Rodrigo Rey RosaRodrigo Rey Rosa

Por Fausto Triana*

Santiago de Chile, (PL) Parece rebasado por el acontecimiento y le cuesta hilvanar bien sus ideas, en un primer acercamiento al hombre que escribe de forma novedosa y es capaz de ofrecer un retrato descarnado de su entrañable Guatemala.

Rodrigo Rey Rosa derrocha modestia y sencillez, porque es incapaz de esconderlas. Acaba de recibir el Premio Iberoamericano de Letras «José Donoso», concedido por un jurado internacional.

Para romper el hielo, le espeto de forma directa: ¿no es común un galardón de este tipo a escritor guatemalteco?

– «No, claro que no, por eso estoy tan feliz, estoy un poco rebasado por los hechos. Quiero ser más merecedor del premio.»

«Me siento un poco como un impostor, porque creo que todavía debo hacer méritos para merecer un lauro de este nivel».

La estela de ganadores del José Donoso, instituido en 2001 por iniciativa de la Universidad de Talca, es también otro desafío.

Ha sido obtenido entre otros por el mexicano José Emilio Pacheco, la chilena Isabel Allende, el peruano Antonio Cisneros, el cubano Miguel Barnet y el español Javier Marías.

También, el mexicano Jorge Volpi, el nicaragüense Sergio Ramírez y el brasileño Silviano Santiago.

¿Cómo lo ve desde ese punto de vista, con esos antecesores?

– «He leído poco a Donoso pero siento una empatía por su obra y de alguna forma creo que su figura y el premio me obligan a perfeccionar mi obra y trabajar mejor. Ambos venimos de familias acomodadas y nuestras miradas son diferentes de nuestras realidades». «Para mi llegar a este rango de reconocimiento era algo que nunca se me hubiese ocurrido».

El triunfo de Rey Rosa se dio a conocer en septiembre, pero el momento cumbre tuvo lugar durante la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile, (Filsa), donde recibió el diploma y un cheque por valor de 50 mil dólares.

Estuvo rodeado de colegas, diplomáticos y en especial de su hija Pía, en el disfrute de un momento excepcional, que lo coloca como el escritor guatemalteco más reconocido después del Premio Nobel de Literatura (1967) Miguel Angel Asturias.

¿Motivaciones e impronta en el retrato de sus obras?

-«Sigo creyendo que como ganador del Donoso soy una suerte de impostor, pero razonable e inocente, convencido de cuanto tendré que hacer para demostrar cosas. Motivaciones son muchas, las ansías de escribir, leer y de traducir libros, constantes de mi vida».

«De otro lado, Guatemala es un país violento, siempre bajo el signo de la violencia. Después tengo que preguntarme el por qué. De ahí que el tema sea permanente en mis cuentos y novelas cortas, que trascienden en otros espacios.

ESTILO Y UNIVERSALIDAD

Entre sus libros sobresalen Cárcel de árboles; Lo que soñó Sebastián; Ningún lugar sagrado; La orilla africana; El tren a Travancore; El material humano; Los sordos, y La cola del dragón.

Tiene -como decía el coordinador del jurado, el doctor Javier Pinedo- una idea de construcción de los detalles y los finales poco común. Devastador en la radiografía de violencias y al mismo tiempo desenfadado.

¿Para llegar a puerto, muchas historias y un sólo asunto?

-«Me prohíbo saber de la historia más de lo que va surgiendo mientras la escribo. El estilo tiene que ver como me siento yo (…), el resorte que me hace escribir es esa incertidumbre constante en la que me veo en Guatemala.

«Guatemala siempre ha sido un país en el que uno ve la miseria y la opulencia en un mismo lugar y eso ya es violencia. Se trata de una forma de violencia con la cual convivimos ya con cierta apatía. Son los contrastes de los dos extremos».

Amigo del pintor y escultor mallorquín Miquel Barceló, ilustrador de alguno de sus libros, Rey Rosa, de 56 años, también ha incursionado en el cine.

¿Le gustaría volver al cine?

-«En verdad me gustaría que mis textos sirvieran de guiones que convirtieran otros en películas. Es mejor que el cine lo haga otro; lo he intentado, el cine me ha interesado mucho».

¿Guatemala?

«Guatemala es un país en dificultades. Con vaivenes, pero la verdad es que no estamos bien y no vamos por buen camino todavía. Hacen falta cambio profundos. Somos una nación realmente maya y no se puede estar bien si el pueblo maya no es parte de las decisiones que se toman».

En el repaso del dictamen del jurado hecho por su coordinador, el doctor Javier Pinedo, de la Universidad de Talca, se encomió la calidad de los textos de Rey Rosa.

Remiten tanto a la situación de los pueblos originarios mesoamericanos como a la multiplicidad de sujetos que transitan por las calles de Guatemala, Nueva York, Tánger, París o Madrás.

«Este carácter global fortalece la dimensión ética de una literatura que escenifica, en toda su complejidad y evitando posiciones dogmáticas, la violencia omnipresente en la sociedad contemporánea», comentó.

Criterios convergentes expresados por los doctores Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca, España; Albino Chacón (Universidad Nacional de Costa Rica); Brad Epps (Universidad de Cambridge, Reino Unido).

Asimismo, Cristián Montes (Universidad de Chile) y Carlos García Bedsoya (Universidad San Marcos de Lima, Perú).

rc//ft

*Corresponsal de Prensa Latina en Chile