POR: EL POLIDEPORTIVO // FELIPE A PRIAST

  • Ni Vicky Dávila es periodista, ni “Semana” es un medio periodístico.

Tú te puedes hacer llamar periodista, e incluso crear tu propio medio, si quieres, que eso no te hace periodista ni convierte a tu plataforma en un “medio”.
Yo no empiezo este discurso mío como todo el mundo que dice que “la Libertad de Prensa está amenazada en Colombia”. La primera pregunta que yo me hago no es si la libertad de prensa está amenazada, sino si Vicky Dávila califica como periodista y si “Semana” califica como medio periodístico, y mi respuesta es un rotundo “NO” a ambas preguntas.

Para empezar, yo nunca he creído en los grandes conglomerados económicos con medio incluido. Tampoco creo en los “Tycoons” de medios, y con esto me remonto a William Randolph Hearst, quien fue uno de los primeros en desvirtuar la profesión del periodismo gracias a toda la basura incendiaria que publicaba en sus periódicos. Y de Murdoch y su Imperio mediático mejor no hablo, porque no hace falta. Una corte de los Estados Unidos le acaba de meter casi un billón de dólares de multa por difamación.

En el artículo de hoy de “Cambio” María Jimena Duzán llama a “Semana” un “monstruo digital”, pero el problema de “Semana” no es que sea un “monstruo”, o que sea “digital”, sino que consiste en su aberrante objetivo: “Semana” es una plataforma creada para lanzarle mierda a todo aquel que se le atraviese a los Gilinski, o que no compartan su visión de país.
Pero una plataforma para lanzar mierda no es un medio, es una plataforma para lanzar mierda disfrazada de medio. Es el instrumento con el que los Gilinski cagan al prójimo, o difaman opositores.

Lo grave de toda esta historia es que, si son capaces de difamar a un presidente en ejercicio, NADIE EN EL PAÍS ESTÁ A SALVO. Tú te metes con los Gilinski, de cualquier forma, o por cualquier razón, y Gabriel Gilinski va y le da instrucciones a Vicky Dávila para que te tire tres volquetadas de mierda.
Luego, se aparece la Fiscalía a investigarte (quien es una institución afín a la persuasión ideológica de los Gilinski), y si tú protestas por este degenerado uso de lo que debe ser un medio serio, salen un bloque de cretinos encabezado por José María Aznar, Ivan Duque y Andrés Pastrana (¡qué combo!) y te mandan una carta diciendo que “estas amenazando la libertad de prensa en el país”.

¿Desde cuándo una plataforma lanza-mierda es prensa, y desde cuándo oponerse a la mierda es oponerse a la libertad de prensa? Yo no me estoy oponiendo a la libertad de prensa, yo a lo que me estoy oponiendo es a la mierda. Yo apoyo la libertad de prensa al 100% PARA AQUELLOS MEDIOS CERTIFICADOS COMO MEDIOS DE PRENSA DECENTES Y RIGUROSOS EN LA INFORMACIÓN, pero para una plataforma lanza-mierda no la apoyo, porque eso no es prensa. Creer que “Semana” es un medio de prensa y que Vicky Dávila es una periodista es como esos traquetos que intentaban colarse como paramilitares para obtener rebajas de penas de la JEP. La JEP descubrió que no eran paramilitares, sino traquetos, y los sacó de su jurisdicción. En otras palabras, eran “falsos paramilitares”. Lo mismo con Vicky Dávila y “Semana”. Ni ella es una periodista decente, ni “Semana” es un medio decente. Parece un medio, y ella también parece una periodista, pero ni “Semana” es medio, ni Vicky Dávila es periodista. Y Vicky Dávila seguro tiene carnet de periodista, y “Semana” tiene la acreditación correspondiente y tal, pero eso no los hace un medio. Cumplir con requisitos legales y administrativos no es suficiente para recibir ese estatus. Después hay que poseee ciertos valores éticos y profesionales que sustenten tu oficio. Sin esos valores éticos y profesionales, tú lo que terminas siendo es un “impostor acreditado”, y como todo impostor, tus objetivos no son informar correctamente a tu comunidad sino distorsionar la verdad buscando in beneficio propio, o de una causa contraria a la de tu comunidad. En este caso particular, el interés de los Gilinski no es informar a Colombia correctamente y con rigurosidad, sino debilitar a un gobierno que se le antoja hostil a sus intereses económicos.

