presidente-santosBogotá, 23 abr (PL) El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, admitió hoy que no tuvo otra alternativa que restituir en su cargo al alcalde bogotano Gustavo Petro, destituido e inhabilitado (15 años) por la procuraduría el 9 de diciembre de 2013.

Las leyes lo ordenan, dijo, y mi obligación es acatarlas. A algunos les puede gustar esa decisión y a otros no, pero mi obligación es acatar lo que los jueces dispongan, añadió.

El fallo ordena a Santos reintegrar a Petro en sus funciones en un plazo de 48 horas y aplicar las medidas cautelares (protección de derechos políticos) en su beneficio dictadas el pasado 18 de marzo por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que el jefe de Estado en principio desestimó.

En esa ocasión, la Comisión solicitó al gobierno permitir al alcalde continuar su mandato hasta el 31 de diciembre, según lo establecido por las leyes electorales, mientras hacía una revisión a fondo del caso.

En su argumentación, los miembros de esa organización hemisférica consideraron que en el proceso de destitución e inhabilidad del primer mandatario citadino sus garantías individuales «habrían estado en peligro».

Al refrendar, 24 horas después la sentencia del procurador Alejandro Ordóñez, Santos afirmó que las medidas de la Comisión constituían solo una recomendación y no tenían carácter vinculante (de obligatorio cumplimiento) alguno.

Al firmar hoy el decreto que reintegra al alcalde mayor de Bogotá a sus funciones, el mandatario manifestó que pocedía en esta dirección a sabiendas de que es una decisión controvertida.

Sin embargo, «se trata de respeto por la ley, y quien debe dar ejemplo de respeto por la ley es el presidente», señaló.

«La ley es la ley por dura que sea, subrayó. Si a algunos no les gusta, cambia, pero mientras esté escrita, el presidente y todos los colombianos debemos cumplirla», sostuvo.