Tegucigalpa, 27 ago (PL) Miembros de seis cooperativas garífunas que recuperaron sus tierras arrebatadas por terratenientes en las comunidades de Icotea, Vallecito y Colón, corren el riesgo de una masacre, denunció hoy la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh).

Al reclamo de acción urgente para frenar el desafuero de paramilitares con el apoyo del Instituto Nacional Agrario (INA) se sumó también el Consejo Cívico de Organizaciones Populares de Honduras (Copinh).

Ambas organizaciones revelaron que los agresores, aupados por el usurpador de tierras Miguel Facusse, se movilizan en motocicletas y vehículos con armamento de guerra y podrían masacrar a los pacíficos habitantes garífunas que resisten al despojo de sus territorios ancestrales.

En su mensaje, Ofraneh y Copinh urgen a la comunidad nacional e internacional, en particular a los organismos defensores de los derechos humanos, a interceder con las autoridades para detener lo que podría ser un nuevo baño de sangre.

Las organizaciones defensoras de los derechos de los garífunas responsabilizan al gobierno hondureño de cuanto pueda ocurrir a los pobladores de esas comunidades.

Acorde con Ofraneh, pese a las amenazas constantes sobre el territorio garífuna, el gobierno apoya la implementación de Ley de regiones Especiales para el Desarrollo (RED), la cual coloca a esta nación en una subasta pública para ser vendida por retazos.

El pueblo Garífuna, tras vivir en esta región por más de dos siglos con la aprobación de la RED por parte del Congreso, encara constantes peligros de expulsión.

La instalación de la llamada Ciudad modelo a través de la RED en la franja entre la Bahía de Trujillo y el río Sico, ha recrudecido las presiones territoriales sobre los garífunas, por más inversiones y entrega de tierras a compañías extranjeras, sin tener en cuenta a las comunidades asentadas en la norteña región.