Por Manuel Robles Sosa

Lima, 27 may (PL) Críticas desde la izquierda política y aplausos y más exigencias desde la derecha motivan las medidas anunciadas por el presidente de Perú, Ollanta Humala, para promover la inversión ante la merma del crecimiento económico.

Las normas, anunciadas el viernes último, apuntan a conjurar el impacto de la crisis externa que afecta al crecimiento económico y dar mayor confianza a los inversionistas.

Incluyen la simplificación y aceleración de los trámites de los estudios de impacto ambiental y de no afectación de bienes arqueológicos y de expropiación de predios para obras de infraestructura, entre otras facilidades para los empresarios.

El economista de centroizquierda Félix Jiménez, parte de las personalidades de esa tendencia que apoyaron la campaña electoral de Humala y se han alejado por discrepancias, consideró que las medidas son incompletas y en algunos casos están por definir.

Sobre la simplificación de los procedimientos para los estudios de impacto ambiental, señaló que el Estado debe ser más riguroso para impedir la depredación del entorno y el consiguiente perjuicio a las comunidades.

La Central Unitaria de Trabajadores, por su parte, criticó al gobierno por ceder a las presiones de los empresarios y complacerlos e ignorar las demandas de los trabajadores, que exigen mejores salarios y la recuperación de los derechos laborales eliminados o recortados por el modelo neoliberal.

Las medidas motivaron en cambio declaraciones de satisfacción de organizaciones empresariales y políticos y comentaristas de tendencia neoliberal.

Esos sectores coincidieron en señalar que las medidas atienden en parte las exigencias de un clima de confianza para las inversiones supuestamente afectado por la posibilidad reciente de medidas que no eran de su complacencia.

Sin embargo, desde la derecha hay aún mayores exigencias, expresadas por el congresista de esa tendencia Juan Carlos Eguren, como solución al descenso de la aprobación del presidente Humala en las encuestas, que estas atribuyen a factores como el alza de precios.

Eguren planteó que el gobierno otorgue una posición de liderazgo de la inversión nacional y extranjera, mayores facilidades del Estado para las inversiones y asumir la visión de «agentes y líderes de opinión», aparente alusión a comentaristas neoliberales que hegemonizan los medios de prensa.

Exigió además que se cancele el supuesto proyecto de la candidatura presidencial en 2016 de la primera dama, Nadine Heredia, pese a que el comentarista Alfredo Torres considera que ella es más inclinada a la cercanía con los inversionistas.

El expresidente Alan García, por su parte, afirmó que las medidas anunciadas son positivas pero insuficientes y sostuvo que la ineficiencia del gobierno impide las inversiones y afecta al crecimiento.

El crecimiento ha disminuido, según el gobierno y los economistas, fundamentalmente por la menor demanda externa de minerales, principal rubro de exportación de Perú. García anunció que entregará en junio una propuesta para acelerar las inversiones, el empleo y la construcción de infraestructura, así como mejorar la educación y la seguridad ciudadana.

El mandatario ha intensificado su presencia pública y sus críticas al Ejecutivo, al mismo tiempo que se esfuerza por presentar una investigación parlamentaria sobre graves casos de corrupción registrados durante su último gobierno (2006-11), como una maniobra persecutoria del gobierno.