Por: Juan Hernández Machado, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba

¡Se fue Batista! ¡Huyó el tirano! ¡Caballeros, ahora sí! …estas y otras exclamaciones similares escuché, con solo 11 años de edad, el primero de enero de 1959 cuando el pueblo cubano comenzó a conocer que el dictador, que desde marzo de 1952 había ensangrentado a Cuba, había escapado ante el avance incontenible del Ejército Rebelde dirigido por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro.

Muchacho al fin, me uní a los otros vecinitos para armar un campamento rebelde desde donde nos mantuvimos al tanto de todas las informaciones, incluyendo el llamado de Fidel a la huelga nacional revolucionaria para evitar que los complotados en la capital cubana bajo la asesoría de la embajada estadounidense pudieran robarle la victoria al pueblo, como les hicieron las tropas yanquis a nuestros mambises en 1898.

Delirante fue el paso de la caravana de la libertad por toda Cuba hasta llegar a la capital el ocho de enero. De igual trascendencia fue el discurso del comandante cuando manifestó que lo más difícil comenzaba en ese momento.

Y así fue. Debido a las leyes revolucionarias el país fue cambiando poco a poco mientras se iba cumpliendo lo prometido en el Programa del Moncada, o mejor dicho, en la autodefensa de Fidel en 1953 cuando lo juzgaron por el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de ese año.

De esa forma, los más de cien mil desempleados fueron encontrando empleo; los campos se fueron llenando de escuelas, de médicos y consultorios, de caminos y carreteras, hasta que en mayo del mismo 1959, los campesinos comenzaron a recibir sus títulos de propiedad y una nueva vida surgió para ellos.

Se dieron los pasos que propiciaron que, con grandes sacrificios de todo tipo, se pudiera declarar al país libre de analfabetismo el 22 de diciembre de 1961. Estuvimos casi un año compartiendo con los campesinos en los campos cubanos y cuando nos reunimos con el Comandante ese día en la Plaza de la Revolución de La Habana, este nos indicó que lo que teníamos que hacer esa estudiar, estudiar, estudiar.

De esa forma, ese ejército de más de cien mil alfabetizadores llenamos las aulas de las diferentes especialidades de donde salimos médicos, ingenieros, diplomáticos, traductores, agrimensores, oficiales de los organismos armados, economistas y graduados de otras carreras para contribuir al desarrollo del país.

Se transformaron todas las manifestaciones culturales, las que se pusieron al servicio del pueblo, desde los libros y bibliotecas hasta el refinado ballet.

Se diversificó la economía, surgiendo nuevas empresas y fábricas no soñadas anteriormente, a la vez que se declaraba que el país tenía que ser de hombres de ciencia, lo que se fue cumpliendo poco y permitió que la pequeña Cuba, aislada y atacada por el imperialismo yanqui con toda su fuerza, pudiera subsistir a la pandemia de la COVID- 19 en el 2020-21 con vacunas propias hechas por nuestros científicos, las cuales compartimos con otros que no tenían y tienen muchas menos posibilidades que nosotros.

Todo se fue realizando en medio de las constantes agresiones organizadas, financiadas y ejecutadas por el gobierno de los Estados Unidos de América, muchas desde su propio territorio, las cuales han costado la vida de más de 3,500 buenos cubanos y otra cantidad superior de heridos y mutilados por diferentes acciones.

Esto, sin contar con el brutal bloqueo impuesto hace más de sesenta años que desde el inicio iba dirigido a ahogar al pueblo cubano para que se levantara en contra de su revolución.

Pero mire qué cosa más curiosa, amigo lector, por más de 30 años la Asamblea General de las Naciones Unidas ha debatido una resolución que luego es aprobada por la mayoría de los países del mundo, que pide a Estados Unidos de América poner fin al bloqueo a Cuba.

¿Y qué es lo curioso señor escritor?, puede preguntar usted.

Lo curioso es que los señores imperialistas, que tan adictos a recurrir a la ONU son cuando quieren promover sus políticas como en las invasiones, intervenciones y sanciones a República Dominicana, Panamá, Iraq, Yugoslavia, Afganistán, Rusia, China, Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros, han hecho un caso omiso de la mayoría del mundo y de la ONU en el caso cubano.

Con estos y otros elementos que puede encontrar fácilmente donde quiera, usted podrá saber quién es realmente el gobierno estadounidense, sea demócrata o republicano pues para el caso es lo mismo.

En medio de ese enfrentamiento con el poderoso vecino del norte, el pueblo cubano- que tan engañado lo habían tenido con la amenaza comunista- aceptó la declaración del carácter socialista de la revolución, hecha por nuestro Comandante en Jefe durante el sepelio de los que murieron enfrentando el artero ataque aéreo preludio de la invasión por Playa Girón en 1961, al comprender, por todo lo que la revolución ya le había dado, que el “monstruo rojo comunista y socialista” con el cual nos atemorizaban antes no existía y era una burda propaganda enemiga para mantenernos sojuzgados y oprimidos.

Con esa convicción marchamos a enfrentarnos al enemigo que en menos de 72 horas salió derrotado a pesar de su buen armamento y el apoyo de todo tipo dado por el gobierno yanqui.

