La Unión Europea está considerando alternativas para reducir en dos tercios su dependencia del gas ruso este año.

En el marco de las sanciones que la Unión Europea ha impuesto a Rusia por la operación militar en Ucrania, Bruselas está presionando para rechazar las importaciones de combustibles desde Rusia.

El tema que más preocupaciones genera es el suministro de gas natural, dado que la UE depende en un 40 % de Rusia en su consumo de este hidrocarburo, según la Agencia Internacional de Energía. 

El bloque está considerando prohibir las importaciones de petróleo ruso y se ha comprometido a reducir en dos tercios su dependencia del gas ruso este año y de forma completa para antes de 2030, sustituyendo sus necesidades con suministros de otros proveedores y energías renovables.

En promedio, la UE consume cerca de 400.000 millones de metros cúbicos al año, de los cuales unos 155.000 los recibe por gasoductos desde Rusia.

El segundo mayor suministrador a Europa es Noruega que normalmente satisface entre el 20 % y el 25 % del consumo europeo. El país escandinavo transportó 114.000 millones de metros cúbicos desde el mar del Norte el año pasado. Europa también recibe gas natural licuado de Catar, Estados Unidos, Nigeria, Argelia y de Azerbaiyán. 

El mayor consumidor de este combustible es Alemania, que importó unos 80 millones de metros cúbicos en 2020, el 55 % de Rusia. Aunque ha logrado reducir desde entonces la proporción rusa hasta un 40 %, más recortes drásticos asestarían un fuerte golpe a su economía, ya que el gas es la principal fuente de energía que mantiene en marcha una variedad de industrias del país.

En este contexto, con los recortes graduales de las importaciones de gas ruso que busca la EU, los países miembros hacen todo lo posible para aumentar el bombeo por gasoductos alternativos y asegurar suministros de gas licuado.

  • Alemania planea empezar las importaciones de gas licuado desde el mar del Norte;
  • Italia firmó un acuerdo sobre el aumento de suministros desde Argelia;
  • España proporcionará sus capacidades no utilizadas de almacenamiento de gas licuado para las necesidades comunitarias;
  • Grecia expandirá su terminal de gas licuado cerca de Atenas;
  • Dinamarca prepara una transición de 400.000 hogares a fuentes alternativas de energía. 

Según un borrador de estrategia energética de la UE al que tuvo acceso Bloomberg, el bloque planea reforzar su cooperación energética con varios países de África con el fin de sustituir las importaciones de gas natural ruso. Conforme al documento, países como Nigeria, Senegal y Angola disponen de un gran potencial aún sin explotar de gas natural licuado. La Comisión Europea planea comunicar este compromiso energético externo más adelante en este mes.

Entre los puntos clave del plan se encuentra también el acuerdo de entrega por parte de Estados Unidos de 15.000 millones de metros cúbicos adicionales de gas natural licuado en 2022 y de hasta 50.000 millones de metros cúbicos anuales para 2030. Además, se busca duplicar el volumen de gas importado desde Azerbaiyán hasta los 20.000 millones de metros cúbicos anuales y firmar un acuerdo trilateral de entendimiento con Egipto e Israel para promover el envío de gas licuado a Europa desde ambos países el próximo verano.

Por otro lado, la Comisión Europea asegura que Catar está preparado para favorecer el suministro de gas licuado desde países asiáticos y que Noruega ya ha aumentado el volumen de gas suministrado a Europa, mientras que Argelia y Azerbaiyán habrían asegurado estar dispuestos a aumentar las entregas.

«No hay suficientes alternativas a corto plazo»

Sin embargo, The Washington Post señaló en un artículo el pasado 30 de abril que la realidad es que «no hay suficientes alternativas a corto plazo» a los hidrocarburos rusos «para evitar un gran dolor económico durante el próximo invierno si Moscú corta los suministros».

«En casi todos los escenarios, los próximos 18 meses van a ser una época angustiosa para Europa, ya que las repercusiones de los altos precios afectan en todo el mundo y los gobiernos luchan por alimentar sus fábricas, calentar sus hogares y mantener sus centrales eléctricas en funcionamiento», concluyó el periódico estadounidense.

La propia Comisión Europea estima que seguirá dependiendo de los hidrocarburos rusos hasta 2027, pese a las ganas de muchos de cesar cuanto antes los negocios con Moscú en rechazo a su operación militar en Ucrania.

Por su parte, el ministro de Energía de Catar, Saad Sherida al Kaabi, afirmó que también es «prácticamente imposible» para Europa desprenderse del gas ruso tan pronto como quisiera.

Expertos señalan que la UE no podrá reducir su dependencia de gas ruso en más del 20-25 % este año. Así, la Agencia Internacional de Energía ve como posible obtener 30 millones de metros cúbicos de fuentes no rusas en el curso de un año. En todo caso, en un mayor plazo el bloque puede encontrar nuevas opciones para diversificar las fuentes de suministro actuales.

¿Qué opciones tiene Rusia?

Una de las opciones para Moscú en caso de perder el mercado europeo, es aumentar los suministros a Turquía, país que no se ha unido a las sanciones antirrusas. Las capacidades de los gasoductos Turkish Stream y Blue Stream, que atraviesan el mar Negro, fueron cargados con 27.000 millones de metros cúbicos, o poco más de la mitad, el año pasado.

Otra alternativa es aumentar los suministros a China a través del gasoducto Poder de Siberia, de los 10.000 millones de metros cúbicos actuales hasta los 38.000, programados para 2025.

El gigante energético ruso Gazrpom ya informó este mes que las exportaciones por Poder de Siberia crecieron casi en un 60 % entre enero y abril, en comparación con el mismo plazo del año pasado.

Paralelamente, Gazprom firmó en marzo un contrato para el diseño de un gasoducto que permitirá suministrar a China a través de Mongolia cerca de 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Se estima que los trabajos de construcción empiezen en 2024, mientras que su lanzamiento está previsto para 2027-2028.

«Potencialmente, los volúmenes de las exportaciones rusas que actualmente fluyen hacia Europa podrían redirigirse a la región de Asia-Pacífico en su totalidad, pero esto requeriría un desarrollo activo de la infraestructura de exportación: la construcción de nuevos gasoductos y plantas de gas licuado, que también llevará tiempo», comentó a RIA Novosti el experto de Vygon Consulting, Iván Timonin.

Además del cambio en la política energética de Europa, han surgido factores de mercado que empujan a esa reorientación, según Timonin, quien señala que hasta 2025, más de la mitad del crecimiento de la demanda mundial de gas natural procederá de los países asiáticos, principalmente de China e India.

En total, el consumo de gas en Asia-Pacífico aumentará en unos 160.000 millones de metros cúbicos con respecto a los niveles actuales hasta 2025, precisó el experto.