclo del agua. Debemos ser conscientes; nuestras excesivas emisiones de carbono, de metano, de óxidos nitrosos… causan temperaturas elevadas, evaporación y transpiración excesiva de árboles, plantas y cultivos. Ahora llueve intensamente, sufrimos el impacto de ríos voladores, pero el agua dulce escasea en medio planeta y la aridez avanza. Aunque estamos viviendo una pausa.
La regulación del agua depende de la danza mágica de especies. De animales y vegetales que actúan e interactúan en selvas, en los manglares, arrecifes coralinos, bosques, en páramos y taigas, en humedales… Insectos polinizan las floras, las aves y los murciélagos dispersan semillas. Las plantas de humedales incorporan materia orgánica disuelta en su estructura molecular. Los mamíferos siembran semillas y abonan. Exterminamos gorilas, bonobos, chimpancés, orangutanes, jardineros de la selva. Lombrices y ciempiés transforman materia orgánica de biomasa en compuesto y humus. Peces loros limpian los pólipos en arrecifes coralinos. Tiburones realizan su control biológico para el equilibrio natural. Hongos y bacterias nutrientes benéficas activan minerales del suelo, transforman el nitrógeno del aire en nitratos y en nitritos asimilables para las plantas. Más de 8 millones de especies generan energía en los ecosistemas y mantienen el equilibrio. Pero nosotros atrapados por el mercado, rompemos interacciones de especies, ciclos de vida e interacciones de las especies en los ecosistemas; las exterminamos y agudizamos el caos climático.

Las lluvias caen en cuencas hidrográficas del planeta azul, sobre las hojas, las flores, las ramas y los tallos. Destilan en pastizales, praderas, bosques, sobre plantas trepadoras, epífitas, bromelias, musgos, líquenes que filtran el agua. Escurre hacia nacimientos, manantiales, riachuelos y quebradas y van formando los caudales de ríos pequeños a mayores. Se infiltran en aguas freáticas y percolan hacia acuíferos subterráneos. Las aguas que se originan en glaciares de altas montañas, en las gélidas lagunas protegidas por algas de variados cromatismos, por frailejones floridos que atrapan lloviznas. El agua gotea, murmura, forma riachuelos, quebradas, descenso en borbollones, forma saltos y cascadas. Los caudales se detuvieron en los altos collados y luego prosiguen en estampida torrencial; arrastrando rocas, cantos, piedras, gravas, gravillas, arenas gruesas, medias y finas, limos, arcillas de varios diámetros y sedimentos orgánicos que forman fértiles aluviones. Como el valle del río Cauca en su relleno aluvial con tres acuíferos subterráneos. Donde se enderezaron los ríos, se rellenaron los humedales con ramas y tallos de písamos y caracolíes, escombros y exterminaron la biodiversidad de especies del río en nombre del progreso. La sabana donde presionan para urbanizar la reserva Thomás Van der Hammen y aniquilar los vestigios de 50.0000 hectáreas de humedales que interactúan con aguas de Amazonía y Cerros Orientales. Las fuentes del páramo de Santurbán abastecen a Bucaramanga y totalizan 2.000.000 de habitantes. Pero se quiere distorsionar la resolución de erradicar la minería del oro con cianuro y mercurio, prefieren envenenar las aguas.

En verdad solo nuestra especie inteligente desafina al interpretar la hermosa melodía de la vida en la naturaleza; cuyo resultado es el agua. El Homo sapiens realizó la revolución industrial quemando los combustibles fósiles y prosiguió, sin entender que los excesos de su modelo productivo sucio envenenaron el aire respirable, el agua que bebemos y el suelo productor de alimentos. Hasta el extremo de convertir el mar en pozo colector de plástico, carbono, de residuos nucleares, metano, mercurio, cianuro, ácido sulfúrico, combustibles, aceites, grasas y aguas residuales. Hicimos el aire irrespirable en sucias cocinas de GEI; gases de efecto invernadero emitidos por millones de seres y causamos la sexta extinción masiva de las especies. Con el cruel resultado de las olas de calor insoportables y las sequías, el déficit global de agua e incendios que atormentan a millones de seres inermes. Para conservar el agua necesitamos frenar las emisiones y la huella de CO 2 e; CO 2 equivalente. Detener la deforestación en selvas luviosas, bosques y manglares, proteger las especies en sus hábitats. Menos vertimientos de aguas residuales, menor disposición de plásticos en ríos lagos, océanos y mares. Menos difusión de mentiras con negación de la amenaza climática y mayor compromiso con la paz mundial, respeto por la vida y supervivencia de la especie humana.

*OSCAR RIVERA LUNA. Agrónomo, ecólogo y trabajador incansable por la defensa de la vida y los derechos de los oprimidos en Colombia y el mundo.

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