Líderes de las FARC acusaron a los expresidentes colombianos Andrés Pastrana y Alvaro Uribe de atentar contra el diálogo de paz entre la organización y el gobierno de Juan Manuel Santos, ataques a los que calificaron como «pelea de comadres» y la confluencia de «mezquindades y bajezas».
El jefe negociador de las FARC en la mesa de diálogo con el gobierno, alias Iván Márquez, y el considerado canciller de la organización, alias Rodrigo Granda, coincidieron en que el proceso encarado en La Habana tiene «enemigos» y apuntaron contra Pastrana y Uribe, quienes en los últimos días lanzaron duras críticas a Santos por su disposición a negociar un acuerdo de paz con los insurgentes.
«El proceso de paz tiene muy grandes enemigos y ahí confluyen, a veces, intereses, mezquindades, bajezas», describió Granda en una entrevista divulgada por la agencia de noticias ANSA desde La Habana, donde en 15 días se retomarán las conversaciones para el acuerdo de paz.
El jefe negociador de las FARC apuntó a la «extrema derecha» y, en especial, a Pastrana y Uribe, antecesores de Santos, como los «francotiradores y saboteadores de este proceso», y calificó sus críticas al proceso de paz como «una pelea de comadres».
En tanto, en otra entrevista divulgada hoy en el sitio de internet de las FARC, Márquez tildó a Uribe de «espantajo» y consideró que «ese coco (diablo) no asusta al país que quiere una paz estable y prolongada».
«El proceso de paz no puede amarrarse a intereses personalistas o individuales; lo dijimos con claridad en Oslo: una paz mal hecha, a las carreras, es peor que una guerra», agregó el jefe guerrillero.
Santos, quien fue ministro de ambos expresidentes, viene recibiendo en las últimas semanas duras críticas de Pastrana y Uribe por el proceso de negociación que el gobierno y las FARC decidieron lanzar a mediados de octubre del año pasado en Oslo e iniciaron un mes después en Cuba.
Mientras Uribe habla de la «impunidad» y acusa a Santos de no haber cumplido la promesa de seguir su política de «seguridad democrática», Pastrana alega que el jefe del Estado no tiene el mandato de los colombianos para concretar la paz con las FARC.
Uribe, molesto con Santos desde el principio de su mandato por la recomposición de las relaciones diplomáticas con Venezuela y Ecuador, sostiene que el presidente está «negociando con el mayor cartel de drogas del mundo», que el proceso de paz no es más que «un engaño al país» y que «la paz con impunidad no es una paz estable, es un mal ejemplo».
Por otra parte, el malestar de Pastrana se puso en evidencia hace una semana cuando sostuvo que el proceso de paz se hace a espaldas del país, sin consenso y como una suerte de estratagema de Santos para ser reelecto.
Hasta el momento, Santos intentó mantenerse al margen de la polémica sin responder directamente a los ataques, pero la prensa local dio amplia cobertura a lo que ve como una confrontación.
Así, los medios reseñaron cuando Uribe negoció la entrega de armas de los paramilitares cediendo en materia jurídica para brindarles a los ultraderechistas penas reducidas a cambio de contar sus atrocidades y reparar a sus víctimas, lo que finalmente no hicieron los arrepentidos.
En el caso de Pastrana, la prensa revivió su fracasado intento de paz con las FARC, que incluyó la desmilitarización durante tres años de una amplia zona del sur del país, los delitos que la organización cometió en ese lugar y la fortaleza militar que tomaron durante ese tiempo.
La revista Semana, en su reciente edición, conjeturó que «detrás de estas críticas al proceso de paz lo que hay a estas alturas es un grado enorme de animadversión personal entre todos los protagonistas» y habló de «odios» mutuos.
Para la publicación, la inquina de los expresidentes contra Santos y sus ataques al proceso de paz obedecen en el caso de Uribe a ciertos «desaires», como nombrar a enemigos políticos suyos como ministros, sumado a la normalización de las relaciones con Venezuela y Ecuador, rotas durante su gobierno.
En el caso de Pastrana, la molestia viene desde el anuncio de Santos de hacer públicas las actas de las Comisión Asesora de Relaciones Públicas para que se supiera cuál fue el gobierno que aceptó la demanda para delimitar fronteras marítimas con Nicaragua, caso en el que las miradas recaen en el expresidente.
Ante la repercusión en la prensa, el vicepresidente Angelino Garzón aseguró hoy que Santos le comunicó que «no está interesado en ninguna pelea ni con el expresidente Pastrana ni con el expresidente Uribe, que él no está polemizando con ellos, que él lo que quiere es entenderse con ellos».
Garzón invitó a Pastrana y Uribe a «buscar mecanismos para entenderse con el presidente Santos por el bien de Colombia».
El gobierno y las FARC debían iniciar mañana la segunda etapa del diálogo pero acordaron diferirla para la tercera semana de abril con la idea de pulir por separado cuestiones aún sin definir sobre la problemática agraria, el primer punto de la agenda y el considerado más importante para un eventual acuerdo.
El siguiente tema de discusión en el proceso será la participación política, y para ello el gobierno y las organización guerrillera solicitaron organizar un foro en Colombia que abra el debate social sobre ese tema como se hizo en diciembre con el de la tierra.
Los otros puntos previstos en el diálogo son el fin del conflicto armado, el problema del narcotráfico, la atención a las víctimas y la verificación y refrendación de lo pactado en la mesa.
Follow @pbolivariana Follow @NicolasMaduro