Así, sin darnos cuenta, fueron transcurriendo los años, surgieron nuevas generaciones de cubanos hasta llegar hasta hoy, a sesenta y cinco años de distancia.

¿Y, qué tenemos? Una escasez de muchos productos, una inflación que nos acaba, los precios de las mercancías esenciales por las nubes, apagones a la orden del día, problemas de viviendas, de transporte, de suministros, etc, etc, etc.

Un desastre, como dicen nuestros “queridos y bien ponderados” vecinos del norte y los lacayitos que reciben su dinero para retransmitir la propaganda negra, gris o del color que sea, que especialistas de la CIA y otras agencias de inteligencia crean para subvertir el orden en nuestro país.

Negar los problemas objetivos sería una gran estupidez, porque nos enseñaron a no mentir jamás, como consta en el principio de revolución. Pero buena parte de esos problemas son creados por el bloqueo imperial y las más de 200 medidas nuevas en nuestra contra que desde que Trump era presidente en Washington se fueron imponiendo, entre ellas, incluirnos de nuevo en la espuria lista de promotores del terrorismo que ellos confeccionan.

Como si fuera moral imponerle medidas a otros y calificarlos de terroristas cuando usted ejerce un terrorismo de Estado siendo cómplice absoluto del estado sionista de Israel en el genocidio que están cometiendo con el pueblo palestino, que ya cobra más de 20 mil vidas, fundamentalmente de mujeres y de niños, por solo citar un ejemplo.

Es cierto que debido a todos los problemas existentes y a la gran campaña que han creado desde los Estados Unidos contra nuestro país una buena cantidad de cubanos, fundamentalmente jóvenes, han abandonado Cuba en los últimos años buscando encontrar “la tierra prometida”, en 90 y Malecón, como el hombre de a pie llama jocosamente al vecino del norte.

Pero, por favor, detengámonos un momento a valorar algunos elementos. Hace muchos, pero muchos años, que los niños que nacen en Cuba- incluyendo a esos mismos que cogieron las de Villadiego en busca de nuevos horizontes- tienen aseguradas las condiciones mínimas de subsistencia y de cuidado, que no mueren antes del año por enfermedades que antes del 59 diezmaban nuestros campos y ciudades, que sus padres tienen un nivel aceptable de educación que muchos de sus abuelos no tuvieron, que sus padres tienen trabajo y cuando llega el momento de ir al círculo infantil (que antes del 59 no existía para los niños del pueblo como ahora) y luego a la escuela, tienen sus uniformes y libros asegurados- no teniendo que ir a la escuela con ropa y libros regalados de amigos de la familia porque la nuestra no tenía dinero para comprarlos, como nos sucedió a muchos de nosotros.

Aunque aún no hemos alcanzado los niveles excelentes pues de vez en cuando se detectan fallas que hay que rectificar, en Cuba ya no te apartan porque tengas un color oscuro en la piel, porque seas mujer, gay o discapacitado, y poco a poco se han ido dictando las leyes correspondientes para que todos ellos sean protegidos como se merecen.

¿Y qué decir de la “represión religiosa” que ha sido el centro de muchas de las campañas “made in USA” para desprestigiar a nuestro país?

El ejemplo más claro fue el de un diputado al parlamento cubano, que a su vez es creyente en la religión afrocubana, que luego de explicar bastante sobre la libertad de culto la semana pasada durante la celebración de la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, concluyera su intervención dando gracias al Señor y deseando Aché (bendiciones, lo mejor, en su religión) para el pueblo cubano. Y aclaramos que no es el único diputado creyente pues hay muchos incluyendo ministros de diferentes denominaciones religiosas.

Después de esa reciente sesión de la Asamblea, donde se dijo “al pan, pan y al vino, vino”, se reconocieron deficiencias y errores que hemos tenido y se han trazado pautas para corregirlos en el menor tiempo posible, enfrentar las dificultades actuales y salir adelante. Ya vemos las luces al final del túnel.

El propio hecho de que nuestra revolución este firme y enhiesta pese a todas las dificultades y campañas imperiales para tratar de destruirla, en el aniversario 65 de su triunfo, es el mejor ejemplo de que estamos por el camino correcto, que el pueblo que en aquella oportunidad salió a cantar y bailar por la huida del tirano y el triunfo revolucionario, ahora lo hace con la madurez de seis décadas y media para resolver lo que está en nuestras manos hacer y continuar resistiendo las coces del monstruo imperial que no nos ha podido destruir.

En este momento de recapitulación y compromiso futuro, nuestro eterno agradecimiento a todos los gobiernos, partidos, agrupaciones, asociaciones y pueblos del mundo que nos han acompañado y nos continúan tendiendo una mano solidaria, dándonos alientos y que marchan junto a nosotros hasta la victoria final.

Corren tiempos difíciles pero no es hora de lamentarnos y llorar, sino de trabajar fuerte para salir adelante. El futuro es luminoso y sin dudas lo alcanzaremos, no importa el esfuerzo que tengamos que hacer.

26 de diciembre 2023

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