Por Nico Duba.

La Misión de Observación Electoral-MOE-, nos cataloga como un departamento fallido en materia electoral. El trinomio mafia-paramilitarismo-fraude electoral, cercenó el ejercicio de los derechos civiles y políticos a los vallenatos y cesarences desde hace casi tres décadas.

Terminamos dominados, sometidos, o secuestrados electoralmente por un par de fuerzas oscuras que impiden la elección de ciudadanos honestos y probos, y que nos imponen fraudulentamente alcaldes y gobernadores de reconocida mediocridad, pusilanimidad y proclividad al mal manejo de los recursos públicos.

Una de esas fuerzas es la que representa Ape Cuello, el hábil estafador electoral que enquistado en las registradurías departamental y municipal , con el concurso de los funcionarios que ha hecho nombrar en esas dependencias, se da el lujo de acomodar, elección tras elección , una gran cantidad de votos a los candidatos de sus afectos. Lo hace de manera fraudulenta , sin pudor, casi que olímpicamente y en algunas ocasiones con anuncios previos a la elección.

El fraude , para ilustrar a los lectores, consiste en hacer figurar como votantes a los miles de ciudadanos que por una u otra razón solicitaron cédula de ciudadanía y no han ido a recogerlas en las dependencias de las registradurias donde reposan. Para la época de elecciones hay , por lo general, de 20.000 a 30.000, cédulas en las dependencias de la registraduria sin entregar a sus legítimos dueños. Este es el botín electoral que cada cuatro años APE suele expoliar y en manifiesta complicidad con los funcionarios que sostiene, suele hacer aparecer como si hubieran votado en favor de sus candidatos.

Ape es hoy por hoy una garantía para elegir. Por supuesto que para elegir de manera fraudulenta. Complementado con el poder mafioso de un sector que pone el dinero necesario para la logística electoral y que también sabe hacer lo suyo con la compra de votos y otras formas de constreñimiento al elector. Me refiero al sector de Cielo, al que todo el mundo conoce como los mayores compradores de elecciones en la historia política del departamento.

APE,el expoliador va en coche. Heredó de su abuelo una pequeña simpatía popular que complementó con el amañado manejo que le dejó en la registraduría su tio político Jaime Calderón cuando fue registrador nacional. Lo anterior sazonado por los procederes criminales de su familiar Jorge 40 con quien se hizo elegir alguna vez. Además desde temprana edad se paseó de manos de su padre Alfredo Cuello por los pasillos de la mas acreditada academia de criminalidad política del país como lo es el Congreso de la República. Ape es experto en elegir o hacer nombrar para luego expoliar.

Manuel Guillermo, su hermano fue destituido y condenado por recibir dádivas a cambio de favores en su ejercicio como Super intendente de Notariado y Registro. Dicen que Ape era el gestor de los negocios. En la alcaldia del hampón de Tuto, elegido por el expoliador, todo se maneja milimétricamente desde el computador de éste. Ape es el amo absoluto de contrataciones y nombramientos de importancia .

La procuraduría hace caso omiso a las miles de denuncias que le llegan con respecto a estos hechos porque el expoliador,mediante el subsecretario general del Senado, Saul Cruz Bonilla,logra neutralizar las actuaciones del ente fiscalizador.

El expoliador se ha profesionalizado y ha logrado conformar un equipo diligente para llevar a cabo sus fechorias. Entre ellos tiene a Yanka López, manipulador experto y nuevo rico con bienes de dudosa procedencia que ostenta sin pudor.

Otro de sus alfiles es Jesus Vargas el dueño del semanario la calle , quien además de ponderar cualquier actuación del sector político del expoliador, no deja de diseñar fórmulas y procedimientos venales para esquilmar el presupuesto municipal.

Como vibora expoliadora Ape se roba el derecho de hombres y mujeres de bien que podrían elegirse si las elecciones fueran limpias.