La Unión de Comunidades de Mujeres de Kurdistán (KJK) difundió una declaración con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en la que remarcó que “la revolución no es una fecha determinada marcada en el calendario, sino un proceso que continúa constantemente y que ya ha comenzado”.

“Por lo tanto, necesitamos liberar nuestras relaciones, asociaciones, amistades y familias, y llenar nuestros espacios vitales con una cultura basada en la libertad, el comunalismo, la democracia y la ecología”, agregaron desde la principal organización de mujeres kurdas.

En el comunicado, indicaron que el 8 de marzo “conmemoramos a todas las mujeres que perdieron la vida en la lucha por la libertad y la igualdad. La memoria de mujeres como Sakine Cansız, Rosa Luxemburgo, Meena Kewshwar, Berta Cáceres, Shadia Abu Ghazaleh, Maita Gómez, Emily Davison y muchas, muchas más, sigue iluminando nuestro camino de resistencia”.

“El 8 de marzo de 2022, como Movimiento de Mujeres de Kurdistán, enviamos nuestros saludos revolucionarios a todas las mujeres que buscan la libertad y nos comprometemos de nuevo a transformar nuestro siglo en la era de la liberación de la mujer”, indicaron.

A su vez, analizaron que “si observamos el año pasado, podemos ver tanto avances, como en la India o Colombia, como retrocesos, como en Afganistán y Polonia. Esto no es inusual. Al contrario, en este periodo de la historia de las mujeres, las ganancias y las pérdidas van de la mano. Porque, mientras que, por un lado, la búsqueda de la libertad y la igualdad por parte de las mujeres va en aumento, el sistema patriarcal trata de contrarrestar esta lucha tan dinámica de nuestra época, organizando y movilizando la misoginia y el sexismo”.

“El ataque sistemático de las fuerzas fundamentalistas a los derechos de las mujeres bajo la máscara de la religión o el moralismo –puntualizaron-, el asesinato selectivo de las líderes de la comunidad, el aumento de la violencia sexual y física, son expresiones de esta guerra agresiva patriarcal, cuyo objetivo es impedir que se produzca la revolución de las mujeres”.

Desde la comunidad de mujeres kurdas aseguraron que “las oportunidades, las condiciones y la urgencia de realizar esta revolución nunca han sido mayores. Las razones de esta oportunidad histórica radican en la poderosa búsqueda de libertad de las mujeres, en las crisis estructurales de la hegemonía capitalista patriarcal y en el papel estratégico de la liberación de la mujer en el siglo XXI”.

“Una vez más, vemos cuánta razón tenía nuestro líder Abdullah Öcalan a finales del siglo pasado cuando predijo que ‘el siglo XXI será la era de la liberación de la mujer’ –recordaron-. La lucha de las mujeres por la libertad, la igualdad, la justicia, la dignidad y la paz es el movimiento social más inclusivo de la actualidad, que abarca e incluye las luchas de los pueblos por la democracia, contra el fascismo y el racismo, por la protección de la naturaleza y el derecho de autodeterminación. Esto la convierte en la fuerza más estratégica en la lucha milenaria contra el poder y la explotación”.

Para la KJK, “como movimientos de mujeres que luchan por la realización de la libertad y la igualdad, tenemos que tener en cuenta estas condiciones históricas y la responsabilidad que ponen sobre nuestros hombros a la hora de organizar nuestra resistencia. Necesitamos analizar colectivamente la situación histórica en la que nos encontramos, evaluar los riesgos, los retos y las oportunidades, aclarar nuestros objetivos y desarrollar nuestras hojas de ruta estratégicas. Nuestros encuentros deben servir a estas necesidades y dar lugar a una organización autónoma más fuerte del movimiento transnacional de mujeres. Además, necesitamos encontrar formas y estructuras que nos permitan luchar en común sobre la base de un equilibrio óptimo entre lo local y lo universal”.

“Como Movimiento de Liberación de las Mujeres Kurdas, llamamos a nuestra sugerencia Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres –propusieron-. Basándonos en nuestras propias experiencias prácticas y teóricas, creemos que el Confederalismo Democrático podría ser la forma necesaria para organizar la revolución de las mujeres y, con ello, transformar nuestro siglo en la era de la liberación de las mujeres y de la sociedad”.

Para esto, explicaron, “necesitamos también más terreno para los discursos teóricos e ideológicos sobre las raíces del patriarcado así como de la vida libre. La libertad no es algo que deba posponerse a una fecha desconocida en un futuro lejano. Es esencial que no separemos nuestra vida de nuestra lucha, sino que vivamos lo que defendemos y exigimos ahora. La revolución no es una fecha determinada marcada en el calendario, sino un proceso que continúa constantemente y que ya ha comenzado. Por lo tanto, necesitamos liberar nuestras relaciones, asociaciones, amistades y familias, y llenar nuestros espacios vitales con una cultura basada en la libertad, el comunalismo, la democracia y la ecología”.

“Tenemos que ser muy conscientes de los ataques contrarrevolucionarios del sistema patriarcal, especialmente los que parecen ser invisibles –advirtieron-. En particular, tenemos que profundizar en la conciencia de la ideología del liberalismo, el principal instrumento de la modernidad capitalista para integrar a los movimientos de mujeres en el sistema dominante. El nombramiento de mujeres para puestos dentro del orden estatal capitalista con el pretexto de la ‘igualdad de género’ debe ser visto de forma crítica, ya que a menudo tienen como objetivo socavar las demandas del movimiento de mujeres. Lo mismo ocurre con los intentos de dividir el movimiento de mujeres creando hostilidades artificiales”.

A este análisis, agregaron: “Los discursos ideológicos son esenciales para el desarrollo del movimiento feminista, pero no deben acabar en la lucha entre ellos, que sólo sirve al sistema patriarcal. No debemos permitir que la táctica de ‘divide y vencerás’ se infiltre en nuestras luchas y debemos responder a estos intentos reforzando nuestra unidad”.

“El Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres podría servir de base para fortalecer esta unidad mediante la construcción del sistema autónomo mundial de mujeres. Cuanto más nos organicemos de forma autónoma, más podremos cambiar –señalaron desde la KJK-. Sólo organizadas podremos liberarnos y liberar la vida. En este sentido, con motivo del 8 de marzo, llamamos a todas las mujeres, en Kurdistán y en todo el mundo, a tomar su parte en la revolución de las mujeres a través de la organización. Llamamos a todos los movimientos y grupos de mujeres progresistas, revolucionarios y que buscan la libertad a construir colectivamente el Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres con nosotras y nuestras hermanas organizadas de todo el mundo”.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina