Brasilia, 1 oct (PL) La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, viajará hoy a Lima para participar mañana en la tercera Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de América del Sur-Países Árabes (ASPA), que reunirá a representantes de 32 naciones.

Fuentes presidenciales adelantaron que la mandataria contempla la posibilidad de sostener una reunión bilateral con el presidente anfitrión Ollanta Humala.

Rousseff viajará a la capital peruana desde la ciudad de Sao Paulo para asistir a esta edición de ASPA, programada para el martes 2 de octubre, añadieron.

La tercera cumbre del mecanismo birregional tendrá como antesala este lunes una reunión de cancilleres y un diálogo entre 400 empresarios de ambos bloques.

El segundo está concebido como parte de una estrategia orientada a explorar posibilidades de negocios e inversiones, para fortalecer los vínculos entre los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Liga Árabe.

Siria y Paraguay serán los únicos ausentes, debido a que están suspendidos de sus respectivos bloques, por el conflicto entre los seguidores y opositores de Bashar al-Assad y por la implantación de un gobierno inconstitucional tras el juicio político realizado contra Fernando Lugo, respectivamente.

Una cultura de paz, inclusión y desarrollo, es el lema de esta cumbre, igual destinada a impulsar el acercamiento en el orden político.

Augusto Thornberry, director para Oriente Medio y Países del Golfo de la cancillería peruana, expresó que el documento concebido para cerrar el encuentro estará enfocado al diálogo político y a la cooperación en los países del ASPA.

La Declaración de Lima deberá incluir una condena a toda forma de terrorismo y de violencia religiosa, étnica y racial, además de referencias a la situación en Siria, la reconstrucción de Libia y el conflicto israelo-palestino, anunció Thornberry.

El Gobierno de Perú decretó no laborables el 1 y 2 de octubre para brindar mayor seguridad a la cumbre.

Las reuniones previas de ASPA se celebraron en Brasilia (2005) y Doha, Qatar(2009). En 2011, fue postergada por la inestabilidad política en el Oriente Medio, antes las revueltas populares en Túnez, Egipto, Jordania, Yemen y otras.