Entonces, cuando Petro salta y protesta por todas las difamaciones de las que ha sido víctima desde ese “lanza-mierda” llamado “Semana” ¡ES CUANDO VEMOS LA VERDADERA CARA DE ESE MEDIO Y LOS VERDADEROS OBJETIVOS DE GILINSKI!!
El “judío maravilloso” que es Gabriel Gilinski se da cuenta que la lanzadera de mierda puede afectar sus otros negocios, y de inmediato le da instrucciones a sus directora, Vicky Dávila, de que pare la mierda, que tanta mierda lanzada al Presidente se le puede devolver y le puede joder la toma de Sura, o la compra del Banco de Colombia, o cualquier otra inversión que dependa de la Superintendencia de Sociedades o Bancaria. Ahí es cuando nos damos cuenta que “Semana” no es medio, sino un instrumento de ataque y una plataforma para lanzar mierda.
Si “Semana” hubiese sido un medio serio, independiente y riguroso, Vicky Dávila seguiría tirando mierda, pero no, ahora paró. Los actos de este medio están supeditados a la estrategia general del los Gilinski, y en estos momentos, “Semana” se tiene que callar para que Gilinski pueda seguir haciendo otros negocios.
Los movimientos de “Semana” indican, SIN DEJAR LA MÁS MÍNIMA DUDA, que ellos no son un medio de prensa sino una pieza más del engranaje Gilinski. Un medio decente y riguroso, convencido de su valor como medio para exponer escándalos que afectan a la sociedad, no se hubiera callado por cuenta de esa carta moderada que soltó Petro. Yo no veo la amenaza que dice todo el mundo en esa carta, pero de existir, es todavía más patético que los Gilinski se hayan dejado intimidad de Petro y hayan cambiado de tenor. Un medio serio “sticks to its guns”, se planta firme, pero no “Semana”, que de inmediato se patrasió.

Si el escándalo es cierto, y Petro recibió 5 maletadas con $3 mil millones de pesos, ¿por qué te callas? Ese cuento, de ser cierto, sería una mina de oro para cualquier periodista serio, pero “Semana” no es un medio serio sino una plataforma digital lanza-mierda, y por eso se patrasearon, porque la mierda no se agarró en su blanco y el embuste se agotó. Ahora, “toca ver que otra mierda nos inventamos para joder a Petro”.

Cuando Daniel Ellsberg filtró los “papeles del Pentágono” en el New York Times, en 1971, este periódico fue hasta la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos para defender su publicación. Acá, en nuestro caso en Colombia, Gabriel Gilinski tiró la toalla con un comunicado moderado de Petro publicado en Twitter. Eso quiere decir que Gabriel Gilinski no va a ir ni a la esquina para defender a Vicky Dávila. Es más, ya hay rumores de que la va a echar.

¿Y ustedes saben por qué Gabriel Gilinski va a echar -o dicen que va a echar- a Vicky Dávila de “Semana”?

¡Porque ese hijueputa sabe que “Semana” no es medio de prensa, y que Vicky Dávila no es Carl Bernstein! Ese man no va a arriesgar el futuro de su conglomerado para defender ese lanzadero-de-mierda o a su directora. Gabriel Gilinski va a la Corte Suprema de Justicia por un litigio que tenga que ver con Sura, o con Nutresa, pero por “Semana” no va ni a la esquina.

Los judíos son gente bastante inteligente. Gilinski sabe que, tanto “Semana”, así como Vicky Dávila, son elementos desechables, ambos se pueden tirar a la basura.

Lo chistoso de todo este cuento es ver el ridículo que han hecho esos 22 expresidentes de España y Latinoamérica al publicar esa carta de apoyo a la libertad de prensa, cuando el mismísimo dueño del medio dizque “atacado” está concediendo que su medio vale mierda y que tiene carácter desechable. Aznar, Duque y Pastrana creyeron que estaban defendiendo al Washington Post o al New York Times, cuando lo que están defendiendo es una fábrica de boñiga, casi que aceptado por su propio dueño.

A “Semana” que le apliquen las leyes que cubren la producción de boñiga y fertilizantes, porque medio de prensa no es, y su dueño así lo reconoce.

Ahora lo que toca hacer es introducir legislación para regular esos “lanzaderos-de-mierda” de los grupos económicos, porque, tal como dice Bill Gates, el periodismo de acabó, ya no existe.
Resulta absolutamente necesario crear un marco legal que defina en términos legales qué es y qué no es periodismo.
Y las leyes anti-difamatorias se tienen que endurecer. Si algún día a Gabriel Gilinski le toca pagar $10 mil millones de pesos de multa por alguna barbaridad que diga Vicky Dávila en “Semana”, ahí se acaba la maricada, ese es el fin de los lanzaderos-de-mierda.

Si algún día se descubre por medios periodísticos legítimos que Petro recibió $3 mil millones en 5 maletas, yo voy a ser el primero en comentarlo por aquí.
Pero si lo dice un lanzadero-de-mierda como “Semana”, yo si quiero que multen duro a esos hijueputas. Todo el mundo tiene derecho a su buen nombre, tú no puedes ir por ahí difamando gente porque sos morenitos, o porque te caen gordos, o porque no les gusta Uribe.

Y el derecho al buen nombre está más alto en mis valores que la libertad de prensa.

¡Feliz Día del Padre a todos mis amigos con hijos!

P.D: Echar a Vicky Dávila no es la solución. En Colombia hay mil vickies davilas haciendo cola para tírarle incluso más mierda a Petro que la misma Vicky Dávila. Aquí lo que toca hacer es introducir legislación para que ningún grupo económico sea sueño de medios y los conviertan en lanza-mierdas. Eso se tiene que acabar.